“De Australia te sorprende todo -apunta Pablo Colomer, periodista malagueño que lleva más de un año viviendo en Sídney- y lo mejor es que te acostumbras enseguida: al clima, a las grandes distancias, a la tranquilidad que se respira, a vivir inmerso en una sociedad comprometida en cuestiones de medio ambiente, sociales y de política. Es un reducto de Occidente con indudables lazos hacia Asia que ofrece una gran calidad de vida”.

Y esta es una lección que los australianos tienen bien aprendida. The Economist se ha hecho eco de las excelencias que ofrece la isla a sus habitantes. A lo largo de la última década, esta publicación ha situado a Australia entre los diez países del mundo con mejor calidad de vida, superando inconvenientes tales como el que Australia es el territorio habitado más seco del planeta o el que menos suelos fértiles posee. Sus más de 20 millones de habitantes han sabido encontrar el equilibrio con un medio no siempre favorable, sacando el máximo partido a todos los recursos que ofrece este peculiar país. Este espíritu de sociedad satisfecha unido al hecho de gozar de una alta renta per cápita dibuja un panorama halagüeño y optimista en el corazón del hemisferio sur.

Soltar las velas
Las Olimpiadas de 2000 resultaron la mayor apuesta del Gobierno australiano para colocar a Sídney en el mapa internacional, en detrimento de Canberra, la capital desde 1927. Con el ánimo de promocionarse a escala mundial Australia se dibujó a sí misma como una economía dinámica y en alza. Para ello, se utilizaron como cartas de presentación: la heterogeneidad, el mestizaje de su población y la constante preocupación por el respeto al medio ambiente.

La otra gran baza australiana, su población, también estaba presente. Desde el fin de la Primera Guerra Mundial, Australia ha cuadruplicado su número de habitantes gracias, entre otros motivos, a un ambicioso plan de inmigración. Si bien hasta 1973 no fue abolida la política de la Australia Blanca, a través de la cual solo se permitía la inmigración -principalmente- de europeos a la isla, a partir de esa fecha, las iniciativas desde el Gobierno pujaron por conseguir una armonía étnica basada en una política multicultural. De hecho, los cinco grupos de australianos nacidos en el extranjero y que representan el 23% de la población son originarios del Reino Unido, Nueva Zelanda, Italia, Vietnam y China. Los hispanohablantes -séptima lengua del país- representan el 0,5% de la población y son de origen argentino, uruguayo, chileno y español.

Entre babor y estribor
La economía australiana no ha sufrido una recesión desde comienzos de la década de los noventa. Tras una pequeña desaceleración en el ejercicio fiscal 2005/06, en el que el crecimiento económico fue del 2,6%, el último dato de 2007 sitúa el índice en torno al 4,4%, una muestra más de su solidez económica. Como explica María Concepción Gorriti, consejera de la Oficina Económica y Comercial de España en Sídney, “Australia sustenta su PIB en sectores vinculados a la producción de materias primas -especialmente los minerales-, productos energéticos y servicios”. El sector terciario -incluyendo el turismo, la educación y las actividades financieras- supone el 75% del PIB. La agricultura, sobre la cual la Administración ha realizado muchos esfuerzos, tan solo representa el 9,7% del PIB, a pesar de exportar más de la mitad de su producción.

No obstante, desde la Ofecomes de Sídney se advierte que “aunque la buena salud de las cuentas públicas australianas es indiscutible, el país se enfrenta a una galopante inflación, por encima del 3%, provocada, entre otros factores, por las importantes subidas de la gasolina y el incremento en el precio de los productos alimenticios, que no cesan de aumentar debido a la sequía doméstica y a la demanda mundial de cereales y azúcar”.

El problema de la implacable sequía se ha convertido en uno de los grandes desafíos del país, que observa impotente las consecuencias de este fenómeno natural. El país cuenta con escasas fuentes hídricas y eso es algo que está dejando importantes secuelas en todo el territorio. En este sentido, son muchas las firmas españolas que, en el marco del tratamiento de aguas y energías renovables, han encontrado su hueco en Australia. “Las empresas españolas de infraestructuras y renovables se están labrando una reputación en el país. Sin duda, la colaboración y el desarrollo de proyectos en este campo entre compañías de ambos países aportará soluciones eficaces a este problema casi endémico”, señala Michelle Wade, responsable de AUSTRADE en Madrid.

Otro de los grandes problemas de Australia es la falta de mano de obra, a pesar de que las cifras de inmigración continúan aumentando cada año. Este fenómeno se aprecia de forma significativa en función de las regiones del país, que experimentan diferentes grados de desarrollo económico. Algunas empresas españolas sobre el terreno ya comienzan a sentir sus consecuencias. Xavi Rius, director de la filial de Agromillora en el país, apunta que en Australia “junto con el tema del agua, la falta de mano de obra es ya evidente, especialmente, en los sectores en los que la cualificación no es un requisito indispensable”.

El Gobierno actual ha fijado entre sus objetivos a medio plazo el seguir incrementando el grado de desarrollo del país poniendo especial énfasis tanto en la productividad como en los sectores de construcción, infraestructuras e innovación, así como en la mejora de la calidad de los servicios públicos. Una de las primeras medidas del gabinete de Rudd ha sido la adhesión al Protocolo de Kioto, una nueva oportunidad de negocio que no debe ser pasada por alto.

Viejos lobos de mar
La política exterior australiana a lo largo de los últimos años ha estado marcada por un cambio en el eje de sus relaciones. Si desde la década de los 50 se focalizaron los esfuerzos en construir una estrecha relación con EE UU, el deseo de desarrollar nuevas relaciones con Asia y Pacífico subsiste en el poso de las actividades diplomáticas del país. A través de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y el Foro de las Islas del Pacífico, Australia está potenciando su papel en Asia sin olvidar sus vínculos más tradicionales con Europa.

Esta situación se está traduciendo en que sus socios comerciales más importantes sean: Japón, China, EE UU, Corea del Sur y Nueva Zelanda. Desde el Viejo Continente, Francia, Italia, Grecia, Alemania y el Reino Unido han demostrado con creces saber hacerse un hueco en el mercado australiano.

Una vuelta por el centro de Sídney delata la presencia, cada vez más notable, de firmas españolas. Los australianos, aún con dificultades, comienzan a reconocer las enseñas de la península. La compañía de ropa y complementos Mango, con sede en las galerías Queen Victoria -al igual que la marca de zapatos Camper- ha inundado los escaparates de sus establecimientos en el país con fotografías de su imagen para esta temporada: la actriz Penélope Cruz. Otras firmas como Loewe también parecen encontrar su nicho de mercado a pesar del alto grado de penetración de las casas italianas y francesas de alta costura.

Ana Mercadillo, responsable de la distribuidora de zapatos y complementos Espaus International, detalla con precisión el perfil del consumidor australiano: “Por norma es menos consumista que el europeo; está dispuesto a pagar por la calidad pero no a cualquier precio. En el caso de los zapatos, el producto se encarece en un 72% y hay que explicarle detalladamente por qué no es lo mismo una zapatilla de supuesto esparto de China que una auténtica de Aedo”. Mercadillo, que lleva cinco años importando zapatos de primeras marcas españolas, abrió en 2006 su propio establecimiento en Sídney, Deseo: “Antes de la introducción del euro estaban presentes en el mercado muchas más marcas españolas. Ahora, con una moneda tan fuerte y la competencia china -que en el caso del mercado australiano es demoledora- solo sobreviven las que, aun siendo caras, mantienen la mejor relación calidad-precio”.

En este sentido, Mónica Brun, analista de mercado de la Ofecomes de Sídney, no duda en poner los puntos sobre las íes: “Los aranceles para textil, calzado y automóvil son los más elevados. Estamos hablando de un mercado en el que se exigirá exclusividad y cuyos pedidos serán, con carácter general, de menor cuantía que los de otras regiones pero, en el que la alta calidad y el diseño están muy bien valorados”. En conclusión: Australia es un mercado que, sin duda, merece la pena, pero hay que saber estar.

Michelle Wade, se atreve a lanzar un último desafío: “No es posible que los españoles, descubridores y navegantes por naturaleza, utilicen como excusa la distancia para no acudir al mercado australiano. Australia no está lejos para los franceses, no está lejos para los alemanes y no está lejos para los italianos, ¿por qué para los españoles sí?”.

Los primeros en arribar
AGROMILLORA
Este vivero catalán seleccionador, dedicado a la producción y comercialización de plantones, lleva más de seis años en Australia, en concreto en Australia Meridional. Ha centrado su negocio en la venta de plantas de olivo, reconoce que su cartera de clientes aún es pequeña y que las expectativas de su sector en el país “dependerán, en gran medida, de cómo evolucionen las necesidades de agua y la sequía de la isla”.

Agromillora, que está también presente en EE UU, Brasil, Chile, Marruecos y Túnez, mantiene que el cliente australiano valora “la seriedad, la buena relación calidad/precio y la honestidad”.

ORO DEL DESIERTO
Casi sin quererlo, esta empresa familiar andaluza especializada en aceite ecológico, se está introduciendo en el campo de la distribución gourmet.

“En 2007, Australia representó para nosotros un 1,5% de nuestra facturación, concentrándonos en la vía gourmet. Para crecer más, habría que dar el paso a una relación con otros importadores de mayor volumen u otro tipo de distribución para complementar, como el canal HORECA, cuyos volúmenes ya son determinantes en otros mercados”, concluye Alonso, responsable comercial de la empresa.

ROCA
Hace nueve años la presencia de Roca en Australia se llevó a cabo, para promover y desarrollar los negocios en una de las pocas zonas del mundo donde no tenían aún una implantación industrial.

En la actualidad, la firma produce y distribuye con éxito productos de porcelana sanitaria, bañeras y pavimentos a todo el país.

SICE
En estos momentos, está diseñando dos proyectos de peaje, uno para la empresa concesionaria EastLink y otro para la futura autopista de Brisbane AirportLink.

El secreto de SICE ha sido conseguir un gran abanico de clientes entre los que se encuentran las principales constructoras del país: Thies, John Holland o Leighton Contractors.

TIPSA AUSTRALIA
Enfocada hacia la fabricación y comercialización de mangueras para minería, agricultura y equipos contra incendio, esta empresa, con más de doce años de presencia en Australia, disfruta de una sólida reputación en su sector.

Australia en cifras

Documentación
Australia. Your competitive edge
Invest Australia, Australian Government, 2007, 58 págs.; en inglés.

Country Report: Australia
The Economist Intelligence Unit (EIU), abril 2007, 28 págs.; en inglés.

Country Profile: Australia
The Economist Intelligence Unit (EIU), 2007, 48 págs.; en inglés.

Ficha País: Australia
Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), 2007, 4 págs.