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BRASIL
Nuevos aires | 1 | 2 |


Cuando Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales de Brasil en octubre de 2002, algo cambió en la historia de ese país, al ser la primera vez que un partido claramente perteneciente a la izquierda, el Partido dos Trabalhadores (PT), accedía al poder.

El consejero jefe de la Oficina Económica y Comercial de España en Sao Paulo, Francisco Corrales Kindelán, afirma que “la actitud mostrada hasta ahora por el presidente Lula y por los miembros del Gobierno ha sido de prudencia y continuismo en materia macroeconómica respecto a los gobiernos anteriores”.

A pesar de ello, el Ejecutivo no ha abandonado su discurso social: Lula ha prometido abordar el problema de la pobreza adoptando medidas para la redistribución de la renta, la reforma agraria y la mejora de los programas sociales. Y esto la población lo tiene muy presente. Y es que Brasil es una de las 15 primeras economías del mundo, pero su distribución de la renta es profundamente desigual.

Es demasiado pronto para saber cómo va a evolucionar la economía brasileña, pero Francisco Corrales destaca que, de momento, “los inversores internacionales han recuperado en gran parte la confianza en el mercado brasileño”.

Una profunda evolución económica
Después de la Segunda Guerra Mundial, y durante más de tres décadas, la economía de Brasil creció rápidamente. En los años 70 y 80 comenzó una etapa de deterioro económico en la que la inflación llegó, en 1993, hasta el punto de superar el 2.700%.

Ante esa situación, y un aumento enorme del déficit público, Fernando H. Cardoso, entonces ministro de Hacienda, pone en marcha el Plan Real. Gracias a este plan, se inicia una etapa de recuperación y de crecimiento económico que se ve ensombrecida por la crisis asiática de 1997. Después, hasta el año 2000, no se vuelven a ver crecimientos económicos elevados.

En la actualidad, el nuevo Gobierno de Lula se enfrenta al reto de mantener la política macroeconómica del período anterior, al tiempo que intenta alcanzar los objetivos sociales de distribución de la riqueza que se ha marcado.

Mirando al exterior
En 1990, Collor de Melo lanzó un programa de apertura para el comercio que logró que las medidas proteccionistas se redujeran, en cuatro años, alrededor de un 50%.

El proceso se aceleró gracias a la creación, en 1991, del Mercado Común del Sur (Mercosur), formado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, que obligó a cada uno de estos países a eliminar los aranceles para las importaciones procedentes del resto.

Las empresas extranjeras que se animan a exportar a Brasil se encuentran con que el nivel de protección arancelaria está establecido por el Arancel Exterior Común de Mercosur, pero aún siguen existiendo abundantes barreras no arancelarias.

A pesar de ello, se prevé que en los próximos años el comercio exterior aporte importantes sumas a las cuentas del país.

Brasil es en la actualidad un país con una buena base industrial. La industria automovilística es una pieza clave dentro de la economía brasileña, mientras que la siderúrgica, una de las más tradicionales del país, es competitiva, tiene plantas modernas y presenta uno de los costes más bajos entre los principales países productores.

Las industrias más dinámicas durante el año 2001 fueron las del cuero y calzado, construcción mecánica y electrónica.

Este dinamismo de la industria no impidió, sin embargo, que el año pasado el sector primario fuera la rama de actividad con más crecimiento, un 5,79%. En realidad, éste sigue siendo un sector estratégico, aunque Brasil tiene pendiente la modernización de la maquinaria agrícola y el aumento de su producción y su capacidad exportadora.

En cuanto al sector servicios, destaca el gran potencial de crecimiento del turismo. Brasil también necesita inversiones para modernizar las infraestructuras del sector transporte y los servicios de telecomunicaciones.

Las negociaciones entre Mercosur y UE
Los atractivos de Brasil para las empresas extranjeras son numerosos. Con un mercado de más de 170 millones de habitantes e importantes recursos naturales, se presentan muchas posibilidades.

Las relaciones comerciales entre España y Brasil se deben estudiar en el marco de las negociaciones que Mercosur y la UE mantienen con el fin de llegar a un acuerdo de libre comercio entre ambos bloques.

La Unión Europea es el primer socio comercial de Brasil.

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