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Las
medidas adoptadas para frenar la grave crisis económica
desatada en 1997 han puesto las bases para crear una economía
más estable y competitiva.
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Con algo más de diez millones de habitantes,
es la mayor ciudad de Corea del Sur, su capital
y el principal centro industrial, comercial
y cultural del país. Destruida durante
la guerra de Corea, en la actualidad se ha convertido
en una urbe moderna de extraordinaria pujanza
económica, con numerosas industrias,
entre las que destacan textiles, electrónicas,
alimenticias, químicas y de maquinaria
diversa. |
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Es la capital de la provincia de Chungcheong
Meridional y posee una población que
supera el millón de habitantes. Situada
en el centro del país, en una región
de rica agricultura, gracias a su estratégico
emplazamiento se ha erigido en importante nudo
ferroviario y de carreteras. Cuenta además
con industrias de maquinaria, artículos
para la construcción y seda. |
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Emplazada en una comarca agrícola del
sudoeste del país, gran productora de
arroz, es un notable centro mercantil y sede
de industrias, dedicadas sobre todo a la fabricación
de automóviles, textiles y bebidas. Tiene
una población superior al millón
y cuarto de habitantes. |
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Es por su población, de unos cuatro millones
de habitantes, la segunda ciudad de Corea del
Sur. Principal puerto del país e importante
centro pesquero y comercial, produce sal y cuenta
con astilleros, fundiciones, fábricas
textiles y talleres ferroviarios, entre otras
industrias. |
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Difícilmente
podían imaginarse las tribus esteparias de Asia Central
que fueron asentándose en Siberia y la península
de Corea que muchos siglos después sus descendientes,
los actuales coreanos, serían los protagonistas de
un milagro económico en el segundo milenio que permitiría
que, en un corto espacio de tiempo (tan sólo una
generación), Corea del Sur llegara a alcanzar una
renta por habitante de 10.500 dólares (en 1996) lo
que situaba al país en el puesto 11 del ranking
mundial por este concepto, inmediatamente detrás
de España.
En esos años
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Logró
un crecimiento medio del 8,5% y redujo su inflación
a niveles cercanos al 6% desde mediados de la década
de los 80.
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, Corea del Sur pasó a ser uno de los
tigres asiáticos y se convirtió en el quinto
productor mundial de coches y el segundo de barcos y semiconductores.
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El tigre domesticado
Un pilar fundamental de ese crecimiento fueron los grandes
grupos industriales coreanos, los llamados chaebols,
que abarcan muchos sectores distintos y que crearon excelentes
relaciones con las instituciones financieras y los sucesivos
gobiernos militares.
Para
lograrlo se puso en marcha una política económica
de sustitución de importaciones, reforzada con la
protección del mercado interno mediante barreras
arancelarias y no arancelarias, y se apoyaron decididamente
las actividades productivas ligadas a la exportación
mediante créditos a muy bajo interés. Así
se intensificó el proceso de acumulación que
dio lugar a las grandes compañías surcoreanas.
En la
década de los 90, la creciente internacionalización
de la industria coreana, con la dependencia de los mercados
exteriores que llevaba consigo, puso de relieve los problemas
estructurales de este modelo de desarrollo que, unido a
otra circunstancias, condujo a la crisis de 1997.
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Entrando en vereda
Para hacer frente a la crisis, Corea del Sur tuvo que recurrir
primero de forma bilateral a los Estados Unidos y Japón,
y más tarde al Fondo
Monetario Internacional (FMI), con quien alcanzó
un acuerdo por valor de más de 58.000 millones de
dólares. A cambio de la ayuda concedida, el FMI impuso
unas directrices de ajuste estructural, cuyo núcleo
consistió en una política monetaria y fiscal
restrictivas, en la reestructuración del sector financiero,
la liberalización del comercio y el mercado de capitales
y en la reestructuración del sector productivo y
de los chaebols.
El crecimiento
del PIB en 1999 fue del 10,7%, mientras que la inflación
se redujo al 0,8%, las importaciones aumentaron un 29% y
la renta per cápita volvió a superar los 8.500
dólares. La recuperación continuó durante
2000, aunque con un incremento medio comparativamente más
moderado (cerca del 9%), según los datos provisionales
del Banco
de Corea. En el plano exterior, el país ha presentado
una balanza comercial con superávit desde que se
superó la crisis, con un saldo positivo de unos 86.000
millones de dólares entre 1998 y 2000. A lo largo
de los tres últimos años se ha confirmado
también la creciente apertura de la economía
surcoreana al exterior y el aumento de la inversión
extranjera.
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