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LA VUELTA AL MUNDO SOBRE RAÍLES
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Imagine
que acaba de llegar al aeropuerto de Heathrow y sube
en el Heathrow Express que conduce a Londres; no se
sorprenda si lee CAF en los coches, pues efectivamente
es la misma CAF que aparece en los metros de Madrid,
Barcelona, Bilbao y Valencia. Ahora estamos en el flamante
aeropuerto de Hong Kong. Tomamos la línea Airport Express
que cubre el servicio rápido de conexión con la ciudad
y de nuevo los coches llevan el sello de CAF.
Lo mismo le sucederá si se monta en el metro de esa
ciudad y en los de México D.F., Monterrey, Buenos Aires
y Amsterdam. |
Y es
que de los talleres en España de la centenaria CAF han salido
algunos de los vehículos sobre raíles para transporte de
pasajeros más modernos del mundo. Pero para llegar hasta
aquí han tenido que recorrer muchos kilómetros.
Aunque la fecha oficial de nacimiento de CAF, llamada entonces
Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, es el 5 de marzo de
1917, ya antes estaba la semilla de la empresa en Guipúzcoa.
Una ferretería que, tras varias reconversiones y cambios
de denominación, se transformó en varios talleres que fabricaban
piezas y reparaban vagones de carga, fue el germen de la
actual compañía. De esa época de integración vertical, 1929,
"data la puesta en marcha de una instalación para la fabricación
de ejes y ruedas que actualmente es la única que existe
en España; de ahí salen al año unas 40.000 ruedas, de las
que el 80% se exporta", explica Josu Esnaola, responsable
del departamento de Exportación de CAF, que nos acompaña
en este viaje por la historia de la empresa.
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Un pasado glorioso
En los años 40, la empresa participa en las obras de reconstrucción
del entonces maltrecho parque ferroviario español. Son años
de consolidación y en los que la compañía crece con el establecimiento
de una factoría en Irún. La siguiente estación en la larga
historia de CAF es el año 1971, cuando se fusiona con la
empresa zaragozana Material Móvil y Construcciones (MMC)
que desde 1897 se dedicaba a la construcción de tranvías
y coches para el transporte ferroviario de viajeros. Entre
sus encargos se encontraban los coches del Metro de Madrid.
Es en este momento cuando CAF adopta su denominación actual,
acogiendo en sus siglas las "Construcciones" de su nueva
compañera. La factoría de Beasain (Guipúzcoa) experimenta
una gran ampliación y nace la unidad de Investigación y
Desarrollo. Si hasta ese momento CAF trabajaba con diseños
extranjeros (patentes inglesas, francesas, alemanas y alguna
japonesa), la empresa decide fabricar con tecnología propia.
Desde la compañía reconocen que fue esta apuesta la que
les ha permitido mantener su amplia presencia nacional e
internacional.
En los años 80, se experimenta en España un gran recorte
en las inversiones para el ferrocarril, lo que supone una
reducción drástica en la demanda, hecho que afecta a toda
la industria ferroviaria española. CAF encara la crisis
y prepara un plan de acción inmediata.
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