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Surcar los vientos |
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Abril de 2005. Desde las oficinas de Gamesa Corporación Tecnológica en la planta 24 de la Torre Picasso no se ven los molinos de La Mancha, pero sí los gigantes de Madrid: los rascacielos de la Castellana. En primer plano aparece la triste figura del chamuscado Edificio Windsor. Alfonso Basagoiti, presidente de Gamesa Corporación Tecnológica, prefiere los molinos, “será deformación profesional”. Al contrario que al desventurado hidalgo, a él le han traído buena estrella. Los molinos de Basagoiti no son los mismos que los de Cervantes: en vez de moler trigo producen electricidad, se llaman aerogeneradores o turbinas eólicas y forman parques eólicos. Pero coinciden en lo esencial: dependen de la voluntad de Eolo, dios de los vientos. Gamesa Corporación Tecnológica aprovecha la fuerza implícita en la rosa de los vientos desde 1994. Mención aparte merece su aventura aeronáutica, que ha seguido por otros derroteros. Concentrándonos en la eólica, el primer paso fue la fabricación y el montaje de aerogeneradores, a través de un acuerdo firmado con la compañía danesa Vestas, una de las principales del sector a escala mundial. “Vestas nos dio tecnología y a cambio le ofrecimos mercado. Teníamos materiales y diseño, pero no marcas.” Más tarde, surgirían otras áreas de negocio como la promoción de parques y los servicios de mantenimiento y montaje. El comienzo del tercer milenio traería nuevos aires para la compañía española: la separación de Vestas y la salida a Bolsa fueron algunos de los hitos importantes. “Salimos a Bolsa porque queríamos tener los sistemas de financiación más asequibles para ser más fuertes en el exterior. Este momento coincide con la decisión de internacionalizar el negocio” , relata Alfonso. Querían convertirse en uno de los principales protagonistas de la escena eólica mundial y no podían concentrarse sólo en España. “Porque no nos engañemos, por mucho que queramos crecer en España tenemos entre un 60% y un 70% de cuota de mercado en venta de aerogeneradores. Y esto es casi imposible de incrementar.” El salto fuera de las fronteras españolas ha superado todas las expectativas: “En tan sólo dos ejercicios, hemos conseguido que casi el 30% de nuestras ventas procedan del extranjero.”
En Asia, son China, Taiwán, Japón e India los mercados de referencia, y en Norteamérica, Estados Unidos. “En este país vamos a establecer un centro de fabricación de palas de aerogeneradores en Pensilvania. De tal forma que produciremos y venderemos en dólares.” Para Alfonso, esta decisión no se ha tomado por la incidencia del tipo de cambio, que considera coyuntural, sino porque “Estados Unidos es un mercado difícil de atender, por lo que debemos disponer in situ de sistemas distintos de fabricación y de mantenimiento”. Plantas de producción en Estados Unidos, aerogeneradores en Francia, parques eólicos en Grecia... Tal es la dimensión de Gamesa Corporación Tecnológica que puede resultar complicado ordenar el puzle. Para colocar las piezas, el presidente coge papel y lápiz, hará de guía por los entresijos de la empresa. “Exceptuando el tema aeronáutico, tenemos tres áreas: fabricación y venta de aerogeneradores, promoción de parques y mantenimiento, gestionadas respectivamente por Gamesa Eólica, Gamesa Energías Renovables y Gamesa Energía Servicios” indica marcando tres rayitas en el folio. Y cada una de estas partes responde a una estrategia diferente. En Gamesa Eólica, el cliente principal son las empresas eléctricas. “Normalmente se trata de generadores eléctricos que montan su parque para comercializar energía, necesitan las máquinas y nosotros se las suministramos.” Algunas de las más importantes son compañías grandes como las españolas Endesa e Iberdrola o la belga Electrabel, “son firmas muy asentadas en el sector, que están desarrollando sus divisiones de energías renovables”. Aunque también en su cartera de clientes hay eléctricas pequeñas como la Corporación Eólica CESA y SINAE Energía y Medio Ambiente. Según Alfonso, el proceso de internacionalización de la división de aerogeneradores es más sencillo. “Los mercados internacionales de turbinas eólicas son más abiertos. En cuanto un país apuesta por la energía eólica, acude al mercado. Y allí se va a encontrar básicamente con tres empresas: General Electric, que ha comprado Enron Wind, la parte eólica de Enron; Vestas y Gamesa.”
Pero en ocasiones el proceso no termina con la instalación. “Más de la mitad de las personas que trabaja en la compañía se dedica al mantenimiento.” El servicio posventa es fundamental. “Para hacernos una idea, ¿ves el Windsor?”, pregunta Basagoiti, mientras se vuelve hacia la ventana. “Cada aerogenerador de 2 megavatios es más alto que este edificio y además se instala en un monte con viento. Y después tienes que garantizar que funcione y si lo desea el cliente, firmar un contrato de mantenimiento por el tiempo que sea.” El tiempo medio de vida de un parque eólico es de 20 años. “Tras este período, si el parque ha funcionado bien, sólo habrá que cambiar las máquinas, o incluso, cambiarlo todo, porque dentro de 20 años vaya usted a saber cómo será la tecnología eólica.”
Alfonso lo ilustra con un ejemplo: “Cada vez más fondos financieros encargan parques renovables. Hace poco hemos vendido a un fondo australiano 650 megavatios, que equivalen a 12 ó 15 parques. El cliente del fondo conoce la rentabilidad del parque, pero no sabe ni instalarlo, ni mantenerlo, ni gestionarlo. En este caso, nosotros nos hacemos cargo de todo, salvo de la venta de la energía producida.” Dada la complejidad del proceso, necesitan ver un negocio claro antes de acudir al extranjero. “Nuestra cultura de internacionalización nos lleva a conocer primero el país y luego a exportar, llevar personal e implantarnos de acuerdo con las necesidades de servicio. Una de las premisas de Gamesa Corporación Tecnológica, tanto en ámbito doméstico como en el internacional, es ir primero con los contratos y luego con la fábrica.” El resultado de esta filosofía de empresa es que no disponen de un plan estratégico por país. Pero además de tomar en cuenta las oportunidades de negocio en cada zona, hay que analizar las diferentes legislaciones, “y aquí empieza Cristo a padecer”, se queja Alfonso. “La gran esperanza de China es que sólo hay una legislación, mientras que en Europa tienes que estudiar 25 legislaciones y multitud de permisos. Además, en algunos países europeos como en España las licencias dependen de organismos regionales.” La disparidad de leyes complica la entrada en nuevos mercados: “Los cinco años para promocionar un parque son necesarios, también, para estudiar la legislación y los trámites burocráticos”, y suspira “no te puedo contar país por país, porque sería una locura.”
La apuesta de la Unión Europea por el Protocolo de Kyoto (ver El Exportador Digital nº 66) les beneficia. “No nos engañemos, cuando Europa aprueba una legislación que marca que el 12% de la energía consumida en su territorio debe ser renovable, nos sentimos cómodos.” Para Alfonso, esta medida será posible sólo si el sector es rentable para las empresas, “la única forma de que esto sea posible es subvencionando el precio de megavatio/hora”. Los países del mundo donde más se ha desarrollado la energía eólica son Dinamarca, Alemania, España y Estados Unidos. Precisamente, los grandes competidores de las divisiones eólicas de Gamesa Corporación Tecnológica son daneses y alemanes, aunque Basagoiti matiza que “también son los principales países compradores. En Alemania comercializamos aerogeneradores y promocionamos parques”. La I+D es fundamental para ser competitivo. “En cuanto al diseño de máquinas, Gamesa Eólica tiene mucho prestigio. Nos hallamos en el punto de mira de los diferentes países”, resalta Alfonso. La tecnología eólica evoluciona y es necesario saber adaptarse: “Al principio se utilizaban aerogeneradores más pequeños, y ahora se tiende a proyectarlos de mayor tamaño.” Disponer de una buena imagen es un valor añadido más cuando se sale al extranjero. “Nosotros no hacemos publicidad, porque pertenecemos a un sector industrial. En cambio, tenemos que cuidar el negocio y hacer las cosas de forma ética. Y más cuando se tiene presencia internacional, hay que tenerlo todo bien atado, si queremos funcionar bien.” En este aspecto desempeña un papel relevante la responsabilidad social corporativa. “Procuramos que toda la cadena de valor desde el inicio hasta el final se desarrolle de una manera responsable.” De hecho, Gamesa Corporación Tecnológica es la octava empresa española que ha entrado en el índice Footsie de responsabilidad social corporativa, FTSE4Good. Para ingresar en este índice, las empresas deben cumplir tres requisitos éticos básicos: defender el medio ambiente, apoyar los derechos humanos universales y desarrollar unas relaciones positivas con los accionistas. “Hay compañías que subcontratan empresas con gente inexperta y sin ofrecer ningún tipo de seguridad. Nosotros tenemos mucho cuidado con esto. Además, tratamos de proteger el entorno, independientemente de que el propio servicio ya lo respeta.” Cuando a Alfonso se le interpela por las protestas ecologistas contra la contaminación visual de los parques eólicos responde: “A lo mejor te parece una barbaridad porque no estás acostumbrado a encontrarlos en el paisaje. Pero si analizas, hay cosas que estamos más habituados a verlas en la naturaleza, y son más feas y ruidosas, como las torres de alta tensión. De éstas no hay ni una, ni dos, sino cientos.” No andaba muy descaminada la imaginación de Alonso Quijano al tachar a los molinos de viento de gigantes, si tenemos en cuenta que las tres áreas eólicas de la firma se han convertido en gigantes del sector gracias a los molinos. El futuro: seguir creciendo. “Continuaremos dando servicio y supliendo las necesidades de instalaciones en España. Creemos que la capacidad eólica prevista en los planes de fomento de energía eólica va a aumentar.” La compañía pretende seguir volando alto. “La apuesta clara es Estados Unidos y Europa”, resalta Basagoiti. “Vamos a promocionar parques y vender máquinas en Estados Unidos, Canadá y México, desde la planta de Pensilvania.” En Europa, miran hacia la Unión Europea de los 25: “Estamos pensando ir hacia la frontera germano-polaca. El eje República Checa-Polonia-Alemania puede ser en el futuro un lugar de implantación.” Y no se olvidan de Asia, “ahora mismo estamos comercializando aerogeneradores en China, y seguramente dentro de 4 ó 5 años nos instalaremos”. Emulando a Cervantes, que universalizó los molinos de la Mancha hace 400 años, Basagoiti pretende que sus aerogeneradores lleguen a todos los confines del mundo. SUSANA SAMHAN ARIAS
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