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El baúl de los sueños
Un camisón
blanco de finas transparencias y puños de encaje
acarician la piel aterciopelada de la joven. Sobre sus hombros,
un viejo mantón de Manila impide que la humedad de
la noche traspase su cuerpo. Los cortinajes de la habitación
en la que se encuentra son de terciopelo rojo y, al fondo
de la escena, un viejo arcón de madera guarda celosamente
un tesoro.

Este
tesoro no es otro que el vestuario de Titanic, una de las
películas que más beneficios ha dado al cine
norteamericano. El séptimo arte siempre nos transporta
a lugares de ensueño, donde imaginamos ser los protagonistas
de escenas como la anterior. Pero no hay que irse muy lejos,
y no hay que ser Kate Winslet, para rodearnos de objetos
preciosos y dejarnos envolver por el lujo del pasado. Para
esto, basta con acercarnos a las callejuelas del centro
de Barcelona y disfrutar de una visita a L'Arca de l'Avia,
una de las tiendas de anticuarios de la Ciudad Condal, especializada
en textil modernista y donde, por pura casualidad, una estadounidense
decidió entrar un buen día y nutrirse de sus
artículos para utilizarlos en el vestuario del largometraje,
y donde podremos encontrar piezas únicas de los siglos
XVIII y XIX: lencería, abanicos, muñecas,
encajes, mantones de Manila y vestidos de época que,
sin duda alguna, nos transportarán al mundo de nuestros
antepasados.
LAURA SOTO VIDAL
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