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Para muchas empresas españolas, que han subido
tarde al carro de la internacionalización con
relación a las de los principales países
de nuestro entorno, ha sido difícil llegar
a considerar sus acciones en los mercados exteriores
como una parte esencial, estable y planificada de
su actividad. Una vez llegadas a esa fase, la siguiente
está consistiendo en adaptarse con éxito
a un contexto de cambios profundos que vienen determinados
por un irrefrenable proceso
de globalización.
En
este tema de portada se identifican algunos de los
retos
a los que estas empresas tienen que enfrentarse.
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