IRÁN
Ansia de modernidad  


Con un ritmo a veces más lento de lo deseable, pero siendo consciente de la necesidad de adaptarse a los tiempos actuales, Irán está llevando a cabo un gran esfuerzo de apertura, modernización y diversificación de su economía.

Tras la Revolución Islámica de Khomeini en 1979, Irán se convirtió en un estado teocrático, con una compleja estructura institucional.

En términos de política económica, esto provoca cierta incoherencia y no pocas dudas.

El actual presidente Khatami, líder de la tendencia reformista del régimen, ha intentado, desde hace siete años, una apertura gradual de la economía y la sociedad iraníes (ver El Exportador Digital, nº 39). Pero sus logros han sido más bien escasos.

Tras las pasadas elecciones parlamentarias del mes de febrero, se produjo, como era de esperar, la victoria del sector más conservador. Es, por tanto, el actual un momento de tránsito hacia una nueva situación.

El consejero económico y comercial de la Embajada de España en Teherán, Javier Fernández Méndez de Andés, observa, sin embargo, que, “paradójicamente, parece que la mejora de la posición de los sectores conservadores en las estructuras de poder, lograda tras las elecciones, reforzará la suave tendencia iniciada en esta última legislatura de Khatami hacia una mayor liberalización, como si el reforzamiento de su control político sobre las instituciones hubiese aumentado la confianza entre los conservadores para profundizar en las reformas económicas. De hecho, se habla mucho estos días en Teherán del modelo chino, una fórmula que permitiría capitalizar los éxitos de la reforma económica para apuntalar el statu quo político y asegurar así la pervivencia de la Revolución Islámica”.

Enorme dependencia del petróleo
Éste es quizá el principal rasgo de la estructura económica de Irán. El país cuenta con unas inmensas reservas de petróleo, y también de gas (ver mapa). En conjunto, los ingresos presupuestarios obtenidos por este concepto suponen más de la mitad de los ingresos totales. De aquí se deriva, obviamente, una posición de excesiva dependencia del sector petrolero, sujeto en todo momento a los vaivenes de los precios internacionales del crudo.

Otro de los problemas estructurales de Irán lo constituye el excesivo peso del sector público, que aporta nada menos que el 70% de la producción industrial y lidera la mayor parte de los sectores productivos, lo que dificulta tanto el desarrollo de la inversión privada como la captación de capitales extranjeros. A esta situación se añade un sistema de precios sometido a grandes distorsiones, con subvenciones elevadas a los precios del petróleo y de los artículos alimenticios de primera necesidad.

Finalmente, Irán sufre un serio problema de desempleo: el modelo de crecimiento utilizado hasta ahora, basado en grandes inversiones industriales, es poco creador de puestos de trabajo.

Creciendo a buen ritmo
En los primeros años de vigencia del Tercer Plan Quinquenal de Desarrollo, el crecimiento económico ha mantenido un fuerte ritmo, superior, en media, al 5 %.

La evolución al alza de los precios internacionales del petróleo ha sido decisiva en este sentido. La balanza por cuenta corriente se mantiene en superávit, si bien se percibe un gradual deterioro debido al fuerte incremento de las importaciones, que han crecido a un ritmo sin precedentes en la historia reciente del país. Para financiar estas importaciones, Irán mantiene una sólida posición externa.

Dos datos, sin embargo, resultan más preocupantes para la economía iraní:

  • la inflación, que ha roto su tendencia a la baja y ha vuelto a repuntar en 2002-03 hasta el 15,8%,
  • la tasa de paro, que se resiste a bajar, manteniéndose en torno al 16% en los tres últimos años.

Paulatina liberalización económica
Tanto los atisbos de liberalización comercial como la nueva legislación sobre inversiones extranjeras han constituido tímidos pasos adelante, aunque se mantienen limitaciones importantes que dificultan el proceso.

Otras reformas han resultado más convincentes, en especial:

  • la unificación, en marzo de 2002, de los tres tipos de cambio existentes hasta ese momento,
  • la reforma de la imposición directa,
  • la creación de un Fondo de Estabilización del Petróleo.

En opinión del consejero económico y comercial, Javier Fernández, por lo que respecta a l os procesos de privatización “hoy por hoy no han pasado apenas de ser una transferencia de activos entre entidades vinculadas, en mayor o menor grado, a la administración pública, sin una verdadera cesión de la gestión de las empresas en favor de empresarios privados o, al menos, gestores relativamente independientes”.

Apertura comercial con restricciones
Debido a la orientación cuasi-autárquica de la economía desde el comienzo de la Revolución y al hecho de la no pertenencia de Irán a la OMC, el acceso a su mercado no siempre resulta fácil.

Es cierto que, con el Tercer Plan Quinquenal, se inició una simplificación del régimen de comercio, reduciéndose el número de barreras no arancelarias. La protección efectiva ofrecida a la producción local se ha trasladado así al arancel, reduciéndose el recurso a la autorización discrecional de licencias de importación. Pero el sistema continúa siendo notablemente restrictivo y casuístico.

El arancel propiamente dicho es uniforme, del 4%. Pero el Impuesto a los Beneficios Comerciales (ver subsección Fiscalidad dentro de la sección Mundo) es el obstáculo determinante, porque puede ser modificado por un mero acto administrativo. Es un gravamen porcentual cuya base imponible no es el valor en aduana sino el beneficio comercial estimado por la propia aduana.

Las principales restricciones afectan a los bienes de consumo. Las importaciones de estos productos por vías informales, en la mayoría de los casos a través de las zonas francas, están bastante extendidas. Por otra parte, se conceden frecuentes exenciones arancelarias a los bienes de capital, a las importaciones de productos esenciales y a las destinadas a proyectos públicos.

Javier Fernández, consejero económico y comercial, enfatiza la existencia de la legislación favorecedora de la presencia local en todos los proyectos acometidos por las empresas e instituciones públicas iraníes.

Por último, es preciso señalar que los agentes o representantes locales son obligatorios en el mercado iraní.

Nueva ley de inversiones extranjeras
La nueva ley de inversiones extranjeras, aprobada a mediados de 2002 y conocida con las siglas FIPPA, mejora, indudablemente, la legislación anterior sobre la materia, ya que reduce las restricciones y aumenta las garantías. En palabras del segundo secretario de la Embajada de Irán en Madrid, Shahbaz Solbi, “otorga al inversor extranjero todos los apoyos y facilidades previstas para el inversor nacional, y, ante cualquier circunstancia adversa, ya sea política o económica, dicho inversor extranjero tendrá el respaldo del MIGA, organismo internacional al que se adhirió mi país después de la aprobación de la ley”. El presidente de la Cámara de Comercio de Irán, A.N. Kamushi, corrobora estas palabras, añadiendo que “las cargas impositivas son reducidas y no existe límite financiero a las inversiones que nos llegan del extranjero”.

Pero conviene no engañarse. La inversión extranjera en Irán continúa estando excesivamente regulada, mientras la autoridad económica aplica un alto grado de discrecionalidad en su aprobación. Su normativa contiene aún puntos oscuros.

En definitiva, como señala el consejero Javier Fernández, “merece la pena, con todas las cautelas del caso, considerar la opción de invertir en Irán, eso sí, con prioridad de enfoque claramente dirigida al mercado doméstico, dejando a un lado consideraciones bastante extendidas en el país, según las cuales su territorio puede ser utilizado como plataforma productiva para exportar a los mercados vecinos o a terceros mercados más distantes; esto parece muy arriesgado”.

España e Irán se entienden bien
José Luis Gil, gerente de FLUIDEX, la asociación nacional de fabricantes de equipos para manipulación de fluidos, muy activa en el mercado iraní desde hace 20 años opina que “la relación especial que ha habido siempre entre los gobiernos de los dos países nos hace percibir que Irán prioriza, en cierta forma, las operaciones con España”.

Las actividades de promoción en el mercado iraní son constantes, destacando, sobre todo, la participación con pabellón oficial del ICEX en dos ferias:

  • la del sector del petróleo y gas, Iran Oil & Gas, y
  • la industrial y de máquina-herramienta, TIIF.

Además de la celebración de importantes seminarios a los que acuden regularmente decenas de empresas de ambos países.

El contexto para los intercambios comerciales es, pues, muy positivo. Pero hay que aprovecharlo mejor.

Si bien es cierto que las exportaciones españolas se han incrementado notablemente desde mediados de los 90, su cuota en el mercado iraní muestra una evolución negativa en los últimos años, y, desde luego, no han acompañado el espectacular incremento de las importaciones iraníes en los últimos ejercicios.

En cuanto al capítulo inversor, no hay actuaciones españolas significativas en Irán, más allá de la apertura de algunas sucursales para la ejecución de determinados contratos o alguna empresa mixta, en sectores como la alimentación o la fabricación de productos químicos.

Irán siempre despierta interés
A pesar de todo, ejemplos de compañías españolas con operaciones regulares en Irán no faltan.

  • FLUIDEX
    Al contrario que en otros países, en donde se contratan todos los proyectos para el sector del petróleo llave en mano, en Irán existen empresas constructoras y de ingeniería propias, además de fabricantes de bienes de equipo.
    En opinión de José Luis Gil, gerente de la asociación, “esto lo convierte en un mercado más interesante para la industria española, porque nosotros no somos tan fuertes en construcción de grandes plantas, pero tenemos numerosos fabricantes de equipos intermedios, con una tecnología media alta y muy competitivos en esta gama de productos”.
    De las más de 90 empresas que forman esta asociación, más de 40 trabajan en el mercado iraní.

  • Preparados Alimenticios, S.A. (PASA)
    En el mercado iraní no existía prácticamente el producto. Desde PASA se destaca que “hubo que crear, prácticamente desde cero, el hábito de consumo de estos caldos, pero conociendo las grandes posibilidades del producto. Las campañas de publicidad en medios de comunicación, sobre todo en televisión, han sido intensas”.
    (Ver El Exportador Digital, nº 50)

  • TAIM-TFG
    Simon Whalley, su director comercial, afirma: “Hemos participado en cinco proyectos, por un importe de alrededor de 60 millones de euros. En 2000, abrimos nuestra propia sucursal, y para respetar la legislación iraní de maximización del contenido local en la ejecución de proyectos, hemos comenzado a fabricar en el país las estructuras metálicas de nuestras instalaciones, que no tienen gran valor pero son muy voluminosas, lo que encarece su transporte desde España”.

  • WBTC
    Explica Julio Rico, su consejero delegado: “Tratamos de ‘casar' empresas iraníes consolidadas con compañías españolas, generalmente medianas (de 200 a 250 trabajadores), muy internacionalizadas pero todavía sin ninguna experiencia en el mercado iraní, con producto de fabricación propia y con algún aporte tecnológico”.

Petróleo y gas, sectores en cabeza
Las limitaciones tecnológicas de la industria iraní, la existencia de un exceso de demanda en determinados mercados sectoriales y las previsiones de aumentos significativos de demanda a corto plazo, bien a causa de las estrategias públicas de desarrollo industrial, bien por la propia presión demográfica, permiten destacar las oportunidades ofrecidas en diferentes sectores:

  • Petróleo y gas
  • Petroquímica
  • Generación de energía eléctrica
  • Refino
  • Automoción. Máquina-herramienta
  • Productos químico-farmaceúticos
  • Materiales de construcción y accesorios para la vivienda
  • Maquinaria para obras públicas, transporte y minería
  • Maquinaria para envase y embalaje
  • Suministro, potabilización y tratamiento de aguas
  • Equipos y sistemas para la modernización del sistema financiero Equipos y sistemas de mejora medioambiental y gestión urbana

En la edición en papel de El Exportador, se perfila, más en detalle, en qué consisten estas oportunidades.