EL EXPORTADOR: En el proceso de evolución de la economía española desde la creación del ICEX, ¿cuándo y por qué se produce el cambio desde la promoción de la empresa exportadora a la promoción de la empresa internacionalizada?
PEDRO MEJÍA: En el año 1982, cuando se creó el Instituto Nacional de Fomento de la Exportación (INFE), antecesor del ICEX, las actividades se centraron en la exportación, como primera etapa hacia la internacionalización de la economía española.
Desde entonces, el ICEX ha acompañado a las empresas de nuestro país en un proceso de cambio radical que ha consistido en el tránsito desde una producción de bienes y servicios exclusivamente nacional y una inversión exterior de escasa importancia cuantitativa a una economía abierta al exterior, que ha aumentado significativamente su cuota de mercado mundial y que realiza una cuantiosa inversión exterior, superando los flujos de entrada de capitales extranjeros.
Es este último rasgo el que sin duda caracteriza la reciente evolución del sector exterior español. La inversión ha sido la principal protagonista en el avance de la empresa en los mercados internacionales durante los últimos años. El punto de inflexión se produjo en los 90, especialmente en la segunda mitad de la década, coincidiendo con las primeras oleadas de inversiones españolas en América Latina al calor de los procesos de privatización que en esa parte del continente se sucedieron. El stock de inversión bruta en el exterior ha pasado así del 3% del PIB en 1990 a casi el 34% en 2005, con lo que España se ha consolidado como uno de los principales emisores de inversión mundiales. En la actualidad, el valor estimado de la inversión española acumulada en el exterior es de 240.000 millones de euros y el número de empresas españolas con inversiones en el exterior se acerca a las 2.000.
Este proceso ha obligado al ICEX a orientar de forma progresiva sus servicios de apoyo a las cambiantes necesidades de las empresas, de forma que a los programas tradicionales de promoción de las exportaciones se han ido uniendo otros dirigidos a aquellas empresas que desean desarrollar su actividad productiva fuera de nuestras fronteras.
Consecuencia de lo anterior también, los tradicionales instrumentos prestados han ido evolucionando, de forma que los Foros de Inversiones y Cooperación Empresarial organizados actualmente distan mucho de los organizados a principios de los años 90. A tal punto ha llegado esa evolución que este servicio cuenta hoy en día con un Sistema de Gestión de la Calidad certificado por AENOR que permite ofrecer unas prestaciones homogéneas a las empresas, independientemente del lugar de celebración y del equipo de trabajo que intervenga en su organización. En definitiva, se ha producido un cambio radical en la concepción del Instituto como prestador de servicios, desde la exportación a la internacionalización.
EE: ¿Qué papel ha jugado el ICEX en los sucesivos planes de internacionalización puestos en marcha por la Administración durante los últimos 25 años?
PM: Desde su creación, el ICEX ha sido sin duda uno de los principales actores a la hora de instrumentar la política de internacionalización diseñada por la Administración Comercial. De hecho, el ICEX se ha consolidado como referente nacional al servicio de la internacionalización por su agilidad, su capacidad de innovar y adaptarse a los tiempos, y por su excelencia en la gestión. Como es obvio, esto supone para el Instituto un reto continuo, que asume a través del diálogo y contacto preferente con las empresas, sus clientes.
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