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Fase 3: Explotación de los resultados
Existe un dicho castellano que reza: "Cada uno cuenta la
feria según le va en ella". Y su validez se confirma en
el terreno comercial: una vez finalizada la feria, todos
los esfuerzos y gastos realizados habrán sido en vano si
no se explotan muy rápidamente las informaciones y los contactos
recogidos. Y el éxito de la participación en la feria se
mide, a medio y a largo plazo, a través de los resultados
de todo tipo que se obtengan, comparándolos con los objetivos
fijados al principio.
Muchos de los profesionales consultados coinciden en señalar
que, por lo general, es el factor humano el principal determinante
de los resultados finales de una feria. "El personal que
interviene en la preparación, desarrollo y gestiones posferia
es el factor más importante sobre el que recae el éxito.
Dicho personal debe estar formado y motivado", explica Juan
Puchalt. Una opinión que comparte plenamente Pere Camprubí:
"Es recomendable contar en el stand con personas
cualificadas que conozcan la dinámica de la empresa y las
características del producto que se exhibe".
La actitud de las personas que atienden un stand,
la relación visible entre ellas y la forma de dirigirse
al recién llegado le proporcionan a éste una cierta imagen
de la empresa,
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Actitudes
positivas:
·Tratar con educación a los visitantes y a los compañeros
·Cuidar una cierta elegancia en la imagen personal
·Atender a los visitantes mostrando profesionalidad
y conocimiento del producto expuesto
·Proceder con diligencia vigilante ante las demandas
y necesidades del visitante
·Actuar con orden |
que si es negativa
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Actitudes
negativas:
·Sentarse dando muestras de cansado
·Leer documentos, folletos o publicaciones no relacionadas
expresamente con la actividad ferial
·Distribuir inadecuadamente el material promocional
·Comer a la vista de los visitantes |
puede llegar a inhibir el interés del
visitante por lo expuesto.
Después de la feria hay que prever:
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Una reunión con todo el equipo de la empresa que
atendió el stand, la realización
de informes internos y el análisis de los errores
y aciertos.
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Una reunión de dirección con los responsables
de los principales departamentos involucrados para estudiar
qué resultados iniciales obtenidos y qué
decisiones se deben de tomar en el ámbito político,
estratégico, comercial o tecnológico.
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Efectuar el cierre del presupuesto comprobando las desviaciones
sobre lo previsto y las razones por las que se han producido.
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Enviar cartas de agradecimiento personalizadas después
de la feria.
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Preparar un plan comercial para aprovechar todos los contactos
realizados,
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"Finalizada
la feria, evalúe los resultados, cumpla los compromisos
adoptados y lleve a cabo una eficaz gestión de los
contenidos, comenzando por agradecer a los visitantes
su presencia en el stand", aconseja Juan
Puchalt. En este sentido, como apunta Pedro Mahringer,
"la constancia es fundamental". "Es de suma importancia
hacer un seguimiento de los contactos realizados,
con un tiempo de respuesta adecuado", señalan a
su vez desde IFEMA. Esta atención es una demostración
de la eficacia de la empresa e inspira confianza
a los clientes. |
tanto con clientes actuales como con
nuevos compradores.
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Sacarle partido a las fichas de visitas.
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Preparar el plan de entrevistas posferia.
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Enviar notas de prensa a los medios de comunicación
sobre los resultados obtenidos en la feria.
Siguiendo
estas pautas, cualquier expositor puede sacar el máximo
partido a las posibilidades que brindan las ferias y salones,
instrumentos comerciales por excelencia. Como explica Fermín
Lucas, "la rentabilidad suele ser alta, y la mejor prueba
es el alto grado de repetición en la participación de las
empresas. En ningún sitio como en una feria se pueden obtener
tantos contactos comerciales en tan poco tiempo. Y, por
supuesto, existe la oportunidad de relacionarse con compradores
internacionales, que permitan a las empresas abrir nuevos
mercados exteriores".
Por ello, hay que saber aprovechar la mínima ocasión para
crear una impresión global y duradera de competencia, eficacia,
madurez y firmeza bien entendida. Es decir, se trata de
que la empresa parezca, a ojos de los visitantes y del entorno
ferial, la clase de organización con la que cualquiera desearía
establecer contactos comerciales. Si esto se consigue, la
rentabilidad está asegurada.
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