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Delirios verticales |
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Coiper se ha especializado en la fabricación del cuerpo de las torres y todos sus componentes, como transformadores de energía y elevadores internos. El negocio de las aspas se lo han dejado a otras empresas como LM Glasfiber, firma danesa líder del sector cuya filial española, curiosamente, comparte polígono industrial con Coiper. Y es que el sector de la energía eólica está plagado de curiosidades y rarezas. Por ejemplo, España es el segundo país del mundo en potencia instalada, sólo por detrás de Alemania. Otra singularidad: Coiper ha alcanzado una posición destacada en el sector de la fabricación de torres eólicas en tan sólo siete años. ¿Sorprendente? Pues bien, conocer los auténticos orígenes de esta compañía aún lo es más. Hace treinta años, los hermanos Franco -Raúl y Tomás-, siendo unos chavales, abrieron un taller de carpintería metálica en un bajo de Ponferrada, donde trataban el aluminio para hacer cerrajería y cerramientos para viviendas. El negocio funcionó bien, así que, en seguida, llevaron a cabo su primera evolución y comenzaron a soldar estructuras metálicas para la industria local, ya bajo la denominación de Construcciones y Montajes del Noroeste, Comonor. “Nuestra primera nave industrial era muy pequeña y la tuvimos que levantar por trozos”, comenta Raúl Franco, presidente de Comonor y de Coiper, empresas madre e hija, que comparten los mismos administradores, la sede, los terrenos para almacenaje y cuyos límites a veces parece que se diluyen. Años más tarde, Comonor crecería y se desplazaría al polígono de Cabañas Raras, a nueve kilómetros de Ponferrada, a una fábrica de 10.000 metros cuadrados donde se convertiría en un fabricante integral de todo tipo de estructuras metálicas, abarcando desde la ingeniería hasta el montaje. Hace tan sólo ocho años, Comonor duplicaría su tamaño para acoger el nacimiento de Coiper.
No obstante, la decisión de partir del Bierzo no puede ser retrasada por mucho más tiempo, debido a las propias necesidades de crecimiento de Coiper, que desbordan su capacidad de producción actual y, sobre todo, de transporte, para adaptarse a las nuevas necesidades surgidas por las nuevas tecnologías de aerogeneradores offshore. De todos modos, las actuales y mastodónticas instalaciones de Coiper en el Bierzo todavía pueden ofrecer muchos años de viabilidad, ya que su ritmo de producción es envidiable para el sector. De media, las calderas de Coiper escupen 35 nuevas secciones semanales, o lo que es lo mismo, unas 15 torres formadas por de tres a cuatro anillos gigantes, cuya base puede alcanzar un diámetro de 4,6 metros.
Pese a las incertidumbres sobre el destino final de las torres de Coiper, Raúl Franco asegura haber preparado concienzudamente la salida al exterior de sus empresas. “La exportación no es un tema de hoy para mañana, sino de ir mirando. Hemos hecho estudios muy importantes de los países a los que nos estamos dirigiendo”, como es el caso de Francia y Túnez, donde Comonor tiene proyectadas sendas naves industriales, o Angola, país en el que va a construir un centro sanitario. Para preparar esta salida al exterior, tanto Coiper como Comonor han contado con el apoyo del plan PIPE. “Nos ha aportado nociones sobre muchos aspectos que desconocía en temas internacionales. El asesor ha tenido un papel importante, sobre todo en la creación de contactos, que nos serán de utilidad cuando tengamos listas las instalaciones y la capacidad productiva”. Desde que Coiper se mudó al polígono de La Llanada hace cuatro años, su antigua nave pasó a trabajar para Comonor, gracias a lo cual, ahora está preparada para doblar la producción y para afrontar el incremento de pedidos desde los mercados exteriores. La compañía eólica aún está desarrollando el programa; la de estructuras metálicas ya lo ha finalizado y se ha adherido al Plan de Seguimiento PIPE 2000. Su próximo paso con el ICEX va a ser su adhesión al programa PIPEnet, cuyo objetivo es mejorar la imagen de la empresa en Internet y lograr que su página web sea una herramienta más para los clientes. “La primera impresión que se recibe de una empresa, la proporciona Internet”, afirma Raúl Franco. Para Coiper y Comonor la imagen corporativa en la red es un refuerzo fundamental del nombre que se han creado a través del boca a boca entre sus clientes y “gracias a los contactos hechos en las misiones comerciales, directas o inversas, organizadas por el ICEX y por las Oficinas Económicas y Comerciales de España en el extranjero. Esto hace que te vayan llamando en un goteo constante”. Resultado de estos viajes, Comonor consiguió fructíferos contactos con varios talleres de México, a los que se ha asociado, para que se encarguen de montar las estructuras que envían desde Ponferrada, de entregarlas a sus clientes y de la facturación de los pedidos.
De la misma manera, los clientes de Coiper están todavía lejos de renovar los primeros parques eólicos que instalaron en Europa hace más de una década. Raúl Franco cree que todavía no ha llegado este momento, ya que éstos están empezando ahora a dar beneficios, tras su largo tiempo de amortización. Sin embargo, de cara al futuro su renovación “supondrá una gran oportunidad de negocio”. Seguramente, las rápidas mejoras tecnológicas servirán de acicate para acelerar este proceso de renovación, ya que “la potencia de los aerogeneradores se ha triplicado en tan sólo ocho años y ahora se necesitan vientos menos fuertes para mover los molinos”. La respuesta de Comonor y Coiper para enfrentarse a estas vicisitudes es ofrecer un buen servicio posventa que mitigue la lejanía con el comprador. Franco asegura no tener problema en desplazar a algún técnico para solucionar los problemas que surjan, aunque, “hasta el momento, esto no ha sido necesario porque cuidamos más la calidad del producto que exportamos, le damos una vuelta más a las torres para asegurarnos que están en perfectas condiciones”. Para Coiper ésta es la mejor solución, ya que, por el momento, no considera conveniente realizar inversiones productivas enfocadas a un mercado determinado. En este sentido, Estados Unidos sería, probablemente, el lugar más interesante para abrir una planta, debido al gran potencial que tiene este mercado eólico, aún por desarrollar. Sin embargo, Raúl Franco cree que dar el paso a la inversión en esta zona es prematuro, ya que en EEUU no existe un plan eólico a largo plazo. “Abrir una fábrica es aventurarse, ya que un proyecto lleva mucho tiempo y Estados Unidos no nos ofrece la seguridad suficiente”. Así que de momento, las dos empresas continuarán atendiendo sus pedidos internacionales desde la tierra en las que nacieron: el corazón del Bierzo. MANUEL PÉREZ BELLA
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