Un diodo electroluminiscente (tecnología LED): la luz emitida por este dispositivo es de un determinado color ¡y no produce calor! Consecuencia: ahorro de energía, alto rendimiento y larga duración. Esto es lo que desarrolla Metrolight, una pyme zaragozana con ideas realmente iluminadas. Pretende cambiar las lámparas halógenas de los semáforos de medio mundo por sus mágicos diodos, que ahorran hasta un 90% de consumo eléctrico y duran casi cincuenta veces más. Mil euros de ahorro al año por semáforo son muchos euros, además de cuidar el medio ambiente. Y la compañía también está especializada en iluminación de fachadas, fuentes públicas y todo tipo de señalizaciones.
Les compran en Grecia, Italia o Francia, y también en Portugal; les compran en Egipto, en Rusia y Rumanía, y también en Reino Unido. Del ultravioleta al infrarrojo, toda la gama de colores visible al ojo humano la consigue Metrolight con sus lámparas maravillosas y con el uso de fibra óptica.
La plaza de la Concorde en París, la del Duomo en Milán, o el fuerte de Saint Jean en Marsella realzan sus contornos con luminarias LED de la empresa española, que ahora pretende deslumbrar a los Emiratos Árabes Unidos con los destellos de su eficiente tecnología.
Volviendo a los semáforos, el ahorro de energía en una ciudad media con las nuevas lámparas LED podría alcanzar los 64 millones de kilovatios anuales, o lo que es lo mismo, más de 10 millones de euros. Y solo el 4% de los semáforos del mundo las tienen. Metrolight y los alcaldes de todo el mundo van a llevarse bien. MANUEL ARCE MADRUGA