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CALZADO EN CHILE. PISADAS QUE ABREN CAMINO.
Las importaciones han crecido de forma importante a costa
de la producción nacional. Los productos españoles buscan
su hueco en Chile, una pequeña plaza cuyo interés radica
en que es puerta de entrada a otros mercados y al comercio
con países del
Mercosur
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Mercado Común del Sur constituido desde 1991 por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Aunque no es país integrante, Chile tiene firmado un acuerdo con Mercosur.
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y
APEC.
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Conferencia de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Asian-Pacific Economic Cooperation Conference). Foro internacional de gran influencia económica y política que reúne a los siguientes países: Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Rusia, Singapur, Tailandia, Taiwán, Vietnam.
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Los
últimos diez años han sido decisivos para la industria chilena
del calzado. La masiva importación de zapatos de bajo precio
procedentes de Brasil y Asia, y la pérdida de dinamismo
de mercados compradores de calzado chileno tan importantes
como México o Argentina, han tenido como resultado el retroceso
de la producción nacional. A pesar de ello, el consumo ha
mantenido un ascenso continuado.

El 53%
de los zapatos adquiridos en 1997 se fabricaron fuera de
Chile.
Los
grandes almacenes trabajan como importadores directos mediante
contratos firmados con cadenas extranjeras (mayoritariamente
europeas) para adquirir a bajo precio productos de temporada.
El interés chileno por esta fórmula llega hasta el punto
de que los empresarios del país se muestran incluso dispuestos
a desplazarse a España para comprar sobrantes, como hicieron
los tres grandes almacenes del país (Falabella, Almacenes
París y Ripley) hace tres años. No hay que olvidar que a
causa de la inversión de las estaciones con respecto al
hemisferio norte, la moda europea llega a Chile seis meses
más tarde.
Otros
canales de distribución que han aparecido debido a la reorganización
de la industria del calzado son los fabricantes de zapatos
chilenos, que se han transformado en su mayoría en distribuidores
directos, y la Asociación de Comerciantes de Calzado, en
cuyo seno se reúnen 120 pequeñas y medianas tiendas de calzado
del país, que ha adoptado el papel de intermediario para
adquirir productos nacionales y extranjeros.
>> Los
empresarios comentan:
Javier García Lillo, director comercial de la Federación
de Industrias del Calzado Español (FICE) afirma: "Hemos
pasado de vender 121.668 pares por valor de 168 millones
de pesetas en 1993, a 971.153 pares por valor de 2.355 millones
de pesetas en 1998 por lo que Chile se ha convertido en
nuestro tercer cliente de América". En los calzados de alta
calidad "los productos de Extremo Oriente no son nuestros
competidores pero su calidad va mejorando y en pocos años
pueden convertirse en una alternativa a los artículos europeos".
El reducido nicho de mercado hace "inviable que se pueda
contar con más de un distribuidor ya que se harían la competencia
y dificultaría el posicionamiento de la marca en el mercado".
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