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DEMOSTRAR LA CALIDAD
Infraestructura de la calidad
Aparecen las barreras técnicas


Un estado moderno que no tenga este tipo de infraestructura no es nadie en el comercio internacional, ya que sus empresarios no podrán demostrar su calidad de manera efectiva y creíble.

Sólo las grandes empresas multinacionales tienen capacidad para poder tener sus propios laboratorios con los cuales medir, adaptar y demostrar su calidad. Pero el tejido industrial de casi todos los países está formado por empresas tipo pyme, las cuales han de recurrir a entes públicos o privados de reconocido prestigio internacional para poder demostrar la calidad.

Vigilar al vigilante
En el caso español, la infraestructura de la calidad viene definida por el Real Decreto 2200/1995. El Estado reconoce directamente a dos organismos privados, sin ánimo de lucro:

La acreditación es el procedimiento por el que una entidad autorizada reconoce formalmente que un organismo es competente para desarrollar cualquiera de las tareas específicas de inspección, certificación, control, ensayos y auditorías de la calidad. Simplificando mucho, diríamos que la acreditación consiste en vigilar a la vigilante.

Según esta definición, la ENAC no actúa directamente sobre las empresas sino sobre organismos que, éstos sí, actúan sobre las empresas.

Con la acreditación se intenta evitar lo que podríamos llamar doble imposición técnica, y así un certificado de origen que esté realizado por una entidad acreditada tendrá aceptación en muchos mercados exteriores sin que sea necesario repetir el proceso de certificación en el mercado de destino.

Hay que tener en cuenta un factor importante: no todos los laboratorios u organismos de certificación están acreditados. Una empresa que desee internacionalizarse deberá tener cuidado en actuar con organismos que sí lo estén, porque así se le facilitará su acceso a los mercados extranjeros.

En este sentido, la confianza de los mercados internacionales en la acreditación se basa en que los procesos y criterios por los que actúan los diferentes organismos de acreditación nacionales son los mismos. En el caso concreto de Europa, estos organismos han constituido la European Cooperation for Accreditation (EA), que, a su vez, ha firmado acuerdos multilaterales con diferentes instituciones mundiales de acreditación.

Sistemas de gestión de la calidad
Hasta ahora hemos hablado de la calidad en lo que concierne al producto o servicio, pero la calidad no queda relegada a este nivel. Los procedimientos de certificación u homologación, cada vez más, implican el control de la calidad de las empresas, comprobando sus técnicas, controles, registros, etc.; en una palabra, comprobando que la empresa tenga un sistema de gestión que, hasta cierto punto, asegure que la producción tendrá un nivel de calidad sostenido.
 

El salto cualitativo es grande: se supera la vigilancia del producto y se pasa también al control de la propia empresa, y el mejor control que se puede hacer es por medio de una certificación. Fácilmente se comprende que todo esto ha sido uno de los factores que más han contribuido al éxito de las certificaciones de sistemas.

Lo que se certifica es que la organización ha implantado un sistema de gestión de la calidad. En este proceso nos encontraremos con dos fases no necesariamente relacionadas:

  • La primera sería la implantación del sistema de gestión.
  • Y la segunda fase consistiría en certificar que ese modelo de gestión se ajusta a los criterios elegidos.

Hay organizaciones que piensan que lo importante es implantar el sistema, pero que la certificación no es más que un papel. Sin embargo, muchas administraciones, en sus pliegos de contratación de obras de grandes proyectos, la exigen como condición sine qua non para poder presentar la licitación y ni que decir tiene que cada vez más los clientes (empresas) la solicitan para poder contratar y hacer negocios.

Así pues, vemos que, actualmente, para poder tener éxito comercial hay que actuar con calidad demostrada a los dos niveles:

  1. Calidad del producto.
  2. Y calidad de gestión de la empresa u organización.

La calidad demostrada se convierte así en un poderosísimo factor de marketing y en numerosas ocasiones es exigida de manera obligatoria.

(En la versión en papel de El Exportador, diferentes empresas y organizaciones españolas ofrecen su opinión sobre los sistemas de gestión de la calidad.)