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Dentro
de la estrategia comercial de la empresa, las ferias son
el instrumento más completo tanto de información como de
promoción: aunque en una feria se puede participar en calidad
de expositor, comprador u observador, estar presente en
ella como expositor implica planificar la participación
adecuadamente.
Al organizar
la participación en una feria hay que tener en cuenta tres
fases:
1.
La preparatoria.
2. La de desarrollo de la feria.
3. La de explotación de los resultados.
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Fase 1: Preparación de la feria
De forma previa a la selección de la feria, hay que fijar
una serie de criterios para determinar cuál o cuáles de
las ferias que nos ofrece el "mercado-objetivo" es la idónea.
Aunque en cada sector hay ferias en las que estar o no presente
significa el "ser o no ser" en el sector, y no requieren,
por tanto, ningún tipo de análisis porque son consideradas
"líderes" a escala mundial, en general, a la hora de decidir
la asistencia a una feria, entre los principales elementos
a valorar están: la antigüedad de la feria; su grado de
especialización; criterios cuantitativos como si el número
de expositores y visitantes garantiza la aceptación de la
feria por el sector, y los precios.
También se evalúan otros factores que Enrique Mir, director
de márketing de Bellota Herramientas, y Alberto Comte, de
Kettal, concretan en los siguientes puntos:
- Importancia
y nivel de la feria
-
Carácter internacional, nacional o regional
-
Tipo de visitante profesional o público general
-
Posicionamiento de la empresa en el país o área
geográfica de influencia de la feria
-
Estrategia comercial y de márketing en esa área
geográfica para el futuro
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Respaldo a la estructura comercial del área
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Acciones de la competencia
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Coste y subvenciones
Un consejo
de Félix Herrero, director de márketing y exportación de
AMYC: no se fíe de los datos y antes de efectuar una participación
en una feria, si puede, visítela previamente, tal vez se
lleve una sorpresa y a un coste menor.
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