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El empresario español vale como el que más
La función más importante de la Cámara
Franco-Española de Comercio e Industria, entre otras,
es favorecer los contactos e intercambios, mediante la realización
de diferentes actividades y servicios, entre las empresas
españolas y francesas, especialmente pyme.
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Bertrand
Barthélemy,
director desde hace diez años de la Cámara
Franco-Española de Comercio e Industria. |
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La empresa exportadora española en la mirada de
Bertrand Barthélemy
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Los nuevos empresarios españoles tienen un nivel
de formación muy alto que no tiene nada que
envidiar a los de otros países. Muchos han estudiado
y trabajado fuera en banca, empresas de distribución,
etc. y hoy, más que bilingües, se podría
decir que son pluriculturales.
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En cuanto a la forma de trabajar, puede que haya diferencias,
sobre todo relacionadas con un modelo de gestión
diferente que está muy ligado con la mentalidad.
Así, los españoles cumplen con los plazos
y alcanzan los objetivos, pero por una vía errática,
muy diferente a la que se usa en Francia, más racional
y cartesiana, con una planificación
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Aunque
en España también se planifica, como se demostró
con los grandes eventos del 92, los Juegos Olímpicos
de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla,
que fueron unos modelos de organización que aún
no han sido superados, y proporcionaron una magnífica
imagen de España, se hace de otra manera.
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más exacta.
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Es recomendable prestar una mayor atención al
mercado francés: aunque en los últimos
tiempos se ha producido una mejora relativa, se siguen
reflejando desequilibrios
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Francia
es el primer cliente de España y también su primer
proveedor, mientras que España es el tercer cliente
de Francia y su quinto suministrador.
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muy grandes en los intercambios entre
España y Francia.
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La franja horaria común para contactar entre
empresas
no
es muy grande
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Aquí
en España la gente suele salir a tomar café; en
Francia la hora de la comida es más temprana:
de 12:00 a 14:00 h.
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, lo que no facilita las relaciones
e impide trabajar con eficacia. Quizás haya que
cambiar el horario real de la persona concreta que lleva
la relación con el exterior.
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Conviene ser prudente en la relación con los
posibles socios. El trato suele ser más directo
por parte de los españoles, quienes, en general,
vinculan más lo privado con lo profesional. En
Francia el trato es más distante, menos directo;
por lo que, al menos en un primer momento, a un colega
francés no deberá tutearlo, ni hablar de
su familia o de sus hobbies, etc. y hay que mantener
una cierta distancia, hasta que exista un mayor conocimiento
y confianza mutuos.
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La mayoría de las empresas exportadoras son
pyme, y estas empresas son más pequeñas
en España que en Francia. Este problema de tamaño
obliga a una concentración previa de empresas a
la hora de exportar, porque se necesita una masa crítica
para esta función, y cuanto más pequeña
es la empresa más grande es el problema. Yo creo
que lo más adecuado es tener un tamaño semejante
al de una empresa francesa que quiera exportar a España.
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