El Protocolo
de Kioto, nacido
en el seno de las Naciones Unidas, garantiza la libre competencia
y organiza el marco económico del nuevo mercado mundial generado
por el deseo de proteger el medio ambiente frente al exceso de anhídrido
carbónico que producimos.
Y es que la
importancia de poner freno a un problema
global como el calentamiento de la atmósfera
terrestre exige soluciones igualmente globales y el apoyo de los
principales responsables de las emisiones en los países más
afectados.
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