PRIMEROS PASOS … ALANCITY S.A.
Idiomas al teléfono  


Etienne Gillard desborda entusiasmo y determinación al hablar del proyecto en el que se embarcó hace apenas tres años; entonces, septiembre de 2000, abría sus puertas Alancity (A language city), una consultoría concebida para ofrecer un servicio integral a empresas en el ámbito de los idiomas. Sus arquitectos, todos profesionales con una dilatada experiencia en el sector, cimentaban esa propuesta sobre los pilares de la traducción, la interpretación y, fundamentalmente, la formación. “El mundo de los idiomas es muy amplio y, aunque nosotros intentamos cubrir todos los tramos, somos especialistas en ése”, subraya Gillard como director general de la firma madrileña. En este sentido, asegura, “nuestro planteamiento es bastante diferente al de una academia, por eso nos atrevemos a llamarnos consultoría. Realizamos un análisis de las necesidades formativas de la compañía, del perfil lingüístico de cada empleado, y del puesto que ocupa y, en función de los resultados, diseñamos una clase personalizada”. Primer capítulo de un manual de actuación con el que pretenden desmarcarse de la competencia y aportar a sus clientes la máxima “eficacia y calidad”.

Lección primera: soluciones a medida
Partiendo de ese estudio previo, y dado que “nadie tiene los mismos conocimientos, interés o capacidad de aprendizaje de un idioma”, Alancity despliega su amplio abanico de soluciones, que incluye clases presenciales y por teléfono (impartidas siempre por profesores nativos), cursos interactivos y seminarios monográficos, y aconseja la más adecuada en cada caso. Y ello porque, según Gillard, “para una empresa que, por ejemplo, exporta ordenadores, la típica clase ‘Hoy vamos de compras’ no tiene sentido, lo que necesita es que los empleados mejoren su inglés para vender más, ése es el objetivo de la inversión que hacen”.

Tras la puesta en marcha e implementación del plan formativo, su servicio se completa con la elaboración de un informe mensual de seguimiento, y una evaluación pedagógica al final de cada ciclo, “en la que se detalla el nivel inicial, nivel alcanzado, temario estudiado, vocabulario adquirido, gramática, estructura de frases, pronunciación, etc.”. De esta forma, “el cliente sabe exactamente lo que se está haciendo en todo momento. En eso somos una consultoría”, insiste el director general de Alancity.

Al hilo de esa declaración de principios surge, inevitablemente, una pregunta: ¿cómo ha afectado a la credibilidad de iniciativas como ésta el cierre de los centros de Opening, Brighton y Oxford English en España? “El revuelo que hay ahora mismo no nos toca directamente; de hecho, algunas de las empresas con las que trabajamos confiaron su formación en idiomas a esas academias hace cuatro o cinco años y, al cabo de un tiempo, dejaron de hacerlo porque se dieron cuenta de que les estaban vendiendo una ilusión: la ilusión de aprender”. Algo que, hablando desde la experiencia, no ve posible sin “esfuerzo, tiempo y dinero”.

Lección segunda: la calidad tiene un precio
Esa idea es, precisamente, la que Alancity trata de transmitir a los responsables de recursos humanos y formación de las empresas a las que presenta sus servicios. “Pensamos que el planteamiento de muchas es erróneo, porque lo que valoran es el precio, no la calidad”. Además, “a pesar de que la necesidad de hablar idiomas en España es idéntica a la de cualquier país europeo, hay menos voluntad. Por eso -constata- cuando les prometen la luna, que van a aprender sin estudiar pagando una cuota de 60 euros al mes, se apuntan sin dudarlo; sin embargo, cuando una firma como nosotros les dice: vais a pagar más y tendréis que poner mucha fuerza de voluntad, les cuesta aceptarlo. En mi opinión, si dispones de pocos recursos debes sacarles el máximo partido: ‘hay que ser rico para comprar barato’, como afirma un dicho francés; gastarse poco dinero en una formación mala creo que es malgastar”. Sobre todo, porque ese error de enfoque tiene sus consecuencias.

Según un estudio publicado recientemente por la consultora, el 72% de los directores de formación en idiomas opina que los ejecutivos españoles tienen un nivel de inglés bajo o muy bajo respecto a la media europea, el 44% piensa que las acciones formativas en este campo no dan respuesta a las necesidades reales de la empresa, aunque el inglés sea considerado imprescindible o muy importante en el 96% de los casos, y 2/3 tiene una mala opinión de los proveedores de idiomas que justifican, básicamente, por la falta de profesionalidad del profesorado. Un dato paradójico si tenemos en cuenta que son el precio y/o la flexibilidad los criterios que estos mismos encuestados consideran prioritarios a la hora de contratar un servicio, al margen de la valoración de los docentes.

Estas cifras no hacen sino confirmar que, en cuestión de idiomas, muchos países europeos nos llevan todavía la delantera. “En Francia -comenta Etienne Gillard- las empresas, por ley, tienen que destinar un 1,5% de su masa salarial a formación, por lo que los departamentos de recursos humanos tienen muchísimos fondos; al frente de estos departamentos se coloca a ejecutivos de altísimo nivel para que gasten de forma inteligente esa enorme suma de dinero. Entonces el discurso ahí no es cuál es tu precio sino cuál es la calidad de tu servicio”. La misma filosofía que comparten muchas de las grandes multinacionales instaladas en España, principales clientes de Alancity hasta la fecha; como muestra, basten sólo algunos nombres: Microsoft, Cisco Systems, American Express, Vodafone y 3M, entre otros. “Desde el principio nuestra voluntad ha sido dirigirnos hacia las empresas que exportan, que tienen una necesidad absoluta de hablar idiomas y se dan cuenta de la importancia que eso tiene para su negocio”.

Lección tercera: exportar formación
Lo que entonces no podían imaginar es que también pronto ellos se convertirían en una, tras descubrir, casi por casualidad, la existencia del PIPE 2000. “Fue un amigo, que también estaba participando en el programa, quien nos comentó: Oye, ¿sabéis que hay un sistema estupendo que te ayuda a exportar?”, recuerda Gillard. Dicho y hecho: en diciembre del año 2001 iniciaban la primera fase del programa y desde entonces las cosas han ido sobre ruedas. “Todo ha sido bastante rápido porque para crear la consultoría habíamos elaborado ya un business plan muy detallado. Gracias a él, cuando los consultores del ICEX vinieron a vernos ya teníamos respuestas a muchas de sus preguntas”. Con esta ayuda, pudieron constatar que sus ideas para la internacionalización de Alancity no iban en absoluto desencaminadas: “Sabíamos que nuestro futuro era Europa, donde, con nuestras clases por teléfono, podemos ofrecer la misma calidad que en Madrid, Barcelona o Sevilla, ciudades en las que tenemos alumnos, a un precio muy superior y por un coste casi idéntico”.

Una vez señalados los mercados objetivo (por tamaño y poder adquisitivo, Francia, Alemania, Benelux, Italia y Reino Unido), pasaron a definir la estrategia más adecuada para dar ese salto al exterior. “Nos dimos cuenta de que teníamos que introducirnos a través de representantes a comisión, porque los recursos con los que contamos son reducidos y no nos podemos permitir el lujo de montar sucursales en todos esos países ni de tener muchos empleados en plantilla”. En tan sólo cuatro meses, comenta complacido Etienne Gillard, han desarrollado una red de siete agentes: uno para Bruselas y Amsterdam, uno para Berlín y Hamburgo, otros tres en Londres, en Milán y en Roma, y dos en el centro de Francia (desde donde se encargan de París). “El perfil que buscábamos era bastante atípico: consultores o ex directores de recursos humanos de grandes empresas con mucha experiencia y cartera de clientes”.

 Evaluación continua
La colaboración con ellos no ha tardado en dar sus frutos. “Que en este corto plazo tengamos ya alumnos en dos compañías francesas y dos alemanas para mí es un éxito rotundo, teniendo en cuenta la crisis actual. Porque, ¿las empresas qué hacen en crisis? Recortar gastos de formación”. En voz baja, pero sin dejar de lado el optimismo, Gillard nos habla de un proyecto pendiente: “Cruzar el charco e ir a Estados Unidos, donde hay un mercado muy amplio para el español, aunque es un objetivo a medio plazo, para el año 2005 o 2006”.

Hasta ese momento, sus deberes tendrán que limitarse a Europa. Si las previsiones se cumplen, los contratos en el exterior alcanzarán pronto a los registrados en España, y con márgenes de beneficio bastante superiores. En vista de estas previsiones, no tienen más que buenas palabras para el PIPE: “Nos ha ofrecido apoyo y nos ha permitido contrastar nuestras opiniones con las técnicas del ICEX. Tenemos la juventud, que es una ventaja, pero nos faltaba la experiencia; el consultor nos ha aportado su visión y nos ha permitido sacar lo mejor de nosotros. ¿Qué puedo decir? Chapeau!”.
CHARO ALONSO RUBIO

La ficha
Nombre de la empresa: Alancity, S.A.
Año de constitución: 2000
Actividad: consultoría de formación en idiomas
Servicios: clases presenciales, clases por teléfono, cursos interactivos, traducción e interpretación
Idiomas: inglés, francés, alemán, italiano, portugués, neerlandés y español
Personal: 4 empleados y 20 profesores en plantilla
Facturación 2002: 300.000 euros
Cuota de exportación prevista 2003: 50%
Sede: García de Paredes 88, bajo dcha.
28010 Madrid
Tel.: 913 912 000
Fax: 913 912 001
e-mail: info@alancity.com
Web: http://www.alancity.com/