Y
no antes de dos años. Porque el pan de Jomipsa -empresa alicantina
dedicada a la fabricación de raciones alimenticias para las
fuerzas armadas de diferentes países así como para
uso exclusivamente civil en situaciones de emergencia o grandes
acontecimientos- mantiene su miga blanda durante 24 meses a temperatura
ambiente y sin necesidad de conservación especial (ver Expansión
Internacional, nº 118).
Raciones de campaña,
de emergencia, de supervivencia, ligeras de marcha, colectivas,
infantiles, paquetes de ayuda humanitaria: surtido variado para
cualquier eventualidad y grupo de personas. Nada es blindado o con
corteza en Jomipsa, todo es blando y flexible: la miga del pan,
las raciones y hasta la web, que permite la creación, a demanda
del cliente, de raciones personalizadas, adaptadas a sus costumbres
alimenticias tradicionales, religiosas o de cualquier otra índole.
El dicho aquel de “Al
buen hambre no hay pan duro” lo ha triturado Jomipsa, convirtiéndolo
en “Al buen hambre, nada como el pan blando”, aunque
tenga ya casi dos años de vida. El asunto tiene mucha miga,
porque está permitiendo a su filial Tecnopan exportar su
producto a ejércitos de todo el mundo: francés, turco,
angoleño, griego y otros más, aparte, naturalmente,
del español. A los soldados turcos les gusta tanto, y son
500.000, que la compañía alicantina se está
planteando seriamente instalar una factoría en aquel país.
Pan comido, aunque tarde dos años. MANUEL
JAVIER ARCE
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