Una estructura macroeconómica sólida permite actualmente a Chile mantenerse en la categoría de país emergente con una tasa de riesgo país bastante reducida.

Entre los antecedentes de la pujanza actual de la economía es importante recalcar la confluencia de dos factores determinantes que tuvieron lugar en el periodo anterior al de la transición hacia la democracia:
- la consumación de la esperada reforma agraria,
- la adopción, bajo la dictadura, de los principios ultraliberales de la economía social de mercado elaborados por Milton Friedman, que redundaron entre otras cosas en una privatización intensiva de partes importantes del tejido industrial, comercial y terciario nacional bajo una estabilidad política forzada.




En el crecimiento sostenido de la economía chilena de las últimas dos décadas no ha sido menos decisiva la consolidación de una estabilidad tanto política como macroeconómica, traducida hoy en una serie de tratados de libre comercio que le han permitido abrir su economía al mercado mundial, con un creciente desarrollo en comunicaciones y una tendencia marcada a la globalización de los mercados, por delante de los otros países de la región.

Por sus características geográficas y económicas, Chile, que ha sido históricamente un país aislado y con una organización económica más bien orientada al proteccionismo, es hoy un país plataforma con excelentes oportunidades de inversión e implantación extranjeras.

Por lo demás, el principal motor del crecimiento económico de Chile sigue siendo su actividad comercial exterior, respaldada por el espectacular aumento de las exportaciones de cobre y celulosa, los principales productos del país.

Equilibrio macroeconómico
La actual estabilidad macroeconómica que presenta el país contrasta con la situación de sus vecinos y permite aventurar la llegada de un importante flujo de inversiones, tanto en el sector de la minería como en el sector de los servicios (electricidad, telecomunicaciones, banca).

A pesar de la situación internacional de crisis, por la que se espera una ligera contracción de la economía nacional para el primer semestre de 2009, las perspectivas basadas en importantes reservas propias y equilibrios fiscales permiten a la economía chilena abordar la actual coyuntura con una serenidad en la que no se prevén cambios significativos de la política económica.

Si bien Chile ha reducido radicalmente en los últimos años su dependencia histórica de las exportaciones del cobre, esta es todavía sustancial. Es la razón que gobierna las líneas generales de la política económica orientadas perseverantemente hacia la diversificación de la producción, de las exportaciones y de las inversiones extranjeras.

Exitosa internacionalización
El mantenimiento de una política de regionalismo abierto ha permitido y permite ampliar un mercado relativamente pequeño, y aún desequilibrado en cuanto a distribución de ingresos, como lo es el mercado interno chileno, a más de 1200 millones de consumidores, gracias a los acuerdos de complementación económica como el Mercosur y diversos tratados de libre comercio que incluyen también a los grandes mercados emergentes de la zona asiática del Pacífico.

Gracias a una estrategia comercial de inserción internacional que en los últimos quince años se ha consolidado con gran éxito, Chile ha llegado a ser el primer país del mundo en número de acuerdos comerciales firmados, que le garantizan un acceso preferencial a mercados que representan más de un 70% del PIB mundial.

“En este aspecto, los empresarios españoles no deben olvidar el provecho que pueden sacar de esta circunstancia, tomando a Chile como plataforma de reexportación a terceros países, con aranceles cero o reducidos en función del porcentaje de valor añadido que dé al producto la calificación de origen nacional”, señala con pertinencia José Manuel Becerra, consejero económico y comercial de la Embajada de España en Santiago de Chile.

La cada vez mayor apertura e integración mediante los tratados de libre comercio suscritos así como la garantía de un marco legal en continuo perfeccionamiento desde el Decreto Ley 600, de 1974, y que desde 1996 canaliza la mayoría de las inversiones extranjeras productivas, la Ley de Plataforma, que aunque poco utilizada tiende a evitar la triple tributación de empresas de capital extranjero que inviertan en terceros países desde Chile, así como la legislación sobre concesiones, han generado una seguridad tributaria y condiciones estables para los inversores extranjeros, garantizándoles un trato no discriminatorio y no discrecional.

Es así como la inversión extranjera directa autorizada en Chile entre enero y agosto de 2008 alcanzó los 6.620 millones de dólares, es decir, tres veces más que en el mismo período de 2007. Es uno de los mayores montos aprobados en los últimos once años por el Comité de Inversiones Extranjeras, superado solo por los cerca de 7.400 millones certificados en 2001 y los 8.905 millones en 1999. Los sectores de la electricidad, el gas y el agua, con 1.110 millones de dólares aprobados, representan un 16,8% del total. Todo esto hace augurar a los observadores una inversión en Chile, durante la década 2007-2017, cercana a los 20.000 millones de dólares.

Mercado prometedor
Si bien en la década anterior a la presente, las relaciones económicas, en particular las españolas, con Chile se basaron fundamentalmente en el sector de servicios e infraestructuras, con la implantación de grandes empresas españolas en este mercado, en el presente, por el contrario, y en parte gracias a la política de fomento de las instituciones oficiales españolas, está adquiriendo una importancia creciente la pequeña y mediana empresa, tanto en las relaciones comerciales como en la implantación de la misma en el país. “Tal es el caso de numerosas consultoras españolas y empresas del sector de nuevas tecnologías de la información y comunicación, en el que existe un campo importante en el mercado chileno. Otro de los sectores con grandes perspectivas es el de las energías renovables no convencionales y el de la eficiencia energética, sin olvidar tampoco el interés en todo lo relacionado con el medio ambiente y en particular con los proyectos de desarrollo limpio, consultoría ambiental y tratamiento de residuos, así como las actividades vinculadas con el turismo”, como señala el consejero económico y comercial de la Embajada de España en Santiago, José Manuel Becerra.

Múltiples oportunidades de negocio se presentan a las pymes españolas en los sectores de las energías renovables, ya sea eólica, solar, fotovoltaica, híbridas, basadas en los biocombustibles o pertenecientes al ámbito de las soluciones medioambientales -en los que España es puntera-, ya que Chile, si bien cuenta con energías renovables, como la hidroeléctrica, es carente de petróleo y de gas. También resultan interesantes todos los sectores relacionados con la preocupación por el medio ambiente y, en particular, con los proyectos de desarrollo limpio, consultoría ambiental y tratamiento de residuos.

Pero también los sectores de la gran minería, de la industria de la celulosa y forestal, del sector pesquero y agroalimentario que se encuentran a lo largo de todo el país requieren para su estructura productiva, abierta a las nuevas tecnologías, equipos, maquinaria e insumos competitivos tanto dentro del mercado interno como del regional.

El norte concentra la industria minera del cobre más grande del planeta así como la pesca destinada a la harina de pescado. La zona central desarrolla la agroindustria hortofrutícola y el vino así como también la pesca fina. El sur destaca por la industria forestal y la celulosa, la acuicultura de salmones y los productos del mar de alta calidad.

La construcción constituye un segmento altamente dinámico y, por su parte, el sector del turismo presenta buenas perspectivas de desarrollo. También el sector del software y de telecomunicaciones se presenta como un sector líder, así como los servicios personales y servicios empresariales y financieros.

Vinculado al interés emergente por estos sectores y en un afán acorde con una necesaria política de descentralización de la actividad productiva, la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) del Gobierno chileno está potenciando las inversiones en las regiones, tanto en los sectores oleícola, vitivinícola, lácteo, como tecnológico, plástico y energías renovables.

Perseverancia española y nuevas perspectivas
Si bien Chile es un mercado especialmente importante para la inversión, su moderada dimensión y los desequilibrios en la distribución de los ingresos limitan la importancia de Chile como destino de las exportaciones españolas, a pesar de que las ventajas del país por su estabilidad, seguridad y desarrollo animen a multitud de empresas españolas a tomar contacto con Latinoamérica comenzando por Chile.

Desde el punto de vista del comercio exterior, los productos con mayor potencial de exportación a Chile son los bienes de capital tales como material de transporte, maquinaria y equipos agrícolas e industriales, equipos para la construcción, electrónica, equipos eléctricos y de medición, equipamiento médico y hospitalario, electromedicina… También es destacable el potencial de los bienes intermedios tales como productos químicos, componentes para vehículos, materiales de construcción, material eléctrico, piedra caliza, así como productos que aporten tecnología e innovación.

En la actualidad, tanto los productos agroalimentarios de calidad (delicatessen) como la confección y el calzado de marca siguen siendo productos dirigidos a un reducido segmento del mercado en el que resulta difícil encontrar un espacio.

El capital de experiencia así como los vínculos sociales y laborales creados en las últimas décadas por las grandes entidades españolas presentes en el país benefician a los pequeños y medianos empresarios españoles quienes, en asociación con empresarios locales o en solitario, pueden abordar con confianza en el éxito y madurez un mercado interno de casi 17 millones de personas, con proyecciones regionales excepcionales, en el que se dan cita una gran variedad de proveedores. Ciertamente, uno de los mercados más desarrollados de toda América Latina.

Esto implica desde luego un alto grado de competitividad en el seno de un mercado en el que aproximadamente el 80% de la distribución del país es realizada por el 20% de los distribuidores, confiriéndoles un poder de negociación similar al que tienen en los países desarrollados. Algo a tener en cuenta a la hora de introducir productos de consumo masivo, tanto por las exigencias de apoyo publicitario como promocional que las empresas deberán estar dispuestas a ofrecer con el fin de dejar claro su compromiso profundo con el mercado.


En la edición papel se ofrece información sobre la experiencia de una serie de empresas españolas que se han adentrado en el mercado chileno.

Chile en cifras

Documentación

Country Profile: Chile
The Economist Intelligence Unit (EIU), enero 2009, 24 págs.; en inglés.

Country Report: Chile
The Economist Intelligence Unit (EIU), febrero 2009, 50 págs.; en inglés.

Guía de País: Chile
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Ottawa, febrero 2009, 76 págs.

Informe Económico y Comercial Chile
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Santiago de Chile, marzo 2009, 42 págs.; en español

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