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ISRAEL
La otra orilla | 1 | 2 |


En el extremo opuesto del Mediterráneo espera al empresario español una economía que en los últimos 20 años ha sabido madurar, desarrollarse y diversificarse de manera sorprendente con una única baza: un potencial humano altamente cualificado.

Israel le ha ganado la mano a una realidad que no le era favorable. Su territorio es pequeño y desértico en gran parte; sus recursos naturales, escasos; su población, reducida y muy heterogénea, y los problemas de seguridad del país y de la zona, importantes. Pero sobra talento y se ha aprovechado.

Atrás quedan los tiempos en que la agricultura y las industrias básicas eran su principal medio de subsistencia.

“El Estado ha dedicado enormes esfuerzos a educación e I+D y supera la inversión media de la UE y de los países de la OCDE”, apuntaba Leopoldo Ceballos, consejero económico y comercial de la Embajada de España en Tel Aviv, durante un seminario sobre oportunidades de cooperación empresarial celebrado en Madrid el pasado noviembre.

En la actualidad, bienes industriales, especialmente equipos de comunicaciones, software, equipos médicos y tecnologías agrícolas encabezan las exportaciones israelíes.

Si en un principio el desarrollo de tecnologías se centraba principalmente en usos militares, gran parte de ese potencial humano se unió a un espíritu empresarial innovador, para convertir la economía de Israel en una economía basada en el conocimiento.

Según el consejero español, entre las causas de este notable desarrollo destaca el incremento de la inmigración desde finales de los 80, que aumentó la población del país en un millón de habitantes llegados de la desmembrada URSS, Europa del Este y países sudamericanos.

Además de esa transformación de la economía agraria en industrial y de servicios, y del desarrollo de la alta tecnología e I+D, el Gobierno inició un proceso de liberalización económica, privatización y desregulación.

Así, unas políticas monetarias y fiscales más que favorables y el aumento de la inversión extranjera, junto con el apoyo oficial a emprendedores, acabaron de aupar un rápido proceso de crecimiento que, en menos de diez años, incrementó la renta per cápita del país en más de un 50% y redujo el desempleo al 9%.

Tiempos difíciles
Pero la bonanza tropezó con varios escollos en el otoño de 2000 y el país se ha estancado en una crisis económica de la que, tímidamente, parece irse recuperando desde mediados del año pasado.

Una vez cerrado el balance de 2003, todo parece indicar que se acercan tiempos mejores. La economía mundial ha iniciado un proceso de recuperación y, con ella, la israelí. Así, pese a que la situación geopolítica no ha mejorado en el último año, el repunte del sector de las telecomunicaciones ha repercutido positivamente en el país.

Al término de 2003, el crecimiento en términos reales alcanzó un 1,3% y las previsiones para 2004 ya estiman un aumento del PNB del 3,8%, según The Economist Intelligence Unit.

Entre los síntomas esperanzadores, destaca que Coface, compañía aseguradora de riesgos, ha borrado a Israel de la lista de observación en la que lo había colocado en 2003. Según informaba a finales del mes pasado Business Data Israel, “entre los principales factores que explican esta decisión están la mejora de la evolución económica, el aumento de los ingresos por impuestos, la situación económica más robusta de bancos y varias grandes empresas, y el éxito alcanzado por la reforma del sistema fiscal”.

Sectores de vanguardia
Las empresas de telecomunicaciones y de transmisión de datos del país son pioneras en tecnología y líderes del mercado global. (Ver mapa). Destaca, además, la actividad de la industria de capital-riesgo para inversión en nuevas empresas del sector.

Su propia historia ha obligado a Israel a especializarse en planificación, desarrollo y fabricación de sofisticados sistemas de seguridad de tecnología punta y en la búsqueda de soluciones integrales. En este sector, destacan los productos de seguridad en materia de aviación civil.

Otros sectores punteros destacables son la tecnología médica y la biotecnología.

Por último, cabe mencionar las industrias del diamante, piedras preciosas y joyería, cuyas exportaciones se han visto especialmente afectadas por la recesión de la economía mundial.

Investigación y desarrollo
Según datos de la OCDE, en 2002, la inversión en I+D civil de Israel fue la más alta del mundo ese año.

En este campo de actividades, la economía israelí está muy abierta a la cooperación internacional. El país ha firmado acuerdos bilaterales con EEUU, Reino Unido, Canadá, Austria, Bélgica, Francia, Países Bajos, Portugal, la India, Corea y Singapur, así como con España.

Israel participa en el programa europeo Eureka para el apoyo a la I+D cooperativa en el sector industrial, y es el único socio no europeo asociado plenamente al VI Programa Marco de la Unión Europea (ver El Exportador Digital, nº 65), al que se espera que, hasta 2006, contribuya con 191,9 millones de euros.

Durante la presentación del programa en Bruselas el pasado 10 de junio de 2003, el comisario europeo de Investigación, Philippe Busquin, confiaba en que “el nuevo acuerdo facilitará el diálogo entre árabes e israelíes. La investigación es un ámbito donde las relaciones y la cooperación pueden superar las barreras políticas y culturales”.

Este mismo año, el 17 de marzo, se alcanzó en Jerusalén un acuerdo sobre la participación del Estado de Israel en el programa Galileo. Si este acuerdo se aprueba formalmente ante el Consejo de Transporte de la UE, el país participará económicamente en el programa.

Todo este marco de cooperación Israel-UE se redondea, más allá de la cooperación científica y técnica, con el Acuerdo Euromediterráneo de Asociación que, desde 1995, favorece la creación de una zona de librecambio entre los países miembros y los de la orilla sur del Mediterráneo. Si bien falta negociar la liberalización recíproca en el comercio agrícola, desde la Comisión Europea se habla ya de un nuevo proyecto bajo el nombre Wider Europe, que vendría a permitir la participación de los países mediterráneos en el mercado interior europeo.

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