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Dónde has estado, pregunta la madre. Por ahí, responde su hijo adolescente. Este diálogo se reproducía en innumerables hogares las noches de viernes y sábado. Entonces, los primeros escarceos nocturnos de los hijos dibujaban en la mente de los padres imágenes atroces de alcoholismo, drogadicción y desenfreno orgiástico. Sin embargo, este mismo esbozo de conversación se repite ahora en otras circunstancias. Miremos a los padres acercando el oído a la puerta cerrada de la habitación donde su hijo lleva encerrado varias horas. Sólo escuchan el clic del ratón y un rítmico tecleo. Su hijo está conectado a Internet y, como todos los padres saben, la red es, ante todo, un espacio dedicado a la perdición: ¿estará apostando dinero en un casino?; ¿entrará en foros que fomentan la anorexia?; ¿se dedicará a chatear con adultos?; ¿estará abandonándose a prácticas poco virtuosas en vez de hacer los deberes de matemáticas?; ¿para qué me pidió aquella webcam como regalo de cumpleaños?.
Para seguridad de tantos progenitores angustiados, la empresa española Optenet ha creado el software de control parental Web Filter 9.4.1, el cual, desde ahora, velará también por la tranquilidad de las familias francesas, ya que cuatro de los más importantes proveedores de Internet del país galo han escogido este programa para incluirlo en sus ofertas. JAVIER FERNÁNDEZ
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