Envíe la correspondencia, la información comercial e incluso los catálogos en inglés.
Un catálogo o una descripción de un producto en castellano es un mal principio. Esta recomendación también es aplicable a los contactos personales. Si el responsable de exportación de su empresa no domina el inglés, contrate un intérprete cuando visite a un cliente o lo reciba en su empresa.
No sea cicatero con las muestras, aunque sean voluminosas o de peso relativamente elevado.
La competencia internacional no pone pegas a su envío y lo hace con prontitud.
No confíe en que el representante de su empresa en el Reino Unido -si lo tiene- atienda correctamente el mercado irlandés.
Además de que esta solución es poco efectiva, encarece el producto y le resta competitividad. Tenga en cuenta que al irlandés le gustará muy poco y preferirá siempre un proveedor con el que pueda mantener contactos directos. Seguro que le sorprende cómo el carácter irlandés hace más fácil y agradable la relación comercial.
No tenga reparos en recurrir a la Administración irlandesa cuando necesite una información específica.
Al ser un país pequeño, los organismos oficiales son, en general, menos burocráticos y más colaboradores que los de países con mayor tamaño.
Envíe siempre información previa sobre los productos, en particular precios y calidades, antes de efectuar o recibir una visita.
El empresario irlandés es poco proclive a las visitas informativas o de presentación, ya que cuando efectúa los contactos cara a cara es con el ánimo de cerrar operaciones. En este sentido, disponer de una página web es muy recomendable como forma de presentar su empresa.
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