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Tecnología con mucha vida
Rojo, verde y azul, los colores básicos, cuya combinación
da lugar a la plasmación del resto de la gama cromática
en las pantallas de los monitores y en la mayoría
de los escáneres, adquieren una especial relevancia
en las salas de urgencias de todos los hospitales. No es
más que la técnica RGB, siglas correspondientes
a los términos ingleses red, green and blue.
Las formas que adoptan sus líneas en los gráficos
marcan los tiempos: una leve alteración produce una
pequeña revolución. Hacer desaparecer el rojo
es el objetivo, ya que significaría que se ha conseguido
estabilizar al paciente. La simbología de estos tres
colores en el sector electromédico es tal que, coincidiendo
con las iniciales de los socios fundadores y a modo de homenaje,
la compañía española RGB Medical Devices
los incorporó a su denominación social. Una
pequeña firma madrileña que desde su creación,
a finales de la década de los años 80, se
impuso un reto: competir con las grandes multinacionales
del sector a base de escuchar a los profesionales médicos
de cualquier parte del mundo y adaptar sus equipos de monitorización
de pacientes a las necesidades específicas que planteen.
"La multinacionales no venden, simplemente despachan.
Por su estructura, cualquier modificación por pequeña
que sea les plantea numerosos problemas, no desde el punto
de vista técnico sino logístico y de costes,
por lo que, al final, su capacidad de adaptación
es mucho más lenta", asegura con conocimiento
de causa Manuel Delgado, actual director comercial de RGB
Medical Devices, que tenía hasta hace aproximadamente
tres años su carrera profesional vinculada a una
de estas empresas.
Y si
en algo se distingue RGB Medical Devices es precisamente
por su capacidad innovadora y por ofrecer soluciones inmediatas.
Características que cuidarán mucho en no perder
para que no les pase lo que a la división electromédica
de Hewlett-Packard, "que siendo muy activa técnicamente
en sus inicios -relata Manuel Delgado-, ha acabado desapareciendo.
Pasó de ser la pionera en la medición de la
pulsoximetría, que no solamente mide la cadencia
del pulso, sino también la saturación de oxígeno
en la sangre, a desarrollar una complicada estructura que
estrangulaba el flujo de información entre los comerciales
y los técnicos del departamento de investigación
y desarrollo, lo que iba en detrimento de la inmediatez
en la innovación".
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Asociación beneficiosa
Principios en los que coincidieron los socios fundadores
de la empresa, cuando aunaron sus esfuerzos con el objetivo
de desarrollar un aparato de control robotizado para la
regulación de la presión arterial. Un proyecto
en el que se implicaron activamente un profesor de ingeniería
de la Universidad Politécnica de Madrid y un cirujano
cardiovascular del Hospital de La Paz y que fue el germen
de RGB Medical Devices. La buena compenetración entre
ellos les hizo dar el paso definitivo para iniciar la aventura
empresarial, que nació en 1988 con las miras puestas
en el diseño y fabricación de equipos avanzados
de medicina y en el desempeño de labores de consultoría
en el área de bioingeniería.
Baricontrol,
un robot que provee asistencia médica de forma automática,
cuyo rendimiento se considera comparable al del personal
médico personalizado, fue uno de sus primeros éxitos,
que todavía está siendo utilizado en operaciones
clínicas y unidades de cuidados intensivos para la
regulación de la presión arterial con una
dosificación automática de fármacos
vasoactivos.
La puesta
de largo de RGB Medical Devices en el mercado mundial fue
su participación en el salón Interhospital'93
de Hannover, con la presentación de una amplia gama
de monitores multiparamétricos de señales
vitales, aunque ya se había dado a conocer dos años
antes en Medica, la feria más importante del sector
electromédico, que se celebra cada año en
Düsseldorf.
"En
ambos certámenes internacionales, pero sobre todo
en Hannover, se mantuvieron numerosas entrevistas con representantes
de centros sanitarios extranjeros interesados en nuestros
equipos. Incluso se llegó a cerrar un acuerdo con
una multinacional para la fabricación de determinados
modelos, pero sin que apareciese nuestra marca. A su vez,
de forma esporádica, se exportaron algunos aparatos
RGB. Pero no fue hasta 1999 cuando se decidió diseñar
un plan de comercialización y, ante las dificultades
que se plantearon, se decidió la adhesión
al PIPE ", explica Manuel Delgado.
El PIPE
les ha proporcionado la herramienta de márketing
de la que carecían y les ha obligado a analizar su
actividad desde un punto objetivo, lo que les ha llevado
a racionalizar su producción. "Como empresa
innovadora -apunta-, tendíamos a crear nuevos equipamientos
o a mejorar los existentes sin haber rentabilizado los de
la anterior generación, con lo que difícilmente
obteníamos el beneficio necesario para seguir investigando
con total tranquilidad. El programa nos ayudó a analizar
la demanda y los mercados, lo que nos proporcionó
la información necesaria para diseñar una
estrategia de comercialización".
Para
el PIPE todo son parabienes en opinión de Manuel
Delgado, destacando la valía profesional tanto del
tutor como del promotor y, sobre todo, "el entusiasmo
con que han desarrollado todas las tareas, por arduas que
fuesen". En estos momentos, RGB Medical Devices está
planteándose la posibilidad de incorporar a un colaborador,
con el objetivo de llevar a cabo el plan de internacionalización
y "de que se acabe jubilando en la empresa".
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