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Desde que el régimen comunista de Vietnam abrió sus puertas a la inversión extranjera en los años noventa del siglo XX, han llegado algunas empresas españolas, pero se pueden contar con los dedos.
En 1986, el Partido Comunista (PC) inició su propio proceso de reformas, el Doi Moi, y en 1992 reformó la Constitución para abrirse al mundo. Desde entonces, se ha iniciado un salto económico y el PC quiere mantener el proceso bajo control.
“Vietnam tiene un ojo puesto en la evolución de las reformas en China”, señala José María Bendito, economista de la Unidad de Estudios Económicos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En veinte años, Vietnam ha triplicado su renta per cápita con un fuerte crecimiento de su población. Tras el bache experimentado por la crisis asiática a finales de los noventa, el crecimiento real de la economía ha superado el 7% anual.
El socialismo de mercado es el régimen económico del país, pero la economía privada y las inversiones extranjeras se abren paso. En el desarrollo de este incipiente empresariado local, el papel de los vietnamitas de ultramar es fundamental para introducir capital en el país.
Un salto legal
La estabilidad económica y política, junto con la progresiva reforma legal para proteger los intereses extranjeros, han incrementado las inversiones foráneas.
Pero no todo va tan rápido. “En la administración hay unas prácticas que no se pueden cambiar de un día para otro”, según Isaac Martín, consejero comercial de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España (Ofecomes) en Vietnam. Los problemas de la discriminación son evidentes cuando hablamos de la burocracia.
Otro asunto preocupante para los intereses extranjeros es la inseguridad jurídica. A su vez, el sistema judicial también tiene sus fallos. Y se han planteado dudas sobre la protección a la propiedad industrial e intelectual.
A pesar de estas cuestiones, se han producido ciertas reformas a un ritmo propio. Con un objetivo: la incorporación de Vietnam a la OMC.
Las negociaciones bilaterales de pre-acceso a la OMC entre la UE y Vietnam culminaron con la firma del Acuerdo de Cosecha Temprana, que abre las puertas a las inversiones europeas en casi todos los sectores. “Estamos en posición de ventaja respecto a otros competidores, sobre todo los americanos. Les llevamos un año y medio y lo hemos aprovechado en muchos sectores”, declara Felipe Palacios, consejero comercial de la UE en Vietnam. Se prevé que el acceso se produzca en 2007.
Tener buenas razones
En total, hay unas 20 empresas españolas establecidas en Vietnam. Sólo cinco han invertido y otras cinco están relacionadas con la ingeniería. “Hay que tener una buena razón para venir aquí”, sentencia Isaac Martín.
La reciente visita de los Reyes de España ha supuesto un importante acercamiento entre los dos países. Pero hace falta un requisito: hay que estar en el país. “Si quieres introducirte siendo extranjero, debes tener una oficina de representación”, aclara Nguyen Thi Tuy Linh, representante en Vietnam de Fermax, empresa fabricante de porteros automáticos. Además, el empresario debe tomarse los negocios con filosofía oriental, porque los períodos de maduración son largos.
El consenso, una clave de los vietnamitas, explica la tardanza en la toma de decisiones. No basta con ponerse de acuerdo con la máxima autoridad. Esta situación se complica más con la estructura descentralizada de la Administración. Aunque Vietnam es un régimen de partido único, las provincias tienen poder para decidir sobre licencias a extranjeros. Hay que añadir otra nota: el acceso a la información. “Estamos en un país donde las relaciones personales y la confianza son claves a la hora de hacer negocio”, detalla el consejero comercial. Quieren saberlo todo de la contraparte y piden toda la información, pero obtenerla de ellos no es sencillo.
Hacer negocio
Las exportaciones españolas al país son todavía modestas, pero tienen una pauta importante: una tercera parte son bienes de equipo y casi dos terceras partes son bienes intermedios. Vietnam compra toda la maquinaria del exterior. (Ver El Exportador Digital nº 82.)
Yves Díaz, director para Asia de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bienes de Equipo (Sercobe), cita como interesantes los sectores de gestión de aguas, telecomunicaciones, equipamiento eléctrico y, por supuesto, las infraestructuras.
“Vietnam necesita invertir de aquí a cinco años 120.000 millones de dólares en infraestructuras, instalaciones y bienes de equipo, que aportarán las empresas vietnamitas, el Gobierno y la inversión extranjera”, puntualiza Félix Requejo, analista de mercado de la Ofecomes en Vietnam.
La ayuda oficial al desarrollo es uno de los caminos de financiación. El Banco Mundial es el primer donante y el Banco Asiático de Desarrollo ofrece numerosos concursos para infraestructuras
En España, la Administración dispone también de mecanismos. “Tenemos mucha confianza en los Fondos para Estudios de Viabilidad (FEV), que pueden acercar las empresas españolas al país sin comprometer recursos para que los vietnamitas conozcan la capacidad técnica española”, aclara Isaac Martín.
Otra de las opciones que se abren para establecerse en Vietnam es utilizar el país como plataforma para acceder al mercado asiático.
“El próximo acceso a la OMC puede conferir a Vietnam el estatus de plataforma regional que los operadores españoles parecen reclamar a cualquier país cuando se plantean operar con él”, describe Isaac Martín.
Para la inversión, existen zonas especiales que cuentan con mayores beneficios. La mayoría de ellas se concentra en el sur, corazón económico del país.
Invertir en Vietnam cuenta con otro aliciente: su mano de obra, calificada como una de las más productivas del mundo y el activo más importante del país.
A la vista de los salarios, cualquiera puede pensar que no hay cabida para los bienes de consumo. La renta per cápita media es de 600 dólares, pero en Ciudad Ho Chi Minh alcanza los 2.000 dólares. Es que “hay mucha economía sumergida. Nadie gana dinero, pero tienen coches y muchos otros bienes” afirma Alain Cany, presidente de la Cámara Europea de Comercio en Vietnam.
“Vietnam está alcanzando unos umbrales de renta que convierten a sus ciudadanos en consumidores sofisticados y abren posibilidades de negocio a empresas de gamas media y alta”, en opinión del Consejero.
Las visitas regulares al país y las invitaciones a clientes vietnamitas para que visiten España son las fórmulas de promoción más recomendadas para conseguir exportar.
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