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Uno de los principales obstáculos a la expansión
internacional de los productos y servicios españoles
resulta ser, muchas veces, la falta de armonización
técnica y la diferente aplicación de reglamentaciones,
tanto en los distintos países de la Unión
Europea, hacia donde canalizamos dos tercios de nuestro
comercio exterior, como en otros mercados.
Además,
las empresas exportadoras se encuentran en ocasiones paralizadas
por prácticas de terceros países que atentan,
a modo de parapetos defensivos, contra la libre circulación
de mercancías, o que son restrictivas de la libre
competencia.
En este
contexto, la Asociación
Española de Normalización y Certificación
(AENOR), entidad delegada por el Estado de las actividades
de normalización, y además, uno de los organismos de certificación
(N+C), desarrolla una política de apoyo a la exportación
mediante su propia internacionalización.
Para
ello viene realizando, entre otras cosas, importantes esfuerzos
de coordinación con terceros países, que han
dado como fruto varios acuerdos internacionales con instituciones
análogas. Estos acuerdos han abierto nuevas fronteras
y sectores a los productos y servicios certificados aquí
con la marca N, que es la de conformidad con las normas
nacionales UNE (española) o las EN (europea), incorporadas
al catálogo de AENOR.
Entre
los más recientes figuran:
En el
año 2000, y dentro de los programas comunitarios
PHARE,
AENOR ha trabajado en la consecución de proyectos
de asistencia técnica para la creación de
una infraestructura de calidad en países del Este
de Europa candidatos a la adhesión a la Unión
Europea.
Por otra parte, AENOR también mantiene un programa
de hermanamiento y cooperación con Bolivia y Guatemala,
para el desarrollo de una infraestructura de calidad en
estos países iberoamericanos. En este contexto, son
importantes los protocolos firmados en los últimos
meses de 2000 por la Asociación Mercosur de Normalización
(AMN), impulsados por la representación española,
con los dos principales organismos europeos de normalización:
En los
últimos años, AENOR, al igual que el resto
de organismos de normalización de la Unión
Europea, ha adaptado (y adoptado) normas internacionales
en un elevado porcentaje, hecho que contribuye, sin duda
alguna, a la apertura de los mercados a empresas españolas.
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