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Con la idea de crear una empresa que fuera referente en el mundo de la soldadura surgió en 1989 Solter Soldadura, hasta hace poco llamada Industrias Solter. Su génesis se remonta al proyecto de un emprendedor nato, Joan Rafart, quien creó una primera compañía de aparatos de soldadura que comenzó fabricando con el nombre de su único cliente. Al desaparecer ese cliente, es cuando los tres socios mayoritarios actuales deciden crear Solter y se dividen las principales áreas de la empresa: Joan Rafart se ocupa del departamento técnico, Silvestre Puig de la administración y José Pont de la dirección comercial.
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Marc Puig |
La firma cuenta en la actualidad con 32 empleados y ha conseguido ser “prácticamente la única en España que domina todo el proceso, desde el diseño hasta la venta y posventa de los equipos de soldadura”, subraya Marc Puig, su director de exportación, que afirma que “lo que no se sabía entonces era la evolución que tendría el sector, porque nadie se imaginaba que la electrónica pudiese entrar en la soldadura”.
Al principio, fueron sólo algunas empresas de alta tecnología en el mundo industrial las que desarrollaron los primeros aparatos electrónicos de soldadura (conocidos con el nombre de inverter ) y el gran mérito de Solter fue captar, mucho antes que otras empresas, que estos nuevos equipos serían los que se impondrían en el sector: “En un inicio incorporamos la tecnología comprándola, pero ya desde hace bastantes años hemos desarrollado nuestros propios productos”, comenta el director de exportación.
El objetivo siempre fue fabricar productos electrónicos de última generación con su propia tecnología y con valor añadido, que les diferenciase de sus competidores. De esta forma, una empresa que comenzó limitándose a fabricar aparatos de soldadura tradicionales, en la actualidad tiene dos áreas clave: el diseño (I+D y departamento técnico) y la cartera de clientes ( marketing y ventas), lo que, según Marc Puig, “es nuestro verdadero know-how ”.
El objetivo actual de la compañía catalana es desarrollar la tecnología inverter en todos sus equipos de soldadura, reduciendo su tamaño al mínimo, de manera que sean más manejables, portátiles y mucho más atractivos. Mientras que toda la gama de productos del sector del bricolaje ya la incorpora, se está trabajando en su aplicación a los grandes aparatos industriales, que esperan lanzar en poco tiempo.
Exportar
La Feria Exporta 2002 en Madrid fue el escenario donde Solter Soldadura se apuntó al programa PIPE 2000 del ICEX (Plan de Iniciación a la Promoción Exterior).
Aunque desde un inicio se tenía claro el objetivo de exportar, ya que se asistía desde hacía 4 años a la Feria Practical World de Colonia y se habían conseguido dos clientes en Grecia y Portugal, “quizás se tenía la sensación de que no se tenía un producto adecuado”, comenta Marc Puig.
Al principio, se desarrolló el proyecto de exportación junto con el promotor, “con quien analizamos dónde estábamos, quiénes éramos, qué puntos fuertes y débiles teníamos y qué debíamos hacer para exportar”, para pasar después a identificar “los mercados que podían aceptar nuestro producto”, recuerda.
Es a partir de ahí cuando “escogimos unos cuantos mercados y nos lanzamos a la búsqueda de posibles distribuidores, realizando viajes, catálogos en el idioma del país… y surgieron resultados”. El PIPE también ayudó a “darnos cuenta de la importancia de adaptar nuestro producto para poderlo exportar, un beneficio que también sirve para el mercado nacional”, señala.
Para Solter, exportar también aporta la ventaja de estar informado permanentemente de lo que hace la competencia: “El nuestro es un producto técnico, electrónico, que no se puede vender fácilmente y hay barreras técnicas en muchos mercados. Toda la información que puedas conseguir es muy importante y el ICEX aquí juega un papel fundamental”.
Tras finalizar el programa PIPE, Solter participa en el Plan de Seguimiento y es que “todo lo que sean recursos que nos ayuden a poder tomar riesgos, son bienvenidos”, dice el director de exportación de Solter.
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