El país no solo es un atractivo centro de negocios, también es una excelente plataforma de expansión para otros mercados de Europa central y oriental.
Con una ubicación central en Europa y sus 40 millones de habitantes, la economía polaca desde el año 2005 ha vivido un ciclo de fuerte crecimiento gracias, en gran medida, al aumento de la demanda interna y en particular al consumo privado. El Producto Interior Bruto polaco ha crecido de manera sostenida alcanzando su mejor registro durante el año 2006, con un 6,1%. Si a esto le unimos el descenso considerable de la tasa de desempleo y el control de la inflación, el horizonte económico de Polonia se vislumbra con un relativo optimismo.
Por otra parte, la ayuda financiera procedente de la Unión Europea constituye un atractivo adicional del mercado polaco, ya que para el período 2007-2013 este país va a recibir más de 67.000 millones de euros en concepto de Fondos Estructurales. La financiación comunitaria originará en sí misma una expansión de ciertos sectores como el de las infraestructuras de transporte, el medio ambiente y la modernización de las explotaciones agrícolas.
De igual modo, el crecimiento espectacular de la demanda interna, como consecuencia de la mejora en la calidad de vida de los ciudadanos polacos y el aumento de su poder adquisitivo en los últimos años son otras de las oportunidades de mercado que se abren a los potenciales inversores.
No obstante, y a pesar de ser un destino atractivo para la inversión extranjera, su privilegiada posición dependerá en gran medida de su capacidad para reducir las trabas burocráticas que todavía complican y alargan la fase de implantación; de la puesta en marcha de las reformas estructurales que favorezcan el crecimiento a medio plazo; y de la evolución del coste de la mano de obra y de su productividad.
Así pues, entre las prioridades del Gobierno elegido el pasado mes de octubre se encuentran los intentos para liberalizar la economía a través de la reforma del sistema fiscal, la simplificación de los procedimientos administrativos y la creación de un mecanismo de financiación público-privada para llevar a cabo los proyectos de infraestructuras.
Por otro lado, las grandes esperanzas levantadas por la entrada masiva de los fondos de la Unión Europea generan, a su vez, grandes dudas en torno a la habilidad para gestionarlos, ya que si bien existe un consenso general sobre cuáles han de ser los destinos de esos fondos, la legislación y la lentitud de los procesos pueden retrasar la puesta en marcha de muchos proyectos.
Destino para la inversión
Polonia es, en términos absolutos, el principal destino de la Inversión Extranjera Directa en el área. Según el Banco Nacional de Polonia (BNP) durante 2006 el flujo de inversiones alcanzó los 11.700 millones de euros, un 44% más que el año anterior. La Unión Europea, con un 82,7% del total, es el principal proveedor de las inversiones extranjeras en Polonia, con Luxemburgo a la cabeza y un flujo de inversión de 3.573 millones de euros, seguido de Alemania con 2.707 millones de euros e Italia con 1.353 millones de euros. En cuanto a los sectores más atractivos para la inversión extranjera se encuentran los servicios financieros, automoción, energías renovables, promoción inmobiliaria, construcción y aeronáutica.
De acuerdo con los datos del Registro de Inversiones Exteriores del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio las inversiones españolas en Polonia han alcanzado los 1.275,9 millones de euros, lo que sitúa a nuestro país en el décimo lugar en el ranking de los inversores. Los principales sectores de inversión española son el de la construcción y el relacionado con los accesorios de automoción. El sector inmobiliario ha entrado con fuerza en los últimos tiempos, especialmente en el segmento residencial.
Además, en la decisión de realizar una inversión productiva siempre se ha de tener en cuenta la cobertura geográfica que se desea abarcar y, en este sentido, la posición estratégica de Polonia entre el este-oeste y norte-sur de Europa puede servir de plataforma regional de comercio para trabajar y acceder a otros mercados de la zona.

Incentivos a la inversión
El sistema de incentivos a la inversión y de ayuda estatal en Polonia está regulado por la Ley de Ayuda Financiera a Inversores y por la Ley de Procedimientos de Ayuda Estatal. Asimismo, a escala bilateral España y Polonia tienen firmado un Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones, en vigor desde el 1 de mayo de 1993, así como un Convenio para Evitar la Doble Imposición Fiscal vigente desde el año 1982.
Para coordinar la promoción de la inversión extranjera directa en Polonia existe la Agencia Polaca de Información e Inversión Extranjera (PAIiIZ). Este organismo ayuda a las empresas foráneas a realizar los trámites administrativos y los procedimientos legales durante el proceso de implantación. Además, esta agencia se ocupa de buscar socios comerciales y proveedores y de asesorar a los potenciales inversores.
Asimismo, la Agencia Polaca de Desarrollo Empresarial es la encargada de gestionar los fondos de la Unión Europea y los del presupuesto del Estado destinados a las pequeñas y medianas empresas. El objetivo de esta agencia incluye la puesta en marcha de programas de desarrollo económico en el ámbito regional, la utilización de nuevas tecnologías y de creación de empleo mediante subvenciones y préstamos a las iniciativas innovadoras.
En Polonia existen ayudas a la creación de empleo y contratación de personas vulnerables como personas discapacitadas, jóvenes o mayores de 50 años. Los empleos deben mantenerse al menos durante 2 años en el caso de las pymes y 3 años en el resto. Además, el Estado también financia las inversiones en materia de protección medioambiental y las que se destinan a la investigación industrial como el desarrollo de nuevos productos, procesos o servicios y la mejora de los ya existentes. Estas ayudas pueden llegar hasta el 50% de los costes elegibles de la inversión en cuestión.
Por otra parte, los parques industriales y tecnológicos son cada vez más populares en Polonia, al tratarse de instalaciones que apoyan el desarrollo regional y que ofrecen ventajas a los inversores locales y extranjeros, entre ellas la transferencia de tecnología, el uso de investigación científica y de proyectos de innovación tecnológica.
Zonas Económicas Especiales (ZEE)
Por último, para apoyar la atracción de la inversión extranjera existen las llamadas Zonas Económicas Especiales (ZEE) que ofrecen exenciones fiscales, precios competitivos de los terrenos y asesoramiento en materia de formalidades para llevar a cabo la inversión a aquellas empresas que se instalen en estas zonas. Actualmente existen 14 zonas repartidas por toda la geografía polaca y ocupan un área aproximada de 7.000 hectáreas. Entre los requisitos que debe cumplir una empresa para establecerse en una de estas áreas están que la inversión realizada sea de, al menos, 100.000 euros y que se comprometa a mantener el negocio y los puestos de trabajo durante 5 años.