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La primera etapa del proceso de internacionalización de la franquicia española se ha culminado con éxito. Aunque hayan salido con cierto retraso a los mercados exteriores, las enseñas españolas han sido capaces de protagonizar desde mediados de los 90 un salto cualitativo y cuantitativo sin precedentes.
En un sector que crece con fuerza, dinámico y en el que la competencia es cada vez mayor, la oportunidad para ellas reside en diversificar mercados y líneas de negocio. Cadenas consolidadas y enseñas con potencial están obligadas a asumir el reto.
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