Después de que las tropas soviéticas ocuparan este pequeño país católico durante 46 años, los lituanos emprendieron un largo camino de reformas que ha dado lugar a un país completamente diferente al que se segregó de la URSS en 1989 (El Exportador, número 49). Las huellas de una economía orientada a la industria pesada han sido sustituidas por las de una economía ampliamente terciarizada. Los miembros del movimiento que orquestó la revolución para la independencia de Lituania, el Sajudis, han dado a luz a una generación que ha crecido en un país soberano. Son jóvenes cultos, emprendedores, plenamente integrados en la economía de mercado y fieles partidarios del proyecto de reconstrucción que encarna la Unión Europea, en la que se integraron en 2004, después de un referéndum en el que más del 80% de los lituanos votó a favor del ingreso.
Existen razones para que los lituanos estén satisfechos de pertenecer a la UE, ya que este país ha sabido rentabilizar las ventajas económicas que representa la integración. La adhesión ha permitido también un aumento de los intercambios comerciales, una reducción del desempleo, una mejora de la productividad y un incremento de las inversiones directas de otros países comunitarios en Lituania.
La Unión también ha supuesto más facilidad para acceder a financiación, un fuerte desarrollo empresarial y, en definitiva, un crecimiento económico más rápido. Desde 2004, el PIB de Lituania ha crecido a un ritmo superior al 7% anual, gracias al fuerte desarrollo de los servicios, en especial de la actividad bancaria, las telecomunicaciones y el sector de la distribución.
Actor desconocido
A pesar de sus esfuerzos por asegurar una posición fuerte en los organismos internacionales y sus éxitos en materia económica, Lituania continúa siendo para la mayor parte de ciudadanos y empresas europeos un actor desconocido. El país tiene 3,5 millones de habitantes. Es, por tanto, un mercado pequeño ante los ojos de empresarios que buscan nuevas posibilidades comerciales y de inversión.
Sin embargo, Lituania es la mayor economía de los países bálticos, el lugar de donde proceden las mayores empresas de la región y un lugar de tránsito ineludible hacia los mercados nórdicos, como destaca Pablo Penas, analista de mercado de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Vilnius. Cuenta además con un innegable atractivo, que reside en su papel de conector con las otras dos repúblicas bálticas: Estonia y Letonia.
“Las posibilidades de cooperación con empresas lituanas son muy altas. Podemos citar los ejemplos de Zara y Mango, que han entrado en el mercado lituano mediante un franquiciado, Apranga, que es el mayor distribuidor de ropa de las tres repúblicas bálticas”, asegura Penas, que considera que, a pesar de ello, las empresas productivas suelen estar más interesadas en la implantación directa que en la colaboración.

Energía caduca
En los próximos años, Lituania tendrá que hacer frente al cierre de su principal fuente de abastecimiento de electricidad: la central nuclear de Ignalina.
El cese de actividad en Ignalina, que abastece el 70% del consumo de electricidad de Lituania, abocará al país a la dependencia del gas y el petróleo ruso, ya que el desmantelamiento de la central se producirá antes de 2010 y la construcción de una nueva centsral nuclear no se producirá hasta 2018. Así, Lituania se encuentra en una fase crucial para la configuración de su mix energético y este proceso representa un sinfín de oportunidades de cooperación. “Tanto el cierre de Ignalina como la construcción de una nueva planta nuclear requieren grandes inversiones y una gran variedad de equipos tecnológicos y soluciones de ingeniería. Las compañías locales y las extranjeras tienen la oportunidad de participar en el proceso, ofreciendo servicios relacionados con la seguridad, soluciones energéticas y de transferencia de datos, equipamiento técnico y asistencia en materia de formación de personal”, afirma la representante de la LDA.
La segunda posibilidad de inversión más interesante son los fondos comunitarios. Según el agregado comercial de la Ofecomes en Vilnius, Ramiro Sánchez, durante los próximos cinco años Lituania recibirá alrededor de 8.000 millones de euros en fondos estructurales, incluidos los fondos para el desmantelamiento de la central de Ignalina. “Este flujo de fondos se traducirá en importantes posibilidades para la empresa española en los sectores de consultoría de proyectos, ingeniería, energía, infraestructuras, medio ambiente y otras áreas industriales”, según aporta Sánchez.
Consumo al alza
A pesar de que el abandono del comunismo se produjo hace casi veinte años, la forma de vida anterior a la independencia sigue teniendo una ligera influencia en los patrones de consumo. En un primer momento fue difícil para los lituanos ubicarse dentro del nivel de consumo que resultaba más acorde con sus ingresos. “Después de más de quince años de independencia, los consumidores han madurado y ahora saben identificar mejor sus necesidades y sus deseos”, apunta la directora de Marketing del grupo de distribución Apranga, Irma Marcinkiene.
A pesar del proceso, aún persisten diferencias con los hábitos de consumo de otros países de Europa Occidental que, según comenta Pablo Penas, se explican por dos aspectos fundamentales. “El primero de ellos es que, en conjunto, la renta disponible todavía es muy baja. El segundo es que los lituanos quieren comprar productos que les den un estatus social. Más que analizar sus posibilidades reales de consumo y capacidad de endeudamiento, se centran en el objeto deseado”.
Por otra parte, Lituania ha presenciado en los últimos años un fuerte desarrollo de los centros comerciales, favorecido tanto por las condiciones climatológicas como por el desarrollo del sector de la distribución. Y es que en las zonas más septentrionales del planeta todo lo cotidiano tiene que ver con el frío.
Oportunidades perdidas
Hasta el momento son pocas las empresas españolas que han invertido en el país báltico y los intercambios comerciales entre los dos países son discretos para tratarse de dos socios comunitarios. “Las empresas españolas han perdido muchas buenas oportunidades y las siguen perdiendo por pensar demasiado”, explica Dainius Rudzevicius. “Los italianos, los alemanes y los nórdicos son mucho más activos que los españoles”, añade.
Rudzevicius insiste en que la timidez de las relaciones hispano-lituanas en el ámbito económico está ligada a la mentalidad de los españoles, poco proclive a alejarse de su propio territorio, y falta de flexibilidad. De la misma opinión es Tadas Abisala, que echa en falta un poco de rapidez a la hora de tomar decisiones.
A pesar de ello, el grado de satisfacción de los distribuidores que han trabajado con empresas españolas es muy elevado. Todos los consultados por El Exportador destacan que los españoles son gente agradable con la que resulta fácil hacer negocios. La imagen ofrecida por las escasas empresas españolas que trabajan en Lituania es positiva. “Si tuviera que dar un consejo a un colega que está empezando a hacer negocios con empresas españolas, le diría que los españoles son gente directa, honesta, muy educada y con la que resulta fácil trabajar”, apostilla Ausra Rudokaite, de la distribuidora Gelsva.
Desde el punto de vista comercial, las empresas españolas que deseen hacer negocios en Lituania cuentan además con la ventaja de la mejora de la percepción mutua a través de la emigración. España es el tercer país de la Unión donde viven más lituanos y ello se refleja en un mayor conocimiento mutuo, lo que no quita para que aún persistan algunos tópicos. Quizá, ahora que somos todos comunitarios, deberíamos esforzarnos en superar esas viejas ideas preconcebidas.

Puerta del Báltico
CIE AUTOMOTIVE
La planta de forja comprada por CIE Automotive en Mariampolé en noviembre del año pasado es, hasta la fecha, la mayor inversión de una compañía española en Lituania.. Así, la decisión de comprar una planta en Lituania coincide con la estategiade ubicar sus instalaciones cerca de sus clientes, los grandes fabricantes de automóviles como Renault, Hyundai o Kia en países de Europa del Este, como República Checa, Eslovaquia o Rumanía.
La compra de esta central se enmarca además en la filosofía de CIE Automotive de ofrecer productos de una variada tecnología -forja, mecanizado, plástico- en todas las regiones del planeta, según explica el director de la planta de Lituania, Iñigo Arrue.
GRUPO INCOMA
A partir de 2004 se comenzaron a estudiar las posibilidades de entrar en el mercado y finalmente se llegó a un acuerdo con una empresa italiana para formar una sociedad conjunta que se denominó MEC Baltic. “Nos dimos cuenta de que existían posibilidades en muchos sectores para empresas españolas, y que sería interesante ofrecer un servicio de acompañamiento a la inversión”, asegura Guerrero. Posteriormente, MEC Baltic participó en la creación de la empresa de consultoría inmobiliaria Tercialia Baltic, en colaboración con la empresa sevillana Tercialia. En la actualidad, Mec Baltic ha trabajado en 30 proyectos y Tercialia Baltic, en 50.
FTr CONSULTANTS
Su decisión de instalarse en estos mercados está relacionada con el aprovechamiento del dinamismo de los mercados inmobiliarios en los nuevos Estados miembros de la Unión Europea, pero teniendo en cuenta que algunos de estos mercados, como Rumanía y Polonia, ya están bastante maduros. “Aquí no hay promotores españoles. El primero que venga y se establezca aquí será el que aproveche realmente las oportunidades de mercado”, declara el director general de FTr Consultants en Lituania, Diego Fernández de Marcos. De Lituania, destaca su desarrollo económico, un elevado nivel de renta, precios del suelo moderados, unos impuestos bajos y niveles de corrupción poco significativos.
TRANSPORTES PADROSA
La directora de la empresa en Lituania, Cristina Bargueño, destaca que el hecho de contar con una sede en el país báltico les permite cubrir la ruta entre cualquier punto de la geografía española y Moscú en un tiempo récord y respetando la nueva normativa comunitaria sobre tiempo de descanso de los conductores.
De Lituania aprecia la calidad de sus carreteras y de los lituanos su capacidad de organización. Por el contrario, echa de menos algunas mejoras en el ámbito de las infraestructuras, como la mejora de la conexión entre Lituania y Polonia, y en el sector de la logística, como la construcción de aparcamientos más seguros para camiones.
Documentación
Lituania, sinergia báltica y consolidación regional de Europa del Este
Rafael José R. de Espona. Real Instituto Elcano, noviembre 2007, 21 págs.
Lituania, un actor desconocido
Pablo Penas Franco. Boletín Económico ICE, enero 2007, 41 págs.; en español.
Country Report: Lithuania
The Economist Intelligence Unit (EIU), febrero 2008, 20 págs.; en inglés.
Country Profile: Lithuania
The Economist Intelligence Unit (EIU), 2007, 55 págs.; en inglés.