Uno
de los cuatro elementos, el fuego, acabó con la Biblioteca
de Alejandría hace 1.600 años. Si Eratóstenes,
Hiparco, Euclides, Arquímedes, Tolomeo y tantos otros sabios
que pasaron por ella hubieran tenido a su disposición los
medios que existen ahora para proteger las edificaciones, es seguro
que los habrían empleado aunque ello no habría servido
para salvarla de las llamas.
Entonces fue
el fuego el elemento que destruyó la biblioteca; ahora en
la nueva, levantada bajo el paraguas de la UNESCO, es la empresa
catalana Texsa la encargada de protegerla de otro elemento, el agua,
y su efecto, la humedad. Esta compañía ha realizado
las obras de impermeabilización de cubiertas y terrazas de
una biblioteca que se asoma al mar. ÓSCAR
LÓPEZ CANENCIA
|