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Urbes versus mundo rural
El visitante puede pasar del mundo desarrollado al África
más pobre en un paseo de tan sólo diez minutos.
Cientos de miles de infraviviendas contribuyen a crear un contrapunto
que desentona con este espejismo de prosperidad y dinamismo que
son las residencias lujosas y las grandes avenidas de Abiyán.
En el mundo rural es en donde Costa de Marfil muestra su auténtica
cara de país subdesarrollado, de extrema pobreza. En muchos
casos, carece de las infraestructuras básicas en cuanto
a electricidad, agua, sanidad y educación. El contraste
con los centros urbanos es muy fuerte.

La esperanza
de vida marfileña, de 46 años, representa un obstáculo
evidente para el desarrollo del país. Y en ello tiene una
incidencia decisiva la pandemia del SIDA, que además de
sus consecuencias directas, es la responsable de otros problemas
como el quebranto del sistema educativo: según la Organización
Mundial de la Salud, esta enfermedad afecta al 70% del universo
escolar, por su repercusión bien sobre la población
docente, bien sobre los estudiantes y su círculo familiar.
Esto ha conducido a un descenso de los niveles de alfabetización
y de capacitación profesional.
El trato comercial,
al menos al inicio, será formal, si no serio. Por regla general,
se suele pedir la exclusividad y se espera que los compromisos
sean mantenidos estrictamente, incluso los compromisos verbales.
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Buenas infraestructuras
Aunque los últimos años han venido marcados por
la falta de inversión pública en nuevas infraestructuras,
todavía éstas conforman un elemento que marca la
diferencia entre Costa de Marfil y sus vecinos. Este país
cuenta con 65.000 kilómetros de carreteras, de las cuales
el 10% está asfaltado. A pesar del deterioro por la falta
de mantenimiento, siguen siendo la base de las redes de distribución
del país y posibilitan frecuencias de aprovisionamiento
de bienes y servicios impensables en el resto de países
de África Occidental. Un ejemplo de esto es la distribución
en todas las ciudades de pescado ahumado, una de las bases de
la alimentación marfileña.
>> Reapertura de la cooperación
Pese a los signos de recuperación, la situación
económica actual de Costa de Marfil no está libre
de incertidumbre.
Hasta el momento,
se ha avanzado en puntos importantes como la vuelta a la disciplina
de pago de la deuda externa y la aplicación de las medidas
de reforma administrativa y económica exigidas por el Fondo
Monetario Internacional, el Banco
Mundial y la Unión
Europea, para evitar problemas de corrupción y mala
gestión. Esto le ha permitido recibir ayudas con el objetivo
de refinanciar deuda externa, para la construcción de infraestructuras
y para programas de reforma administrativa. Asimismo, el BAfD
ha vuelto a otorgar subvenciones para proyectos de potabilización
de aguas y reforma institucional.
Otra parte
bien hecha de los deberes encargados por las instituciones multilaterales
ha sido la rebaja sustancial, y de forma escalonada, del déficit
público, y el diseño de un sistema fiscal más sofisticado y descentralizado.
Uno de los
requisitos del FMI era el de privatizar la mayor parte de las
compañías públicas. En este aspecto los objetivos
del Gobierno eran ambiciosos: pretendía privatizar 60 empresas.
Hasta el momento ha acometido la venta de 50. Asimismo, el Gobierno
ha dejado de garantizar precios mínimos para el cacao y
el café, pero por ahora esto ha repercutido de forma negativa,
por la tendencia a la baja del mercado internacional.
Hubo una paralización
de las inversiones privadas extranjeras en los años 2000
y 2001. La mayoría de las que hubo anteriormente se dirigieron
hacia el sector primario y no propiciaron el crecimiento de los
otros sectores.
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Comercio exterior
Costa de Marfil es un mercado interesante ya que necesita proveerse
de casi todo y los productos europeos tienen una buena
imagen entre la población marfileña que tiene una
capacidad de compra significativa.
Las principales
inversiones en el país provienen de Francia y se centran
en los sectores del cacao, café y madera.
España
está muy por detrás de estos países, a pesar
de ocupar un puesto octavo como cliente y quinto como proveedor
e Costa de Marfil.
La balanza
comercial es positiva para el país africano. Las
exportaciones españolas estuvieron encabezadas por las
ventas de pescado, lideradas por la empresa pesquera china de
bandera española Codipeche (12,01 millones de euros) y
seguidas por los instrumentos de análisis y ensayos (7,96
millones de euros), muy favorecidos por los créditos de
Fondos de Ayuda al Desarrollo.
Durante el
año 2000, las empresas españolas vendieron al país
africano por valor de 18,70 millones de euros menos que el año
anterior. Este descenso es lógico debido a la convulsión
política por la que pasaba el país. Así, la firma del Convenio Financiero entre Costa de Marfil y España
en 1998, por un total de 500 millones de francos franceses, como marca de
referencia para la financiación FAD, ha supuesto un aumento del peso
específico de las exportaciones españolas de bienes de equipo dentro del
total de nuestras exportaciones.
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