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FISCALIDAD
Reducción de la imposición | 1 | 2 |

El régimen fiscal de Malasia, inspirado en el sistema británico, trata de crear un entorno favorable para la inversión y el desarrollo económico. Es por ello que en los últimos años se ha reducido de un modo significativo la presión fiscal, tanto sobre las personas físicas como sobre las sociedades. La normativa básica se contiene en el Income Tax Act, de 1967, aunque anualmente se vienen introduciendo modificaciones concretas.

El sistema tributario se basa en el principio de territorialidad. Así, toda sociedad, residente o no, resulta gravada por las rentas obtenidas en Malasia, pero las generadas fuera no son gravadas, excepto en el caso de actividades bancarias, aseguradoras o de transporte. Se trata así de impulsar la exportación y la inversión en el extranjero por parte de las empresas nacionales.

Se consideran entidades residentes las controladas y dirigidas desde el interior del país. Generalmente, se considera que una sociedad es dirigida desde Malasia cuando las reuniones del órgano de administración tienen lugar en el país. El lugar de constitución de la sociedad es irrelevante a estos efectos.

 Impuesto de Sociedades
Aunque el tipo general de gravamen es el 28%, los numerosos incentivos fiscales existentes hacen que ese tipo varíe notablemente de una empresa a otra. Las empresas petroleras, por su parte, tributan al tipo especial del 38%.

Desde el año 2001, las sociedades deben efectuar al inicio del ejercicio contable una estimación de sus impuestos para todo el año. Este importe estimado se prorratea y se ingresa mensualmente como pago a cuenta del impuesto final.

No existe en Malasia un régimen de consolidación fiscal entre sociedades del mismo grupo, por lo que cada sociedad del grupo debe determinar su responsabilidad tributaria por separado.

Las sucursales de sociedades extranjeras son también gravadas al tipo general del 28%, salvo en el caso de percepción de intereses, pues éstos tributan al 15%, aunque los convenios para evitar la doble imposición pueden reducir ese tipo.

Las ganancias de capital no están sujetas a impuestos en Malasia, salvo en el caso de venta de propiedades inmobiliarias o de acciones de sociedades inmobiliarias.

En el caso de que la sociedad decida distribuir beneficios al socio vía dividendos, debe practicar un withholding tax del 28%, tras haber calculado y abonado su impuesto personal. Esta retención constituye un impuesto definitivo para el socio, y su importe puede ser inferior, o incluso nulo, en el caso de que resulte aplicable alguno de los convenios para evitar la doble imposición internacional suscritos por Malasia. España no ha suscrito aún un convenio de este tipo.

En el caso de pago de intereses o royalties a sociedades no residentes, los importes a retener se reducen al 15% en el caso de intereses y al 10% en el caso de royalties, y siempre a salvo de lo dispuesto en los convenios.

Además del Impuesto sobre Sociedades, existen otros impuestos directos, como el impuesto sobre las ganancias inmobiliarias, y tributos indirectos, como el impuesto sobre las ventas, el impuesto sobre actos jurídicos documentados, el impuesto sobre los servicios, los impuestos especiales o los aranceles a la importación.

Con la finalidad de incentivar la inversión extranjera, y dirigirla especialmente a ciertos sectores considerados prioritarios, existe una gran variedad de beneficios fiscales que se concretan principalmente en reducciones del tipo impositivo general del Impuesto sobre Sociedades.

Estos incentivos se otorgan simultáneamente con la licencia de fabricación que debe obtener prácticamente toda sociedad que comienza a desarrollar una actividad manufacturera en el país.
Cabe destacar los siguientes incentivos:

  • Pioneer status (empresas pioneras)
    Las empresas así calificadas sólo tributan, durante los primeros cinco años de producción, por el 30% de su beneficio contable. Además, si las inversiones se realizan en determinadas zonas del país, los beneficios sujetos a tributación se reducen hasta el 15%.


    Pueden ser calificadas como pioneras las empresas que desarrollan actividades consideradas prioritarias o que responden a necesidades estratégicas del país, o que ofrezcan perspectivas favorables de desarrollo futuro.

  • Investment Tax Allowance (deducción por inversiones)
    Se trata de un incentivo alternativo al otorgado a las empresas pioneras, consistente en una deducción sobre los beneficios sujetos a gravamen de hasta el 60% de los gastos realizados en maquinaria o equipos productivos, con un máximo del 70% de los beneficios. En el caso de que se supere ese límite, el importe no deducido se puede aplicar en los ejercicios siguientes, sin límite temporal alguno.

  • Doble deducción por gastos de promoción de exportaciones, I+D y formación de personal.
    Este incentivo, incompatible con los dos anteriores, consiste en la posibilidad de deducir de la base imponible del Impuesto sobre Sociedades los gastos incurridos en las actividades señaladas, a pesar de haber sido ya deducidos como gastos para determinar inicialmente la base imponible.

  • Deducción por reinversión, diversificación o modernización productiva.
    Los gastos por inversiones efectuadas para incrementar la capacidad o la diversidad productiva, o para la modernización de maquinaria, son deducibles en la determinación de la base imponible, y son deducibles de nuevo una vez determinada ésta, en las mismas cuantías y con los mismos límites que operan en el caso de la deducción por inversiones señalada anteriormente. En el caso de zonas geográficas prioritarias, la deducción puede alcanzar el 100%.

  • Deducción por gastos de exportación
    Las empresas que exporten sus productos pueden deducirse doblemente los gastos incurridos en la prospección de mercados exteriores, como campañas de publicidad, envío de muestrarios, investigación de mercados, participación en ferias o exposiciones, etc.

  • Protección arancelaria
    Las empresas malasias pueden solicitar la imposición de aranceles sobre productos para facilitar el desarrollo y el crecimiento de la industria nacional, siempre que el precio y la calidad de sus productos sean razonables.


    Del mismo modo, es posible solicitar la exención arancelaria para materias primas necesarias para los procesos productivos de la industria nacional y que no se produzcan en Malasia. Esta exención suele concederse cuando los productos finales son destinados a la exportación.

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