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FOCO
Formación de empresarios en Japón y Corea  

Es grande la distancia que nos separa de la cultura oriental, no sólo geográficamente o en el aspecto idiomático, sino también en cuanto a los hábitos sociales y en la manera de enfocar nuestros contactos con empresarios asiáticos.

Precisamente esos obstáculos son los que quiere eliminar la Comisión Europea con el Executive Training Programme (ETP), unas becas dirigidas a ejecutivos de alto nivel de la UE, comprendidos entre los 25 y 37 años, a los que se les financia un programa de formación en Japón o Corea, que incluye el aprendizaje del idioma y la asistencia a seminarios, además de una última fase de prácticas empresariales en el país correspondiente.

Este programa fue creado en 1979 por la Comisión Europea con el respaldo del Parlamento Europeo. Tras el éxito de la experiencia en Japón, se decidió iniciar otro programa de becas similares dirigidas a Corea del Sur.

La idea es incentivar el intercambio comercial de las compañías europeas con socios japoneses y “dotar a las empresas de un experto que sirva de enlace para las relaciones entre la compañía y el mercado asiático”, comenta Cristina Olleros, representante de la empresa consultora de recursos humanos SHL, encargada de la selección de los candidatos españoles.

Objetivo asiático
Japón es la segunda economía mundial por detrás de Estados Unidos.

Así, Vicente Juárez, de la empresa Isocarne, participante en el programa ETP a Japón, se pregunta “¿qué empresa con vocación exportadora no quiere vender en un mercado más grande que Francia y Alemania juntos?”. Y resalta que otra de las ventajas del mercado japonés es que es “bastante homogéneo”.

Por su parte, Corea del Sur también ofrece a los empresarios opciones de comercio importantes, con un mercado muy dinámico de más de 48 millones de habitantes.

Lo que se ofrece
La Comisión Europea financia el 100% del programa ETP, que incluye:

  • un curso previo a la realización del viaje,
  • los costes de la matrícula,
  • un programa de seminarios,
  • una indemnización por traslado y
  • una beca para cubrir los gastos de la estancia.

Sin embargo, debido al elevado nivel de vida en Tokio y Seúl, el programa establece la necesidad de que la empresa patrocinadora aporte una contribución económica adicional.

El programa ETP para Japón tiene una duración de 18 meses. El de Corea del Sur, nueve.

Inversión de ida y vuelta
En el ámbito personal, Juan Carlos Martín López-Delpan, de la compañía Recreativos Franco, destaca tras su participación en el programa, que éste “te hace sentir orgulloso del modo en que te manejas en una nueva cultura, un nuevo idioma o entorno”. Una visión que comparte Vicente Juárez, para quien “la experiencia ha sido única, un reto de adaptación y aprendizaje que ha supuesto una oportunidad para entender una forma diferente de hacer negocios y enfocar la vida”.

Pero los beneficios de las becas ETP, aunque son numerosos desde el punto de vista personal para los participantes, también revierten en las empresas. Para ellas, los resultados se perciben en un plazo medio de tres años después de la participación en el programa, que es el período a partir del cual SHL estima que las compañías comienzan a obtener rentabilidad económica sobre la inversión inicial.

Isocarne, en concreto, destaca que el programa les permitió “desarrollar lazos comerciales con empresas importadoras de carne y, algo más importante, sin depender de los traders japoneses”.

A pesar de que las empresas no siempre consideran estas becas como una inversión que dará sus frutos a medio o largo plazo, la Comisión Europea piensa que lo idóneo es que las compañías envíen a personas que vayan a quedarse durante muchos años en la empresa.

Documentación
Ficha país de Japón
ICEX, 2004

Ficha país de Corea del Sur
ICEX, 2002