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Con la casa a cuestas
Si todavía permanece la duda sobre el verdadero lugar
de nacimiento del descubridor de América, la prensa
cubana no ha dudado en denominar a Manuel Revert, cuyo nacimiento
está certificado en Onteniente en 1910, como el Colón
del siglo XX por la cantidad de viajes que realizó
a América y a otros muchos lugares, con una maleta
de muestras en la mano, en su afán de descubrir nuevos
mercados de exportación para los productos de su
empresa. Precisamente este afán exportador de Manuel
Revert, fundador e impulsor de la compañía
que lleva su nombre, es uno de los principales motivos que
ha permitido que lo que, en la primera mitad de la década
de los cuarenta, nació como una pequeña compañía
dedicada a fabricar mantas, se haya convertido hoy en día
en una firma que comercializa sus textiles para el hogar
en más de 60 países de los cinco continentes..
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José Ramón Revert,
presidente de Manuel Revert y cia. |
El ámbito
de actividad de Revert está directamente relacionado
con la tradición textil de Onteniente, la ciudad
de la comarca valenciana de la Vall d'Albaida que vio surgir
la empresa, y de la familia Revert, que poseía un
pequeño taller de bordados de malla en el que llegaron
a trabajar entre 200 y 250 bordadoras y en el que entró
a trabajar Manuel Revert a los 15 años, llegando
a ocupar más tarde el cargo de director. Tras la
guerra civil española, Manuel Revert pone en marcha,
junto con su hermano Rafael y otros tres socios, una modesta
fábrica que sólo contaba con doce telares
manuales y quince trabajadores y "en la que se empezó,
poco a poco y de forma humilde, a producir mantas de una
calidad media-baja, muy corrientes en aquel entonces"
explica su hijo y actual presidente de la empresa, José
Ramón Revert.
En 1948
comienza para Revert una etapa de renovación de maquinaria,
que permite la incorporación a la fábrica
de los telares eléctricos, los denominados garroteros,
y automáticos, que permitieron aumentar de forma
considerable la calidad de las mantas. El crecimiento experimentado
por la compañía, que llegó a contar
con 40 empleados, obligó a diseñar poco después
un plan para reorganizar la empresa y circunscribir todo
el proceso productivo a los límites de la nueva fábrica,
adquirida en 1951, y en la que se podían distinguir
las secciones de hilatura, tejeduría, perchados y
acabados, y confección.
Ya en
la década de los ochenta incorporan la tecnología
de las máquinas de jacquard, que ofrecen infinidad
de posibilidades para el diseño de nuevos tejidos.
"A partir de ahí, poniendo toda la imaginación
y el dinero posibles, decidimos hacer nuestra propia reconversión,
pasando de ser exclusivamente fabricantes de mantas a producir
también otros productos como ropa de cama, tejidos
para decoración y tapicerías, que incorporan
un mayor valor añadido" recuerda José
Ramón Revert.
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Volcados en el exterior
Todas estas fases de expansión de la compañía
han tenido un denominador común: la importancia otorgada
a los mercados internacionales. Así lo confirman
las palabras de José Ramón Revert: "Ya
desde el inicio, mi padre tuvo siempre la gran inquietud
de la exportación y en la década de los 50
comienza a vender las primeras mantas en el norte de África".
Precisamente allí encontró Revert su logotipo.
El primero, un dibujo de un tigre descansando sobre una
manta, fue un regalo de un cliente de la zona, posiblemente
de Marruecos, por lo que el nombre de la empresa y su razón
social aparecían en caracteres árabes. Aunque
este logotipo fue modernizándose para adaptarse a
los nuevos tiempos y a los nuevos gustos estéticos,
el motivo principal, el tigre, ha permanecido en todos los
logos que ha tenido Revert.
Marruecos,
Argelia, Mauritania y Libia son los primeros países
a los que llegan las mantas de Revert, pero pronto se exportan
también a Kuwait, el Líbano, y Guinea. En
los años sesenta, se empiezan a abrir nuevos mercados
en otras áreas geográficas. Países
europeos, como Francia o el Reino Unido, comienzan a apostar
por los productos de Revert. Sin embargo, no es hasta la
década siguiente cuando se produce la gran explosión
internacional de la firma que, entre 1973 y 1978, duplica
sus ventas en el exterior, llegando a exportar hasta un
85% de la producción.
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