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Sorprendido se
quedaría Sandokan si viese el estado actual de su querida
Malasia. Y es que la Malasia de principios del siglo XX difiere
bastante de la que conocemos en el presente.

El caucho ha
perdido gran parte de su protagonismo en la agricultura del país,
siendo sustituido por el aceite de palma. Además Malasia
ya no es eminentemente agrícola: ahora los motores de su
economía son el petróleo, el gas natural y, sobre
todo, el sector eléctrico y electrónico.
Desde 1987,
Malasia es un país inmerso en un rápido proceso de
desarrollo económico. Hasta 1997 su economía creció
a un ritmo anual de un 8%. Pero dicho crecimiento se vio interrumpido
por la crisis asiática de finales de 1997; crisis que logró
superar en 1999 rechazando los consejos del Fondo Monetario Internacional
(FMI) y apostando por la expansión de las exportaciones.
En opinión
del consejero jefe de la Oficina Económica y Comercial de
la Embajada de España en Kuala Lumpur, Jaime Montalvo Domínguez
de la Torre, “hay que alabar en este punto la eficaz gestión
de la crisis económica llevada a cabo por el Gobierno malasio.
La fijación de la paridad del ringgit al dólar USA
y los controles de capital impuestos desde 1998 a 2000 dieron a
las autoridades económicas del país un espacio de
maniobra que utilizaron para acometer un proceso de saneamiento
de la deuda empresarial e impulsar la concentración y consolidación
de las instituciones financieras del país, lo que está
permitiendo a éstas jugar un papel de facilitador y no de
rémora al desarrollo”.
La desaceleración
económica mundial que se produjo en 2001 marcó un
brusco cese en esta mejoría. Sin embargo, para el año
en curso el Bank
Negara Malaysia prevé un crecimiento del 4,5% que va
a ser sostenido por el sector privado local, en un contexto propicio
generado por parte del Gobierno.
La
electrónica y la energía, sectores clave
Los
sectores eléctrico y electrónico (ver mapa) han sido,
junto con la transformación de materias primas, los elementos
clave de la industrialización y, por tanto, del avance del
país.
En cuanto a
la electrónica industrial, en concreto, está pasando
por un proceso de mejora de la producción, tal y como se
aprecia en las pantallas de alta y baja definición, el equipamiento
para las telecomunicaciones, las partes y accesorios para las máquinas
de procesamiento automático de datos, y los ordenadores y
periféricos.
Además,
Malasia es un país rico en recursos energéticos, con
unas reservas de crudo de 450 millones de toneladas y unas reservas
de gas cuatro veces mayores. Ambas constituyen una atractiva fuente
de ingresos y realizan una contribución determinante tanto para la financiación de los gastos del sector público
como para la generación de divisas por exportaciones.
Infraestructuras
y privatizaciones
El VIII Plan
de Desarrollo ha dado prioridad al desarrollo de infraestructuras de transporte, comunicaciones y energía.
Son compañías
privadas las que se van a encargar de llevar a cabo muchos de estos
proyectos, y es que desde mediados de los ochenta se dejó
de apostar por el sector público a favor del sector privado
local y de la inversión extranjera.
Sin embargo,
conviene señalar que la política de privatizaciones
de Malasia busca, al igual que sucede en el caso de la contratación
pública, favorecer una mayor participación en la economía
de las empresas constituidas por bumiputras, por lo que
se les reserva un mínimo del 30% del capital de las empresas
públicas privatizadas.
Dependencia
de la inversión
Gran parte de
la economía del país se caracteriza por una fuerte
dependencia de la inversión exterior. Es por ello por lo
que el país dispone en este campo de un abanico de incentivos
muy amplio, con un doble objetivo:
- atraer inversiones
extranjeras, y
- orientar la producción
a los sectores que la administración considera prioritarios.
La obtención de
estos incentivos se negocia simultáneamente con la
solicitud de la licencia de fabricación, de tal forma que
el inversor se encuentra al final del proceso con una autorización
para llevar a cabo el proyecto y con una delimitación del
régimen fiscal que le será aplicable.
Pero además,
la inversión es tan importante para este país que
Malasia ha creado una institución, dependiente del Ministerio
de Comercio Internacional e Industria (MITI), denominada Malaysian
Investment Development Authority (MIDA), que desde 1988 funciona
como una ventanilla única para los inversores.
Todo potencial
inversor debe presentar al MIDA un proyecto detallado de su inversión
y negociarlo.
Importador
por excelencia
Malasia es hoy,
junto a Singapur, la economía del Sudeste Asiático
con un mayor grado de apertura al exterior. La importancia que el
comercio exterior supone para la economía malasia se ve reflejada,
entre otras cosas, en el hecho de que la normativa sobre importaciones
es bastante liberal: la tarifa promedio es la más baja de
la Asociación
de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), con la excepción
de Singapur.
Por otra parte,
la política comercial en Malasia ha venido siendo utilizada
como un instrumento de política industrial.
También
cabe destacar que a pesar de la apertura del país, hay determinados
sectores considerados estratégicos que están protegidos
por un sistema de licencias restringidas de importación que
se superpone a la protección arancelaria.
Asimismo, existen
artículos prohibidos por motivos de seguridad, religión
o moralidad pública.
En cuanto a
los principales socios comerciales, Estados Unidos, Japón
y Singapur son los mayores clientes y, a su vez, los mayores suministradores
del país.
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