Por
qué Rumanía
Son muchas las
razones para invertir en Rumanía:
- Se trata
de un mercado de tamaño medio no saturado.
- Ofrece una
mano de obra muy competitiva, barata y altamente cualificada.
- Cuenta con
una gran abundancia de recursos naturales.
Es innegable
que Rumanía tiene una clara vocación europeísta.
Fue el primer país de la Europa Central y Oriental que entabló
negociaciones con la CE.
En el ámbito
internacional, Rumanía es miembro de la Organización
Mundial del Comercio (OMC), pertenece al grupo de Cooperación
Económica del Mar Negro, así como al Banco
de Desarrollo creado por esta institución en 1998 y a
la CEFTA. Ha
suscrito acuerdos de Libre Comercio con Moldavia, la Asociación
Europea de Libre Comercio (EFTA), Turquía
e Israel y está en negociaciones para la firma de acuerdos
similares con Egipto, Marruecos, Letonia, Lituania y Estonia entre
otros países.
Por otro lado,
es un importante receptor de fondos comunitarios y de instituciones
financieras internacionales. Es el principal objeto de las operaciones
del BERD, después de Rusia y Polonia. También el Banco
Europeo de Inversiones (BEI) trabaja activamente en Rumanía,
y el Banco de
Desarrollo del Consejo de Europa.
Sectores
de interés
Con todo este
favorable panorama, es importante destacar los sectores más
interesantes para que las empresas españolas se animen a
dirigir a ellos su inversión:
- La producción
industrial: Para las empresas españolas de bienes de equipo
puede ofrecer oportunidades de inversión la renovación
de los equipos y maquinaria que la industria rumana debe desarrollar.
En concreto, la maquinaria agrícola e industria alimentaria
pueden verse favorecidas por el SAPARD.
- Los materiales
de construcción, aunque, en este caso, la creciente calidad
de los azulejos y revestimientos cerámicos locales, pueden
frenar el crecimiento de los españoles.
- Confección,
calzado y marroquinería.
- El sector
inmobiliario, ya que la caída de los precios desde mediados
de los noventa parece haber tocado fondo, y el de servicios.
El sector público
rumano, en general, no efectúa demasiadas compras con cargo
al presupuesto nacional, y cuando se producen, se suele establecer
una discriminación positiva a favor de las empresas locales.
La mayor parte de las
compras públicas en Rumanía suelen cofinanciarse con
fondos procedentes de la Unión Europea.
El sistema de concesiones
es poco utilizado. Sin embargo, dada la necesidad de desarrollo
de infraestructuras y la falta de fondos para ello, es muy posible
que en el futuro jueguen un papel más importante.
Por último,
en lo que se refiere a al proceso de privatización, todavía
hay buenas oportunidades para la inversión, especialmente
en los sectores energético y bancario. Otra posibilidad que
se sugiere es comprar activos en lugar de sociedades existentes,
tema del que se encarga la AVAB.
Rumanía, mercado
que supone el 25% de la extensión y el 22% de la población
del conjunto de los países candidatos a la UE, presenta,
como vemos, un panorama atractivo para la inversión, que
sin duda debería animar a los empresarios españoles
a realizar inversiones en este cercano, aunque aún, desconocido
país.
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