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Basta hacer alguna operación de comercio internacional para darse cuenta de lo importante que es compartir un mismo código de comunicación con personas de diferentes nacionalidades.
En la actualidad, el inglés es el código común que se ha convertido en la lengua franca de los negocios, de la diplomacia, de los organismos internacionales… pero no es el único. En un contexto en el que se dibuja un nuevo orden mundial, las lenguas de potencias emergentes también están llamadas a desempeñar un papel importante.
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