Los australianos están acostumbrados a relativizar la distancia constantemente y tienen un concepto muy distinto al europeo de lo que está cerca y lejos. La inmensidad de su territorio y su baja densidad de población son, además de tópicos a los que se recurre constantemente al hablar de Australia, dos características que han marcado su desarrollo económico y, en particular, el de sus infraestructuras.

Conseguir que una población tan dispersa en un territorio tan enorme cuente con un buen sistema de transporte ferroviario con capacidad para transportar a un número de usuarios cada vez mayor es uno de los grandes retos del país.

La tasa de crecimiento de la población australiana es en la actualidad la más alta desde el baby-boom de los años sesenta.

En marzo de 2009, Rail Infrastructure Corporation (RailCorp, empresa que opera la red de trenes de Sídney) anunció que por primera vez había alcanzado el millón de pasajeros diarios. En 2008, utilizaron sus servicios 296 millones de personas, lo que supone un incremento del 5.2% con respecto a 2007. Esta tendencia se observa también en otras ciudades, como Melbourne, Brisbane, Adelaida y Perth. Y ocurre lo mismo en el transporte regional. El hecho de que este crecimiento no se haya producido de manera gradual ha hecho que algunas operadoras de trenes urbanos no estén preparadas para dar servicio a todos estos nuevos clientes.

Este transporte de pasajeros es gestionado en cada uno de los estados del país por una compañía pública en manos del Gobierno regional. En el transporte interestatal, las principales compañías son Great Southern Railway , CountryLink y Queensland Rail. En transporte urbano y regional las más destacadas son RailCorp y VicTrack, Queensland Rail, TransPerth , TransWA, Transadelaide y FreightLink.

Así, la organización federal de Australia hace que sea necesario prestar atención a todos estos organismos en busca de nuevos proyectos, para los que se publican regularmente licitaciones (tenders). Los estados que más atractivos presentan por el desarrollo que se prevé en el sector son Queensland, Victoria y Nueva Gales del Sur. Según los responsables de la División Internacional de CAF, esta descentralización tiene sus beneficios ya que “en este sector se trabaja por proyecto y, aunque tengamos un número mayor de interlocutores, cada uno de ellos tiene una estructura más ligera, lo que es una ventaja a la hora de tomar decisiones”.

De todas formas, hay que tener presente que los requisitos que exigen las diferencias agencias federales pueden variar de un estado a otro. En el país hay además tres anchos de vía distintos, lo que implica que sea necesario adaptar cada proyecto a unos requerimientos técnicos concretos y abre una puerta a las empresas que cuenten con soluciones tecnológicas que permitan adaptarse a los cambios de tipo de vía de manera automática.

El peso de la minería
En lo que respecta al transporte de mercancías, en 2005, y según las últimas estadísticas oficiales, 635 millones de toneladas de mercancías fueron transportadas en ferrocarril, frente a los 1.756 millones de toneladas que se transportaron por carretera. En Australia la propiedad y gestión de la infraestructura y operaciones ferroviarias de transporte de mercancías se dividen generalmente en below rail (gestión de vías) y above rail (operadores de trenes, vagones, locomotoras, etc.). Estas funciones son llevadas a cabo tanto por operadores del sector privado como por organismos del Gobierno. A partir de 1996, el Gobierno australiano anunció una reforma drástica del sistema ferroviario, promoviendo la privatización.

En cuanto a las vías, la Australian Rail Track Corporation (ARTC), compañía pública al 100%, gestiona todo el entramado de vías interestatales, y es el organismo con más competencias a escala nacional. Según Tim Ryan, director del Eje Norte-Sur de la ARTC, “se necesita un programa de remodelación continua de la red para que pueda adaptar su capacidad a las nuevas necesidades de las empresas. El problema es que esta renovación debe llevarse a cabo sin obstaculizar el normal funcionamiento de la red”. Otro de los problemas de la red es la utilización conjunta de la misma para transporte de pasajeros y mercancías, lo que hace necesario en los próximos años acometer proyectos de desdoblamiento de vías para evitar estos conflictos y hacer que ambas redes sean más competitivas.

Dentro del transporte de mercancías, es importante resaltar el gran peso del sector minero en la economía australiana, que lo convierte en un campo muy interesante por la magnitud de los proyectos. Las compañías potentes del sector minero buscan competir ofreciendo una mayor capacidad de transporte de materiales, por lo que muchos de los proyectos que surgen en este campo consisten también en desdoblamiento de vías y ampliación de las existentes.

Cambio de rumbo
El descenso en las tasas de crecimiento del país unido a la fuerte presión ejercida por el empresariado y la población australiana para que se efectúen reformas ha instado a los dos últimos Gobiernos del país a valorar la importancia de las inversiones en infraestructuras para afianzar el crecimiento a largo plazo.

Así, a finales de 2008, el primer ministro anunció la puesta en marcha de su plan estrella, el Nation Building Plan, que, con un presupuesto de 27.000 millones de euros, ha generado una enorme expectación a la espera de que se defina el destino definitivo de ese gasto público. Dentro de este plan está previsto que 890 millones se destinen a carreteras, ferrocarriles e infraestructuras municipales, lo que hará que se saque a concurso un gran número de proyectos.

Para que toda la inversión prevista se distribuya de manera coordinada, se ha creado Infrastructure Australia, una agencia independiente cuyo cometido será analizar los proyectos propuestos y asesorar sobre cuáles son las prioridades. Una vez decidido qué proyectos reciben finalmente fondos federales, serán los organismos mencionados quienes publiquen los concursos.

Infrastructure Australia publicó en diciembre de 2008 una primera lista de proyectos que considera que deberían tener prioridad, aunque la decisión final estará en manos del Gobierno. Para marzo de 2009 estaba previsto que, tras efectuarse un primer filtro, se publicara una lista más reducida que incluyera los proyectos prioritarios para la recepción de fondos federales. La publicación de la lista definitiva está sufriendo un cierto retraso por lo que todavía no se puede cuantificar la importancia real de la futura inversión ni los plazos en los que se llevarán a cabo los proyectos. En cualquier caso, la lista preliminar incluye proyectos de gran envergadura, como el tren de alta velocidad que unirá Sídney, Canberra y Melbourne, para el que se estima una inversión de entre 32.000 y 59.000 millones de dólares australianos. También está previsto dotar a la ciudad de Sídney, que solo dispone en la actualidad de un sistema de trenes, de un metro suburbano. Algunos de estos proyectos ya han despertado el interés de empresas españolas, como es el caso de CAF.

Grandes proyectos y muchas oportunidades
¿Cómo introducirse en un mercado que cuenta con tan buenas perspectivas? Encontrar los socios adecuados es, sin duda, la clave del éxito, aunque requiere una inversión en tiempo. Como señala Félix García Prieto, de Acciona: “Australia es un país con un amplio tejido empresarial que combina una buena implantación local con un marcado carácter internacional. No parece por tanto un país difícil para encontrar buenos socios”.

COMSA es la empresa española que cuenta con una trayectoria más dilatada en el país, donde desde 1992 ha llevado a cabo proyectos de diseño, construcción y rehabilitación de infraestructuras ferroviarias.

El grupo Acciona, que ya está presente en Australia a través de sus divisiones de Agua y Energía, está considerando entrar también para proyectos de infraestructuras. Según Félix García Prieto, “el australiano es un mercado serio, en crecimiento, y clave para la región Asia-Pacífico, que estratégicamente es muy importante. Desde el punto de vista de las infraestructuras, hemos estudiado el mercado en profundidad, hemos establecido contactos con buena parte de los actores principales y estamos analizando diversos proyectos.”

Por su parte, CAF ha aprovechado su política de expansión internacional que tan buenos resultados le ha dado en los últimos años para planificar su llegada a Australia, donde está estudiando las distintas oportunidades que ha identificado en el país.

Conseguir proyectos en el sector ferroviario se encuentra también en los planes de SICE, que desarrolla sistemas de control, gestión e información. La empresa española finalizó en 2008 la puesta en marcha del sistema de peaje para la nueva autovía de Melbourne cinco meses antes de la fecha inicialmente prevista en el proyecto. Sus responsables confían en poder aprovechar esta experiencia en el estado de Victoria para conseguir proyectos también en el sector ferroviario.

El valor de la experiencia
Además de la búsqueda de alianzas, otra de las claves es ser pacientes y tener en cuenta que el proceso de maduración de los proyectos suele ser lento. El proceso de adjudicación dura en torno a tres meses, tiempo durante el cual se realizan dinámicas de grupo, entrevistas y otras actividades para que el cliente pueda valorar su futura relación con las potenciales empresas adjudicatarias. La sensación que transmite el equipo de trabajo es fundamental, tanto que, como destaca Kerman Gutiérrez, “en esta primera fase de evaluación de posibles candidatos todavía no se habla de precios”.

¿En qué medida valoran los australianos la amplia experiencia de las empresas españolas en este campo? Los importantes contratos conseguidos recientemente en diversos campos por empresas españolas como Navantia, Acciona, Telvent, Valoriza y Técnicas Reunidas, entre otras, y el hecho de que estos proyectos sean de un perfil tecnológico muy elevado han contribuido a reforzar la imagen de competitividad e innovación de la industria española en el país austral. Según Kerman Gutiérrez, “hay sectores específicos, como el metro o la alta velocidad, en los que la larga experiencia de las empresas españolas como COMSA puede servir de referente”.

Los responsables de la División Internacional de CAF señalan que han notado que empresarios y miembros de la Administración australiana reconocen el grado de desarrollo industrial de España y en el sector ferroviario nuestro país sí que resulta relativamente conocido para ellos: “La marca España para nosotros ayuda, sobre todo al tratarse de un país del núcleo duro de la UE junto a Francia, Alemania, Reino Unido e Italia”.

Sin embargo, para los responsables de SICE, los países europeos, a excepción del Reino Unido, carecen de una imagen especialmente beneficiosa. “Lo que realmente cuenta en Australia es la experiencia previa en el país, es decir, los proyectos y contactos que se hayan realizado con anterioridad”, señalan. Así, aunque la imagen de España en el país es positiva, lo fundamental es saber demostrar antes y durante el desarrollo de un proyecto la solidez y las capacidades de la empresa en cuestión.

Las fuertes inversiones en gasto público anunciadas por el Gobierno son en estos momentos el atractivo más vistoso de este mercado, pero no el único. Se trata de un mercado totalmente liberalizado en el que la legislación es clara y transparente. Además, sus relaciones comerciales con el Sudeste Asiático (acaba de firmar un Tratados de Libre Comercio con los países ASEAN) así como con China lo convierten en una buena base para abordar estos mercados de la zona Asia- Pacífico.

Así, la inversión en el mercado ferroviario australiano es una oportunidad interesante y nos encontramos ante un momento óptimo para dar el salto. Se trata de un salto de 17.500 km, pero los beneficios de llegar los primeros pueden hacer que el esfuerzo merezca mucho la pena.

Principales ferias

AUSRAIL PLUS
Feria profesional de ferrocarril de Australia
Adelaida
Próxima edición: del 17 al 19 de noviembre de 2009
Organizador: Informa Australia
Tel. 00 61 290 804 307
Fax 00 61 292 090 25 77
registration@informa.com.au

Documentación

El sector ferroviario en Australia
Jessica Durán, ed. Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Sídney, noviembre 2007, 75 páginas, en español

A Report to the Council of Australian Governments
Ed. Infrastructure Australia, diciembre 2008, 84 págs., en inglés

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