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Abierto por obras |
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El Gobierno brasileño, consciente de que esta situación frena su desarrollo, ha convertido la mejora de las redes de infraestructuras en una de sus prioridades. Una labor titánica que tiene su reflejo práctico en el Plan Plurianual 2004-2007 (PPA), que recoge todas las actuaciones prioritarias para los próximos años y que contará con la participación del sector privado. Si a esto le añadimos las buenas perspectivas también en el sector de construcción civil, que según la Cámara Brasileña de la Industria de la Construcción crecerá este año en torno al 5%, gracias a la continuidad de la expansión económica, se abre un atractivo panorama para la industria de la maquinaria de construcción. Según señala Carlos Arasanz, vicepresidente de la Associação Brasileira das Empresas Locadoras de Bens Móveis (ALEC) aunque las nuevas obras que se prevé comiencen en el corto y medio plazo pueden animar el sector, de momento el problema son los precios actuales del mercado de alquiler, al que hay que añadir las dificultades de las empresas arrendatarias a la hora de obtener financiación para comprar nuevas máquinas. “Brasil no tiene líneas de crédito para financiar las importaciones. Ante este panorama, muchos de nuestros asociados no tienen voluntad de adquirir nueva maquinaria.” Desde España, Iván Andrés, responsable de promoción para Latinoamérica de la Asociación Española de Fabricantes Exportadores de Maquinaria para Construcción, Obras Públicas y Minería (ANMOPYC), coincide: “El brasileño es un mercado muy competitivo. Por un lado, están presentes las grandes corporaciones del sector, que se han instalado en el país. Por otro lado, existe un buen número de fabricantes locales que consiguen competir gracias a costes de producción bastante bajos.” Ante esta situación, Jonny Altstadt se muestra tajante: “La importación es muy pequeña. Prácticamente sólo se importa aquello que no se fabrica en el país.” Las importaciones provienen fundamentalmente de Alemania, EEUU, Francia, Italia y Japón. La presencia española en el mercado es aún escasa.
No hay que olvidar tampoco a los clientes que optan por el alquiler. Carlos Arasanz, desde ALEC, aclara: “En alquiler de maquinaria el cliente se mueve única y exclusivamente por precio. Es una lucha de ALEC conseguir mentalizar a nuestros clientes de que una máquina vieja y más barata consume más gasóleo y energía eléctrica, y a la larga sale más cara que una máquina nueva y moderna, de menor consumo.” Pese a las evidentes dificultades del mercado brasileño, el director comercial de la empresa española Construcciones Mecánicas Llamada, Jean-Michel Aspas, ve motivos para el optimismo: “Aunque Brasil haya tenido fuertes altibajos no deja de ser el mayor mercado de Sudamérica y posee un potencial enorme. A largo plazo, si logran mantener una estabilidad sostenida, se convertirá en uno de los principales compradores de equipos para la construcción civil y obra pública.” Jean-Michel coincide plenamente: “En el aspecto de la financiación, la banca española se ha quedado atrás. Si competimos, por ejemplo, con un italiano, él presenta su fórmula de financiación y nos quedamos fuera de juego. Con los alemanes ocurre lo mismo. Los bancos de ambos países están dispuestos a asumir más riesgo. Aceptan, por ejemplo, créditos en moneda local, lo que supone una gran ventaja para el comprador, ya que evita posibles problemas derivados de variaciones en el tipo de cambio. También llevan a cabo operaciones de renting, que en el caso de la banca española no se proponen, o de forfaiting para la exportación sin pedir las enormes garantías que exige nuestra banca. Nos aventajan completamente, sobre todo en este tipo de maquinaria de alto precio, donde la financiación es un capítulo importante a la hora de tomar una decisión.” Otro problema es la falta de imagen. En este caso, es Douglas G. Arantes, que representa a la empresa española Osintxu Mecanizados, quien nos da la explicación. “Si dices que has comprado una máquina de EEUU, todo el mundo asume que es buena. Cuando digo que traigo máquinas de España, en cambio, me preguntan: ¿será buena la calidad? Yo creo que habría que trabajar más la imagen.” Jonny Altstadt: “Aquí el trabajador realiza trabajos que podrían hacerse con ayuda de pequeñas máquinas manuales. El empresario prefiere contratar mano de obra a comprar este tipo de máquinas porque en Brasil la mano de obra aún es muy barata. La minería, que ha evolucionado mucho, ya ha liberado al obrero de este trabajo manual. Es algo que en pocos años también llegará a la construcción. Es una oportunidad de negocio”. Delcio Verdi coincide: “Si se trata de un producto que se fabrica localmente, la importación es prácticamente imposible. En ese caso, lo mejor es asociarse con una empresa local y producir en Brasil al menos parte de la maquinaria para que el precio sea competitivo”. De nuevo es Jonny quien, desde SOBRATEMA, apunta un buen consejo: “En Brasil hay muchas empresas con problemas financieros porque venimos de una época de crisis. El empresario español debe tener buen cuidado con el tipo de asociación que lleva a cabo. Es fundamental contar con una buena asesoría jurídica que haga una radiografía completa para operar con seguridad”. El servicio posventa es en opinión de Paulo Oscar, uno de los argumentos que a menudo olvidan las empresas que exportan a Brasil. “No se trata sólo de vender la máquina. Hay que invertir en el mercado, montar una estructura de servicios. Todo ello teniendo en cuenta que Brasil es un país muy grande y que requiere grandes inversiones. En mi opinión, es lo que ocurre en el caso de la maquinaria española que no cuenta en Brasil con el respaldo de un buen servicio posventa. A menudo lo mejor es buscar un socio local para poder aprovechar su estructura.” Según una encuesta realizada por SOBRATEMA, Queiroz Galvão, otra de las grandes del sector, planea invertir en compra de maquinaria 17 millones de dólares este año. La maquinaria específica para trabajos subterráneos es una de las que va a contar con mayor demanda en el futuro próximo. También hay buenas oportunidades en el campo de la maquinaria para la fabricación de hormigón, ya que en Brasil hay pocos fabricantes y es un mercado abierto. Lo mismo ocurre con el segmento de grúas.
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