Otra
vez la misma canción. Desde que la escuché en la radio
no hago más que tararear sus estúpidas notas, día
y noche. Mi familia ya se la ha aprendido, mis vecinos la silban
en el ascensor, algunos de mis amigos se han contagiado, otros,
me evitan hace semanas. Y todo por una canción.
¿Y si le pregunto
a Polyphonic qué me pasa? Esta empresa catalana ya ha demostrado
que domina el lenguaje musical, inventando un software que calcula
las posibilidades de éxito de una canción, tras compararla
con las características de las melodías más
famosas de los últimos cincuenta años. De ahí,
una descorazonadora conclusión: los hombres nos repetimos,
nuestros éxitos musicales también. Como esta canción
en mi cabeza.
Parece que todos
saldremos ganando, sobre todo las discográficas, que apostarán
sobre seguro. Lo que no está claro es si hay esperanza para
la imaginación. Cada vida tiene su propia banda sonora, la
música es la compañera inseparable, a veces machacona,
de juegos, lágrimas y amores, ¿de verdad un ordenador
podrá calcular la emoción? Desde luego, no la que
esta cancioncilla causa en mí. ¡Reto a Polyphonic!.
ÁNGELA BERNAL
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