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Todo concesiones |
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Este deseo es ya realidad gracias al convenio de colaboración firmado entre el Ministerio de Transportes de la Federación Rusa, el ICEX y la Fundación Agustín de Betancourt de la UPM, que ha permitido, por ejemplo, la celebración el pasado noviembre en Moscú de unas jornadas técnicas sobre el modelo español de participaciones públicas privadas (PPP) para los funcionarios de los ministerios y las agencias rusas de infraestructuras.
Algunos de esos proyectos se hallan en el campo de las carreteras de peaje y Oleg Shajov, director general de la empresa estatal federal Carreteras de Rusia, nos pinta un escenario prometedor: “Pensamos en utilizar al máximo las posibilidades de cooperación con la parte española”.
Reconoce Oleg Shajov: “El problema crónico de Rusia, la calidad de sus carreteras, se ha visto agravado hace tiempo con otro: que las carreteras actuales físicamente no dan abasto, y los expertos prevén que para el año 2010 el parque automovilístico del país será 1,5 veces mayor que ahora”. ¿La conclusión?: “Es necesario tomar medidas, crear una red de autopistas de peaje utilizando el mecanismo de la cooperación del capital público y privado”. Las empresas, ¿qué reciben a cambio? “Privilegios. En particular, garantías estatales para el capital de préstamo; exención del pago de una serie de impuestos; alquiler al concesionario de terrenos adicionales para la explotación de zonas comerciales o servicios complementarios o entrega al concesionario de otras infraestructuras, etc.” “El mercado financiero ruso es estrecho y el acceso al crédito bancario es limitado y caro.” Carlos Gómez introduce el decisivo tema de la financiación: “La financiación, por tanto, se convierte en una fuente de ventajas competitivas”. “La financiación no es un problema”, piensa Juan José García Gabián, director para el área de Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles, S.A. (CAF). “Las reformas legales recién aprobadas, aunque incipientes para la futura implementación de proyectos estructurados (Project Finance), constituirán, tras su maduración final, una oportunidad única para las empresas españolas, en especial en el sector de infraestructuras y transporte ferroviario”. Las autoridades rusas son conscientes de este valor de las empresas españolas: “Como miembro de consejo de directores de la Alta Velocidad Rusa”, se sincera Ráuf Yabbárov, “creo que la colaboración con España en el proyecto de construcción de ferrocarril de alta velocidad entre Moscú y San Petersburgo es inevitable, teniendo en cuenta el ritmo de desarrollo de su red de alta velocidad y la experiencia acumulada por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) y las ingenierías y constructoras españolas en este campo”. Y esto puede ser sólo el comienzo. Parece pues que el refuerzo institucional de la Administración española está abriendo la vía para que las empresas operen con ciertas garantías en Rusia.
También para el negocio concesional es buena idea licitar a través de un consorcio con una empresa local. “Hay empresas rusas muy fuertes interesadas en esos consorcios”. En Rusia cualquier operación inversora es muy delicada. Dados los niveles de riesgo existentes, la recuperación de la inversión se ha de hacer en plazos relativamente cortos. La forma de entrada tiene que ir asociada a un refuerzo institucional que les ayude a sacar los proyectos maduros al mercado, acompañados de un estudio de viabilidad y en condiciones tales que el futuro concesionario pueda valorar si le merece la pena apostar por el proyecto. Este refuerzo lo puede ofrecer una empresa también a través de los contactos del ministerio o de una figura intermediaria. Aconseja Antonio: “Por experiencia sé que no es necesaria la figura del conseguidor, pues implica entrar por la vía de la corruptela de forma asegurada y para según qué persona en el ministerio puede ser un insulto. Si bien algunos tienen conseguidores que trabajan para ellos, si vas directamente a los responsables del ministerio, te ahorras comisiones, y si hay que desembolsar algo se hace directamente a la Administración, de forma que esos gastos podrán ser imputados a la inversión y recuperados con la explotación del servicio”. “En este momento es muy difícil conseguir financiación a más de cinco años”, continúa: “No se pueden considerar grandes inversiones del tipo de la concesión Moscú-San Petersburgo, planteada como un solo proyecto inversor. Las cuantías a invertir deben ser relativamente modestas para que se puedan recuperar en un plazo breve.” Las infraestructuras rusas inician su marcha y Antonio anima a las empresas españolas a tirar de ellas sin miedo para que vayan a toda máquina: “Con todas las dudas que el mercado ruso plantea en este momento, las necesidades de infraestructuras resultan tan elevadas y las posibilidades de negocio tan altas que estoy seguro de que como allí entre una empresa española acabarán entrando todas”.
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