La situación
actual de Rusia, desde cualquier punto de vista, es la más
estable de los últimos quince años. En este contexto,
el sector del textil para el hogar se ha visto favorecido, además,
por la mejora de la capacidad adquisitiva de la población
rusa y por su reciente inclinación a adquirir mueble tapizado,
por lo que este país se presenta como un mercado
atractivo para las empresas españolas del sector.

Si entre 1994
y 1997 la oferta de textil para el hogar de importación creció
rápidamente, la crisis de 1998, que colapsó toda su
economía, redujo drásticamente el consumo y trajo
consigo la rápida desaparición de la oferta extranjera.
Pero, en contra de lo que cabría esperar, los productores
locales continuaron con su habitual atonía.
Por otro lado,
las firmas extranjeras todavía no se han asentado con firmeza
en el mercado. En opinión de Benjamín
Alberola-Mulet, “el crecimiento del mercado, aunque lento,
es un hecho y difícilmente podrá ser cubierto por
la producción nacional, excepto en los segmentos más
bajos. Además, hay una parte importante de la población
que busca artículos de calidad, lo que, a todas luces, puede
beneficiar a la producción española, siempre que apueste
por la introducción de textiles de calidad”.
El papel de los poderes públicos
Hasta el momento,
las autoridades rusas han estado tratando de proteger la producción
nacional, mediante la imposición de unos altos aranceles
de importación. La lucha contra el contrabando, la presión
internacional y su intención de entrar en la Organización
Mundial del Comercio (OMC), entre otras cosas, hace posible
aventurar un cambio de actitud en un corto plazo de tiempo.
De momento,
ya se están dando unos tímidos primeros pasos: actualmente
para que los artículos extranjeros de textil hogar puedan
introducirse en el mercado ruso necesitan entre dos y tres certificados,
dependiendo del producto. A partir del 1 de julio de este año
entra en vigor una nueva regulación que, sobre el papel,
viene a simplificar los procedimientos. Aunque bien es verdad que,
según Benjamín Alberola-Mulet, “esto puede provocar
un pequeño caos legislativo difícil de resolver”.
A la vez que
regulador del mercado, el Gobierno también ejerce de cliente,
favoreciendo en todo momento la fabricación rusa, ya que
según la ley de concursos para suministro de mercancías,
ejecución de obras y prestación de servicios para
cubrir necesidades estatales, sólo se puede recurrir a proveedores
extranjeros cuando la producción en la Federación
rusa o no existe o no es adecuada desde el punto de vista económico.
Esta norma hace
prácticamente imposible la participación extranjera
en concursos nacionales para el suministro de textil hogar, a no
ser que se acuda de la mano de un socio local.
Un país, dos mercados
En Rusia no existen
redes de distribución que abarquen todo el territorio, desde
que la desaparición del entramado estatal dejó un
vacío que no ha sido cubierto todavía. Por ello coexisten
dos grandes mercados desde el punto de vista comercial:
- Las dos grandes ciudades del país: Moscú y San
Petersburgo, donde se concentra la riqueza y un mayor poder adquisitivo.
Allí existen algunos canales de distribución de
textil para el hogar que, aun con una extensión muy limitada
fuera de estas metrópolis, han facilitado en gran medida
la recuperación de las importaciones.
- El resto del país, conocido como las regiones, en las
que la crisis de 1998 ahogó rápidamente el mercado
de textil para el hogar de importación, que se encontraba
en un estado de desarrollo muy incipiente.
Así,
aunque la reducción de la amplia autonomía política
de la que gozaban hasta hace poco tiempo los gobernadores ha hecho
posible un ligero despegue económico, se distinguen dos
grupos de regiones dentro del textil hogar, circunstancia a tener
en cuenta a la hora de diseñar en ellas la estrategia de
comercialización:
| a) |
Las
que mediante la explotación eficiente de sus recursos
naturales están facilitado un aumento en la capacidad
adquisitiva de sus habitantes y aportan al presupuesto federal
más de lo que reciben: Tatarstán, Novosibirsk
o Krasnoyarsk. |
| b) |
Las
que no disponen de abundantes recursos naturales o no los
explotan adecuadamente y, consecuentemente, reciben más
que aportan. En estas últimas, sin embargo, se pueden
encontrar reducidos grupos de consumidores con un poder
adquisitivo muy alto. |
“La
deficiente gestión y escasísima formación
comercial de los interlocutores del mercado en las regiones incrementan
las dificultades para su impulso definitivo”, asegura el
analista de mercado de la Ofecome en Moscú.
España busca su hueco
Paciencia, mucha
paciencia es una de las principales claves para abrirse paso en
Rusia, un mercado dominado por las importaciones
procedentes de China.
Las exportaciones
españolas de textil para el hogar son incipientes en
la mayoría de las partidas, siendo claramente superadas por
Italia, Alemania o Bélgica. Sin embargo, su incremento está
siendo relevante.
Como señala
Benjamín Alberola-Mulet, “aun teniendo en cuenta que
todavía es un mercado inestable y que lo seguirá siendo
mientras su economía dependa de sus exportaciones de materias
primas, existen oportunidades comerciales que no hay que dejar escapar”.
Además de textil para el tapizado de muebles, sectores como
la ropa de cama o las alfombras se tornan como los más interesantes
para la exportación española a Rusia ahora y en un
futuro.
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