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PRIMEROS PASOS... COMONOR-COIPER
Delirios verticales | 1 | 2 |


Enhiesto surtidor de sombra y sueño, que acongojas al cielo con tu lanza”. Estas memorables palabras las dedicaba Gerardo Diego a los cipreses de Silos en uno de sus Versos humanos. Hoy día los “mástiles de soledad” que citaba el poeta han sido sustituidos por modernas torres eólicas que se erigen firmes por la silueta de montes y lomas de España y Europa y que llevan marca española. Coiper, desde su sede en Ponferrada, es un destacado fabricante de estas torres que, probablemente, le volverían a provocar “delirios verticales” a Gerardo Diego.

Raúl Franco

Coiper se ha especializado en la fabricación del cuerpo de las torres y todos sus componentes, como transformadores de energía y elevadores internos. El negocio de las aspas se lo han dejado a otras empresas como LM Glasfiber, firma danesa líder del sector cuya filial española, curiosamente, comparte polígono industrial con Coiper. Y es que el sector de la energía eólica está plagado de curiosidades y rarezas. Por ejemplo, España es el segundo país del mundo en potencia instalada, sólo por detrás de Alemania. Otra singularidad: Coiper ha alcanzado una posición destacada en el sector de la fabricación de torres eólicas en tan sólo siete años. ¿Sorprendente? Pues bien, conocer los auténticos orígenes de esta compañía aún lo es más. Hace treinta años, los hermanos Franco -Raúl y Tomás-, siendo unos chavales, abrieron un taller de carpintería metálica en un bajo de Ponferrada, donde trataban el aluminio para hacer cerrajería y cerramientos para viviendas. El negocio funcionó bien, así que, en seguida, llevaron a cabo su primera evolución y comenzaron a soldar estructuras metálicas para la industria local, ya bajo la denominación de Construcciones y Montajes del Noroeste, Comonor. “Nuestra primera nave industrial era muy pequeña y la tuvimos que levantar por trozos”, comenta Raúl Franco, presidente de Comonor y de Coiper, empresas madre e hija, que comparten los mismos administradores, la sede, los terrenos para almacenaje y cuyos límites a veces parece que se diluyen.

Años más tarde, Comonor crecería y se desplazaría al polígono de Cabañas Raras, a nueve kilómetros de Ponferrada, a una fábrica de 10.000 metros cuadrados donde se convertiría en un fabricante integral de todo tipo de estructuras metálicas, abarcando desde la ingeniería hasta el montaje. Hace tan sólo ocho años, Comonor duplicaría su tamaño para acoger el nacimiento de Coiper.

Renovarse o morir
La nueva empresa de los Franco se desarrolló muy deprisa, al igual que el sector eólico en Europa. Por ello, en seguida se tuvo que tomar la decisión estratégica de mudar a Coiper a una ubicación más espaciosa. Se necesita mucho terreno para levantar una factoría con capacidad para construir los nuevos modelos de torres eólicas y con espacio suficiente para almacenar la producción. “Hace ocho años había muchas empresas en el sector. Las que no han tenido capacidad para crecer y fabricar torres de mayor tamaño y potencia, han tenido que desaparecer”, comenta Raúl Franco al volante de su coche, mientras serpentea entre las titánicas estructuras tubulares. “Nosotros mismos, si nos hubiéramos quedado en la nave antigua, ahora no podríamos fabricar más que los tramos superiores. Habríamos muerto”. Para ello, y ante la incredulidad del Ayuntamiento de Ponferrada, Raúl Franco decidió allanar una montaña para construir su flamante fábrica de torres eólicas y una enorme campa donde almacenan cientos de cuerpos de torres eólicas. No había suficiente suelo industrial en el municipio y el fundador de la compañía se resistía a marcharse.

No obstante, la decisión de partir del Bierzo no puede ser retrasada por mucho más tiempo, debido a las propias necesidades de crecimiento de Coiper, que desbordan su capacidad de producción actual y, sobre todo, de transporte, para adaptarse a las nuevas necesidades surgidas por las nuevas tecnologías de aerogeneradores offshore. De todos modos, las actuales y mastodónticas instalaciones de Coiper en el Bierzo todavía pueden ofrecer muchos años de viabilidad, ya que su ritmo de producción es envidiable para el sector. De media, las calderas de Coiper escupen 35 nuevas secciones semanales, o lo que es lo mismo, unas 15 torres formadas por de tres a cuatro anillos gigantes, cuya base puede alcanzar un diámetro de 4,6 metros.

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