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El destino de los valientes |
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En la Federación Rusa casi todo es complejo. “Nadie puede cambiar el statu quo porque ya está establecido. Hay que aceptar las reglas del juego”, afirma con rotundidad el asesor jurídico español establecido en Moscú José María Gutiérrez. Es necesario conocer bien un mercado particular, de análisis difícil y en el que hay que trabajar siguiendo las pautas establecidas. Intentar imponer un sistema foráneo es tan poco operativo como esperar que te entiendan usando el verbo erróneo. Y “para tener éxito es imprescindible encontrar un buen socio local, la empresa española tiene que invertir tiempo en unirse a un partner de confianza. Tú solo estás condenado a un fracaso categórico”, añade. A pesar de las dificultades, hacer negocios en Rusia no sólo es posible sino que además es más rentable que en otros destinos de exportación. Como afirma el director comercial de la filial rusa de Simon Holding, Roman M. Zelin, en Rusia “los márgenes de beneficio son hasta 10 veces más elevados que en Europa occidental”. Según él, el mercado europeo del material eléctrico está ya muy repartido y estabilizado, mientras que en Rusia la construcción se acelera a ritmos próximos al 10%, según las estadísticas oficiales.
La principal debilidad de la economía rusa es su escasa diversificación, su excesiva dependencia de los recursos naturales. La producción de materias primas supone un 60% del total de la producción industrial. El aumento del consumo y el crecimiento de la economía dificultan la contención de la inflación. Los precios se revalorizaron un 10,9% en 2005 y el pronóstico para el próximo ejercicio prevé un repunte del 11,9%. En el sector exterior, las negociaciones para el ingreso de Rusia en la OMC, todavía no han llegado a su fin (ver El Exportador Digital nº 41 y nº 67). La última previsión apunta a mediados de 2006 como fecha de ingreso, pero podría posponerse hasta 2007. El viaje continúa. La siguiente escena transcurre en el metro, un auténtico palacio neoclásico subterráneo. Todos empujan y son empujados, pero hay una disciplina absoluta y nadie protesta. En el metro todos son iguales, en la realidad no es así. “La sociedad rusa todavía está muy polarizada, hay mucha distancia entre los que tienen mucho dinero y los que no tienen nada y entre ambos extremos hay un gran desierto”, afirma Carlos Gómez, consejero jefe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Moscú. Pero esta situación evoluciona. “Un 30% de la población rusa está en condiciones de acceder al consumo”, afirma Jordi Batlló, director de la filial rusa de la compañía de sanitarios Roca. “Hay que desdramatizar la situación rusa actual y hay que ponerla en el sitio que le corresponde. El nivel de vida es próximo al de Turquía o Argentina, por debajo del de Chile, pero muy por encima del de Brasil. Es cierto que sufre ciertas inestabilidades que tiene que superar, pero en los últimos años Rusia ha hecho un progreso importante”, declara Luis Pareja, director de la oficina de representación del BBVA en Rusia. Rusia se está apresurando por establecer un marco legislativo que dé respuesta a las nuevas necesidades económicas y comerciales del país, pero en ese proceso tan precipitado hay luces y sombras. La experiencia de Indra en Rusia es muy ilustrativa. “Las empresas domésticas del sector no eran competitivas, presionaron al Ministerio de Defensa y lograron que el control del tráfico aéreo pasara a ser considerado una cuestión de seguridad nacional, de modo que las empresas extranjeras no podían intervenir. Conseguimos demostrar que nuestro sistema no tenía competencia local, que era tecnológicamente más desarrollado y además contratamos dos subsistemas de empresas rusas. De este modo nos adjudicamos el contrato”, explica Carlos Oller, site manager de Indra en Rusia. “En Rusia hay un elevado grado de inseguridad jurídica. Además hay cambios constantes de normativa”, asevera Gutiérrez. Aunque matiza que la concreción práctica no es tan dura: “El legislador trata de mimar al inversor extranjero y de hacerle más sencillos los trámites. Las leyes tienen excepciones que flexibilizan su aplicación”. Esta última idea también la comparte José Montoro, consultor de gestión de proyectos de Ursa, la división de aislantes del Grupo Uralita. “El presupuesto está bastante descentralizado, en las regiones hay muchas facilidades a la inversión”. No todos consideran que el marco legislativo presente graves deficiencias. “A un país que no tenía ninguna ley mercantil en el año 2003, no se le puede acusar de que esté aprobando normas con rapidez”, declara Luis Pareja, y añade: “Es cierto que su marco jurídico todavía presenta limitaciones pero decir que no se ha hecho nada o que lo que se ha hecho es un desbarajuste es muy injusto”.
Sin embargo, Luis Pareja del BBVA no coincide con estas afirmaciones: “Cuando el importador es una empresa solvente, el banco local le concede el crédito”. Por su parte, Xavier Vidal afirma que “no existen aún suficientes herramientas para garantizar el cobro. Pero hay que destacar que el cliente ruso paga”. Yulia Drapezo, directora general de la empresa importadora de textiles para el hogar españoles Arte Domo, recomienda: “Los españoles están haciendo buenos productos pero tienen que invertir en imagen, en marca, y trabajar mucho y con compromiso antes de empezar a vender”. Hay que tener en cuenta que además Rusia se está lanzando al consumo como sinónimo de estatus. “La forma de demostrar lo que vales es teniendo éxito en los negocios y eso se refleja en los coches de lujo, la ropa de marca o en un cuarto de baño de último diseño”, dice Jordi Batlló, de Roca.
En Rusia, España se asocia a la benevolencia climática y tiene una imagen de ligero exotismo que convence. Cada año, 200.000 ciudadanos rusos escogen nuestro país como destino turístico, pese a disponer de opciones más económicas como Turquía o Egipto. Pero, ¿cómo se traduce esto en las relaciones comerciales? El aislamiento comercial en el que ha vivido Rusia, sumado a la escasa presencia de empresas españolas en el país, desemboca en un desconocimiento general de la oferta exportable que mantiene la realidad de la España moderna e industrializada sumida en un cierto anonimato. La percepción es desigual y confusa. Mientras que los bienes de consumo y los productos de alimentación tienen una imagen muy positiva, los productos industriales no están tan claramente asociados a la calidad.
(En la edición en papel de El Exportador, en la página 30, se destacan los sectores que pueden resultar más interesantes para las empresas españolas; en concreto, alimentación, bienes de consumo, energía, maquinaria y equipos, sector naval, transporte y turismo.)
Country Report: Russia Country Profile: Russia
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