En portada
Empresas
Mundo
Inversiones
Mercados
En cifras
Libros
¿Sabía usted?
Suscripción
edición papel
Newsletter
Archivo
Buscar
Contacte con
nosotros





NEGOCIAR BIEN ES NEGOCIO
Más que dar la mano
 Nos preparamos para negociar 


“El ejecutivo internacional dedica cerca de un 50% de su tiempo a negociar.” Mucho tiempo, ¿no? Lo afirma, sin embargo, Donald W. Hendon, uno de los autores mundiales que mejor conoce el mundo de la negociación internacional, para justificar así por qué es importante saber negociar en un entorno más amplio que el del propio mercado interno.

Pero, ¿qué es exactamente negociar? Félix López Martínez, agente comercial internacional y economista, establece un punto de partida básico, según el cual “todas las culturas del mundo tienen asumido que la negociación es un proceso corriente de acomodo de posiciones diferentes, en principio incompatibles; y aunque esta negociación pueda ser más o menos sofisticada, todas las culturas conceden una gran importancia al intercambio de propuestas y contrapropuestas”. En realidad, negociar consiste en poner en práctica técnicas de persuasión, más que en utilizar el poder para obtener las mayores ventajas posibles de la otra parte.

Contexto cultural de la negociación
Es indudable que se corre el peligro de generalizar cuando se atribuyen a todos los miembros de una nación unas pautas de comportamiento idénticas. De hecho, hay quien opina que, a la hora de negociar, los humanos hacen prácticamente lo mismo en todas partes, por lo que no parece que sea algo que dependa de las nacionalidades.

Sin embargo, sí se aprecian diferencias culturales entre naciones o áreas geográficas mundiales, aunque éstas tengan menos que ver con los aspectos centrales y sustantivos de la negociación que con el entorno o contexto de la misma.

Pues bien, desde el punto de vista del contexto en que se desarrollan las negociaciones cabe distinguir entre dos tipos de culturas:

  • En las denominadas de bajo contexto, la comunicación entre sus miembros es clara y explícita. El significado se ajusta exactamente a lo que se dice, dejando escaso margen a la interpretación subjetiva.

  • Por el contrario, en las culturas de alto contexto, la comunicación es más un arte, es ambigua, sutil e indirecta. Y la comunicación no verbal (ver glosario), así como las relaciones personales adquieren una gran relevancia.

Importancia de los elementos culturales
Al tratar el tema del entorno cultural en la negociación internacional, diversos especialistas han identificado lo que denominan dimensiones o elementos culturales, con los que agrupan a los países por sus semejanzas culturales. Resultan interesantes y dignas de tener cuenta:

  • Distancia al poder: indica el grado en que los miembros de una sociedad aceptan el hecho de que haya otros miembros con más poder. En los países donde existe una gran distancia al poder, la estructura de las organizaciones es vertical, y dentro de ella los gerentes toman decisiones y los subordinados las ejecutan sin cuestionarlas.

    En cambio, en los países cuya distancia al poder es moderada o baja, la sociedad tiene un mayor sentimiento de igualdad y los gerentes consultan con sus subordinados antes de tomar decisiones.

  • Relaciones profesionales y personales: en culturas como la europea o la norteamericana, las primeras priman sobre las segundas. No es así en otras culturas (América Latina, países árabes), en las que el establecimiento de relaciones personales es esencial para hacer negocios.

  • Control de la incertidumbre: nos muestra en qué medida se sienten amenazados los miembros de una sociedad frente a situaciones inciertas o desconocidas. En general, los países del sur de Europa tienen una mayor tendencia a evitar la incertidumbre. Por el contrario, los países con un control de la incertidumbre débil se sitúan en el centro y norte de Europa y en Norteamérica.

  • Valor del tiempo: el tiempo no tiene el mismo significado en todas partes. Siguiendo a Jordi Mundet, profesor de Formación Continua de la Escola Superior de Comerç Internacional (ESCI): “Para un anglosajón, los retrasos y las pérdidas de tiempo pueden ser percibidos como una falta de profesionalidad; en cambio, para las personas de cultura mediterránea, el trabajo en el que se planifican todos los detalles y con horarios rígidos puede provocar frustración y desmotivación”.

  • Compromisos verbales y escritos: en ciertos países, el compromiso oral no se considera relevante, mientras que en otros es la base del acuerdo y constituye un compromiso personal. Japón se encuentra en este segundo caso, mientras que las culturas anglosajonas precisan de compromisos escritos.

Cómo negocian los españoles
Alejandro Molins, consultor especialista en mercados emergentes, opina: “Disponemos de buenos ejecutivos comerciales y, además, tenemos ciertas habilidades naturales como empatía (ver glosario), aproximación personal, socialización (ver glosario) y capacidad de improvisación”. No obstante, nos falta adaptación, tanto de las propuestas como del estilo negociador a la cultura de la contraparte. “No se hace porque, en realidad, se desconoce la cultura de negociación de cada país.”

Félix López Martínez considera: “En la mayoría de las dimensiones culturales aparecemos con frecuencia en un punto intermedio, lo que indica que tenemos una cierta ventaja sobre representantes de otras culturas”.

Para Olegario Llamazares, director de la consultora de negocios internacionales Global Marketing Strategies, nuestras mejores habilidades son la flexibilidad en cuanto a la adaptación a otros entornos y la intuición: el español sabe percibir bien los mensajes que le transmiten. Por el contrario, como principal defecto señala la escasa preparación de la negociación. “Vamos a ver qué nos cuentan o qué nos proponen y ya sabremos contestar.”

Defectos a corregir son también la falta de escucha activa, la ausencia de estrategia y nuestra prepotencia o sumisión según los mercados con los que se negocia.