¿SABÍA USTED?
Per secula seculorum...


Los documentos más valiosos de la Humanidad están en Arolsen (Alemania) y pertenecen al Internacional Tracing Service. Al menos lo son para los familiares de los millones de personas desaparecidas en la Segunda Guerra Mundial, que este organismo internacional dependiente de la Cruz Roja se encarga de rastrear. En estos cincuenta años de búsqueda ha surgido un enemigo inesperado: el cáncer del papel. Unos ácidos que rompen las fibras de la celulosa hasta acabar descomponiéndolo por completo.

La pista de las 300.000 investigaciones que siguen abiertas sobre desaparecidos no terminará de perderse gracias a un magistral invento de la firma Conservación de Sustratos Celulósicos (CSC). Una empresa catalana que, en colaboración con la Universidad Politécnica de Cataluña, ha desarrollado y patentado la tecnología CSC Book Saver, una línea de productos y procesos para la preservación del patrimonio bibliográfico y documental que se encarga de recuperar las listas de prisioneros y archivos de los campos de refugiados. Además, ha aplicado su fórmula de rejuvenecimiento a siglos de conocimiento acumulados en las bibliotecas de Taormina, Milazzo, Berlín y Bruselas, per secula seculorum. SARA HERNÁNDEZ GARCÍA