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Creadores de lo virtual |
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Un año después del inicio de su comercialización y pasados más de cuatro desde que se comenzara su desarrollo, blaunia.hotel no ha dado sino satisfacciones. Concebida como una solución para la gestión de establecimientos turísticos a fin de satisfacer las necesidades presentes y futuras de un hotel o grupo hotelero, la niña bonita de la empresa es un conjunto de aplicaciones integradas en un sistema de información desarrollado 100% para navegador web, que permite una comunicación on-line entre todos los establecimientos de una compañía y la conexión al sistema informático de ésta con sólo disponer de acceso a Internet. El concepto de oficina virtual ha encontrado en ella la horma de su zapato, siendo como es una herramienta que tras teclear la IP correspondiente conduce desde cualquier lugar del mundo al servidor central de cada enseña. Al operar con un solo programa, cualquier actualización o modificación, como la de incorporar un nuevo tipo de descuento, conlleva no sólo menos tiempo, sino también muchas menos complicaciones. Y los datos están más protegidos que en un modelo con varios programas instalados en una misma red. En ese espacio virtual, “la información viaja absolutamente segura, porque todo está encriptado y funciona con permisos y claves. Exactamente igual que en la banca on-line, pero con un interfaz mucho más sofisticado, porque no se trata de hacer una operación puntual, sino de una entrada masiva de datos que al momento está disponible en todos los establecimientos del hotel". Las dudas referentes a cualquier problema de inseguridad se esfuman al escuchar las previsiones de este sistema, realizado sobre un análisis de la problemática actual del sector hotelero y no como una remodelación de programas ya existentes. “En el año 2001, un software que funcionara sobre navegador web era todavía un tema incipiente. Concebirlo fue una apuesta arriesgada, pero decidimos sacarlo adelante y crear nosotros mismos los componentes con los que desarrollar el programa, en vez de trabajar con una tecnología de terceros que era muy pobre en aquellos momentos.” A ese nuevo producto, que parte de una tecnología propia e innovadora bautizada y registrada con el nombre Blau-Net, dedicaron informáticos, consultores hoteleros y asesores externos tres años de trabajo. “Vimos una necesidad en el mercado porque hacía más de diez años que no salía ningún software sobre ese concepto y porque en la mayoría de los que se estaban vendiendo lo que fallaba era el servicio”, señala Cortès.
Es una dedicación genuina y sincera que cobra vital importancia por la naturaleza misma del producto y por sus aún escasas primaveras: “Un software cuando nace tiene todavía que madurar y los primeros clientes contribuyen contigo a que eso suceda”, sostiene. “Al principio es duro porque se tiene que asentar y hay que depurarlo, pero precisamente por ello en esos momentos debemos arropar al cliente. Tanto o más que después, ya que su recomendación es muchísimo más potente que cualquier publicidad.” La venta, no obstante, se realiza mediante su red de distribuidores, empresas independientes, buenas conocedoras del sector y con larga experiencia en su área geográfica, que llevan a cabo además la implantación y el servicio de asistencia de primer nivel. Una estructura que le permite a Blaunia Systems centrarse en su verdadera labor: “Renovar constantemente el software, sacando nuevas versiones con continuas mejoras y ampliaciones para que no se quede obsoleto y al cliente no le surja la necesidad de cambiarlo.” A la investigación y al desarrollo destinan el 50% de la inversión de la compañía. Es otro de sus pilares fundamentales, junto con la colaboración de unos buenos partners y la flexibilidad del programa, que le permite adaptarse a prácticamente cualquier modalidad turística. Esa contemporización facilita su acceso al exterior, donde la empresa va a repetir la misma disposición empleada en España: un canal de venta en cada lugar donde se decida abrir mercado y una delegación propia para atender a los socios que lo conformen.
Al PIPE se habían adherido un año antes. “Si queríamos ir a otros países necesitábamos la ayuda de un organismo que nos guiara y aconsejara. Aunque es un programa enfocado más a empresas que fabrican artículos tangibles y para el nuestro resultaba difícil encontrar modelos similares, el asesoramiento ha sido bueno”, comenta. “Teníamos muy claras cuáles eran nuestras ideas y cómo debíamos llevarlas a cabo. El PIPE nos ha servido más que nada para obtener información valiosa por parte de las Oficinas Económicas y Comerciales de las Embajadas de España (Ofecomes) de allí donde hemos hecho una prospección de mercado.” “Vamos de uno en uno porque abrirlos requiere mucho trabajo y tampoco queremos precipitarnos.” Con el proceso en Grecia ya iniciado y marchando a buen ritmo, otro de los objetivos de la empresa está fijado en Turquía. “Y en la medida en que nuestra estructura se vaya ampliando probablemente atacaremos una media de dos mercados al año.” La zona del Mediterráneo oriental y Centroamérica centran sus planes de expansión: “La primera porque su modelo turístico es el más similar al de España y porque es la que más está creciendo, y la segunda por la relación y experiencia que tienen en ella las compañías españolas”, concreta, no sin antes añadir que Miami focalizará sus operaciones por ser la puerta de entrada al comercio en ese subcontinente. A la reducción de este aparente escollo contribuye la variada composición de la plantilla de la empresa, integrada por gente originaria de países tan distantes como Argentina, India o Francia, “para que la relación con venideros clientes finales sea más estrecha y cercana”. Toda una declaración de intenciones a la que responde también la buscada juventud de sus empleados, “porque las tecnologías en las que nos movemos son recientes y ellos las dominan más”. “El turismo es uno de los negocios con más futuro”, predice. “Lo suficientemente amplio e importante, además, como para que no nos dispersemos con otros temas. Aunque las nuevas tecnologías nos van a abrir posibilidades paralelas, debemos especializarnos y liderar un sector que, por nuestra ubicación, conocemos mucho”. Si de algo hay un know-how en la comunidad balear es en el tema turístico, asegura. No obstante, para no mantenerse ajenos a las acciones de la competencia, “asistir a ferias como FITUR, ITB o SIMO siempre es útil, con el fin de ver qué países están apostando más fuerte por el sector, cómo se mueve éste y cuánto se están implicando las empresas tecnológicas en él”. No aspira a ser el único en haber desarrollado un software que aplica la tecnología de Internet a la gestión empresarial, pero en el porvenir de Blaunia Systems, aunque surjan herramientas similares a la suya, no se atisban dificultades comerciales. “La atonía turística ha cambiado y eso influye mucho en la mentalidad del hotelero. Cambiar un programa no es ni siquiera una cuestión de dinero, sino de ilusión. Incluso en compañías con programas relativamente recientes y costosos hemos notado cada vez un mayor interés por nuestra aplicación y esperamos, por ello, que 2006 sea realmente el año de despegue de la empresa”. MARTA GARDE
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