N.55
Julio 2002
 
 





     
  Tras las Huellas de...  
Primeros pasos  
  Actualidad del exportador  

 

La empresa ha utilizado una táctica de
penetración diferente en cada mercado

 

 

  PRIMEROS PASOS… TORNEADOS MUÑOZ  


>> Madera de altura
Don José Esteban Díaz, el que fuera cura párroco de Yecla, está siempre presente en la memoria colectiva de la localidad. No sólo por la labor desempeñada como guía espiritual de la comunidad, sino, sobre todo, porque supo dar una alternativa industrial a un pueblo cuya única forma de subsistencia era la agricultura.
Tuvo la iniciativa de crear una pequeña fábrica de muebles, la Cooperativa Obrera de Muebles Esteban Díaz, que se convirtió en una referencia de futuro para los jóvenes y que hoy es considerada como el germen de las más de 400 empresas del sector mobiliario que están funcionando en la actualidad. "Allí te enseñaban a trabajar y muchos, cuando comprendían que lo habían aprendido todo, se salían y montaban su propia fábrica. Este fue el caso de dos de mis hermanos y el origen de nuestro negocio", señala José María Muñoz, director comercial de Torneados Muñoz, una empresa dedicada a la fabricación de balaustres y accesorios en madera maciza para escaleras, que ha traspasado fronteras haciendo gala de un producto de calidad y diferenciándose de la competencia por sus complejos y detallados diseños.

José María Muñoz, director comercial de Torneados Muñoz.

"Todo comenzó en la primavera de 1973 cuando mi hermano Manuel Muñoz, tornero de una fábrica de muebles, organiza una reunión familiar para exponer su intención de establecerse por su cuenta. Mi padre le dio el visto bueno, pero con la condición de que los cinco hermanos estuviésemos implicados en el negocio. Así, acordamos que nos centraríamos en el torneado y transformación de la madera, aprovechando los conocimientos de Manuel", se empeña en explicar José María para dejar clara la impronta familiar de la firma.

Si bien al principio sólo estaban dedicados al 100% los dos mayores, Manuel y Pedro, poco a poco todos y cada uno de los hermanos Muñoz se fueron despidiendo de sus empleos, todos vinculados de una u otra forma con la industria del mueble: metalúrgico José María, ebanista Bienvenido y especialista en acabados de muebles Rafael, para dedicarse al negocio familiar, Torneados Muñoz.

Los recuerdos de aquellos primeros momentos se tiñen del cansancio que traían consigo los días llenos de horas de trabajo. Para dejar claro que no se trata de palabrería, José María explica que "la primera máquina semiautomática que tuvimos, estuvo 120 días sin parar, funcionando las 24 horas, hasta que se quemó el motor. Sólo se apagaba para retirar la viruta y afilar las herramientas". Son años en los que se torneaban todo tipo de piezas: patas de ataúd, peonzas, flotadores para redes, botones para prendas de vestir, catavinos... "¡vamos!, que no poníamos reparo a ninguna pieza por complicada que pareciese".

>> Por la vía de la especialización
Poco a poco el mercado va definiendo la actividad de Torneados Muñoz, centrándose a principios de los ochenta en la fabricación de balaustres y de mueble auxiliar, sobre todo camas, marcos, mesas de centro y consolas. "Era lo que más se demandaba y además, al vender a los almacenes directamente, teníamos menos problemas de cobro", apunta José María.

Su forma de comercialización era entonces muy precaria: con un Citroën AK400, una furgoneta Ebro 100 y posteriormente un camión, conducido siempre por José María, se recorría toda España. En estos vehículos, que hacían las veces de expositor, se ha llegado incluso a traer madera de la localidad onubense de Valverde del Camino para tornearla en Yecla.

El incremento de las ventas hace que sea muy difícil prestar toda la atención necesaria a las dos líneas de producción, por lo que la familia decide crear una nueva razón social, ADEMU S.L., para la elaboración de mueble auxiliar, de la que se hace cargo Bienvenido, cuya profesión de ebanista le hacía el más indicado.

Especializada ya en la producción de balaustres de madera y accesorios para escaleras, y con el mercado nacional dando signos de saturación, Torneados Muñoz decide salir al exterior. De forma paralela a lo que sucedió en los inicios de esta empresa, los primeros pasos de su aventura internacional fueron difíciles. Según cuenta José María, "para nosotros obtener información era algo bastante complicado, ya que la partida estadística donde se encuentra nuestro producto es residual, así que no tuvimos más remedio que utilizar la vía más ardua y costosa: visitar los destinos que pensábamos que podrían ser interesantes, basándonos en un sentido comercial, los países más cercanos primero, los más lejanos después. Además, optamos por asistir a ferias en esos mismos lugares para analizar la oferta existente en el mercado. Y, a partir de ahí, tratar de localizar posibles distribuidores".