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>> Trazar los límites de
la tierra
La región de Castilla y León es la más extensa de toda Europa
occidental. Más de 94.147 kilómetros de tierra, divididos en 2.247
municipios y unas 6.000 entidades locales, componen el territorio
aparentemente homogéneo de la meseta castellana. "Para una empresa
que se dedica a medir, a inventariar y a trabajar sobre el terreno,
parecía razonable instalarse en Valladolid como cabecera de la
región".
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Así
lo sintió en su día Roberto Gil, uno
de los fundadores de Grafos IGD y hoy gerente de la empresa. |
En 1986, tras
haber adquirido experiencia en una empresa privada de la capital
madrileña y haber pasado por el sector público en
Palma de Mallorca, este vallisoletano decide retornar a su origen
e instalar una empresa de ingeniería cartográfica.
En aquel primer momento establece alianzas con otra empresa del
sector: Geocart. De esta alianza nace Grafos IGD.
La compañía
arranca con siete profesionales, de los cuales únicamente
dos tienen experiencia en la técnica cartográfica;
uno de ellos es Roberto Gil. Los otros cinco son técnicos
próximos al sector, pero tienen que adaptarse a la tecnología
de la ciencia cartográfica que, según el gerente
de la empresa, "no es oculta, pero requiere de un proceso
de descubrimiento".
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¿Qué hace una empresa de cartografía?
Para conocer mejor a esta empresa y su estrategia, es necesario
comprender antes en qué consiste su actividad. Podemos
decir que Grafos IGD ofrece dos líneas de servicios: pondremos
por un lado la ejecución de proyectos integrales de cartografía
y catastro, y por el otro, el desarrollo de la tecnología
necesaria para llevar a cabo esos proyectos.
Dentro de
los proyectos incluyen, además de los servicios de cartografía
y catastro, otros como la generación de ortofotografías
digitales, a través de las cuales se puede obtener una
perfecta visualización de los distintos elementos del terreno,
o los estudios de impactos medioambientales y de viabilidad de
obras.
En cuanto
al desarrollo de las tecnologías, incluirían proyectos
de investigación, desarrollo de aplicaciones informáticas,
investigaciones en técnicas de teledetección o elaboración
de bases de datos.
En otras palabras,
Grafos IGD dibuja mapas, estudia terrenos, delimita propiedades
y realiza titulaciones, al tiempo que desarrolla las herramientas
necesarias para llevar a cabo todas estas actividades.
En la mayor
parte de los casos, una empresa de este tipo trabaja con la administración.
"Un 80% de nuestros clientes proviene de los organismos públicos
y la base de nuestras contrataciones son las licitaciones, tanto
en el plano regional, como en el nacional y el internacional",
confiesa Roberto Gil.
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¿Cómo se vende un servicio en el exterior?
A la hora de afrontar la internacionalización, una empresa
de servicios como Grafos funciona de forma diferente a las de
productos. En su caso, el primer paso es conocer a las entidades
encargadas de contratar los servicios. Son instituciones cuyo
funcionamiento puede variar considerablemente dependiendo del
mercado en el que se trabaje. En el caso de Latinoamérica,
región en la que Grafos trabaja desde hace años,
las licitaciones provienen habitualmente de dos grandes organismos
multilaterales: el Banco Mundial y el Banco Interamericano de
Desarrollo.
La empresa
que participa en este tipo de concursos internacionales está
familiarizada con las grandes líneas de financiación
de estas entidades y conoce el proyecto antes de que se haga pública
la licitación. "El proceso se inicia cuando surge
la necesidad en un país o región determinada y hay
que estar presente en todas las fases del ciclo, desde el estudio
de mercado previo del país, hasta la licitación
pública internacional. En nuestro sector, gran parte de
la demanda proviene de países en vías de desarrollo.
Una vez sabido esto, se investigan ciertas zonas donde uno sabe
que se financian proyectos. Hay que saber con antelación
qué se va a hacer y cuándo se va a hacer",
señala el gerente.
Después
de una primera fase de investigación hay que preparar la
propuesta que se presentará en el concurso. "Los organismos
multilaterales son muy exigentes a la hora de aceptar proyectos
y requieren todo tipo de documentación oficial, que a veces
es difícil obtener, dadas las diferencias que hay de un
país a otro en cuanto a legislación y ordenación
institucional. Por ello la preparación de las propuestas
es siempre costosa, tanto técnica como económicamente".
Una vez aceptada
la propuesta y obtenida la licitación, se ejecuta el proyecto.
Es importante adaptarlo siempre a las necesidades de cada caso
y en este sentido hay que formar al personal. "La plantilla
suele estar liderada por técnicos españoles que
encabezan la parte ejecutiva y la dirección técnica.
Estos profesionales son los que transmiten la formación
y la tecnología al personal local. Cuando ya se ha trabajado
varias veces en un mismo mercado, se puede contar con una plantilla
local fija y muy familiarizada con las herramientas de la empresa.
Es lo que ocurre con las delegaciones, en las que se intenta implantar
una estrategia de transferencia tecnológica", explica
Roberto Gil.
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